Publicidad

 

De James Rodríguez a Cuadrado: la Liga BetPlay se convirtió en el torneo de veteranos y viejas glorias

Liga colombiana se consolida como una de las de jugadores con mayor edad, posponiendo el desarrollo de los jóvenes. Listado de los de mayor edad.

James Rodríguez en el Atlético Nacional
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 11/09/2026 - 08:20 Créditos: James Rodríguez en el Atlético Nacional. Captura video Instagram @nacionaloficial

James Rodríguez tiene 35 años. Juan Guillermo Cuadrado, 38. Entre los dos acumulan Mundiales, Copas América, Champions League, ligas europeas, noches en el Real Madrid, Bayern Múnich, Juventus, Chelsea, Porto, Mónaco, Fiorentina, Inter de Milán y una larga historia con la Selección Colombia.

En septiembre de 2026, después de recorrer durante años algunos de los principales estadios del mundo, sus carreras terminaron encontrándose nuevamente en un lugar que parecía cada vez más distante: el fútbol colombiano.

James fue contratado por Atlético Nacional. Cuadrado llegó a Millonarios. Los dos anuncios, producidos prácticamente al mismo tiempo, terminaron de confirmar una transformación que llevaba varios campeonatos tomando forma.

La Liga BetPlay dejó de ser solamente el torneo desde el que los jóvenes colombianos intentan salir hacia México, Argentina, Brasil, Estados Unidos o Europa.

Ahora también es el lugar al que regresan futbolistas que construyeron sus carreras en el exterior y que, después de superar los 30, 35 e incluso los 40 años, encuentran en Colombia espacio para prolongar su vida profesional.

No es necesario mirar demasiado lejos para comprobarlo. Teófilo Gutiérrez tiene 41 años y continúa vinculado a Junior. Hugo Rodallega también tiene 41 y sigue siendo referencia de Independiente Santa Fe. Dayro Moreno tiene 40 y el 16 de septiembre llegará a los 41 con la camiseta de Once Caldas.

Adrián Ramos tiene 40 años y permanece en América de Cali. Carlos Bacca acaba de cumplir 40 y juega en Deportivo Cali. Franco Armani tiene 39 y regresó a Atlético Nacional. David Mackalister Silva tiene 39 y sigue en Millonarios. Wilson Morelo, en Deportivo Pasto, tiene 39. Avilés Hurtado, en Deportivo Cali, también tiene 39.

Detrás aparece otro grupo que ya se acerca a las cuatro décadas. Carlos Darwin Quintero tiene 38 años y juega en Millonarios. David Ospina cumplió 38 el 31 de agosto y defendió el arco de Atlético Nacional.

Tomada de redes sociales / Histórico goleador del FPC, Dayro Moreno

 

Milton Casco tiene 38 y también forma parte del conjunto verdolaga. Fabián Sambueza tiene 38 y continúa en Atlético Bucaramanga.

Y ahora Juan Guillermo Cuadrado, también con 38, se incorpora a Millonarios después de 17 años fuera del fútbol profesional colombiano. El fenómeno no termina allí.

James Rodríguez llega a Nacional con 35 años. Juan Fernando Quintero regresó al Independiente Medellín con 33 después de su último paso por River Plate. Luis Fernando Muriel, después de una carrera construida durante años en Italia, volvió al país para jugar con Junior y tiene 35.

En Nacional también aparecen William Tesillo, con 36; Mateus Uribe, con 35; Edwin Cardona, con 33, y otros futbolistas que superaron la barrera de los 30.

Lo que durante décadas fue una excepción terminó convertido en una estrategia de mercado.

El fútbol colombiano fue durante buena parte de su historia una estación de salida. Los clubes formaban jugadores, los mostraban durante uno o dos campeonatos y posteriormente negociaban sus derechos deportivos.

Los talentos que alcanzaban la Selección Colombia podían pasar una década o más en el extranjero antes de pensar en regresar. Algunos ni siquiera volvían. El último contrato llegaba en México, Estados Unidos, Argentina, Brasil o alguna liga de menor exposición europea. Ese camino comenzó a invertirse.

Los clubes colombianos descubrieron que los nombres construidos durante años fuera del país conservaban un valor deportivo, comercial y emocional que podía aprovecharse localmente.

El regreso de una figura no significa únicamente contratar a un futbolista. Significa vender camisetas, aumentar abonados, llenar estadios, generar expectativa, atraer patrocinadores y convertir un partido ordinario del calendario en un acontecimiento.

Radamel Falcao García había mostrado el tamaño de ese efecto con Millonarios. Aunque dejó el equipo al finalizar su contrato en junio de 2026 y ya no integra el actual campeonato, su paso por Bogotá ayudó a consolidar el modelo: una figura de dimensión internacional podía regresar después de los 35 años y convertirse en el centro de atención de la Liga.

Antes y después de Falcao llegaron otros. Hugo Rodallega volvió al país después de una carrera que incluyó pasos por México, Inglaterra, Turquía y Brasil. Su regreso no fue ceremonial.

En Santa Fe terminó convertido nuevamente en goleador, capitán y protagonista de títulos. A los 40 años continuó compitiendo y marcando goles, una demostración de que la veteranía no necesariamente significaba una presencia simbólica dentro de la nómina. 

Dayro Moreno representa otro caso. Nunca necesitó convertir su edad en una despedida. Siguió jugando, siguió anotando y amplió sus registros hasta convertirse en uno de los grandes referentes goleadores del fútbol colombiano.

En septiembre de 2026, a pocos días de cumplir 41 años, todavía aparece en partidos oficiales de Once Caldas. Incluso durante este segundo semestre marcó de chilena ante Fortaleza, anotación elegida por la Dimayor como el gol de la fecha 8.

Tomada de redes sociales / Estos son los veteranos del fútbol colombiano

 

Teófilo Gutiérrez siguió un camino parecido. A los 41 años continúa alrededor del equipo profesional de Junior y mantiene una presencia dentro de un club en el que su nombre está ligado a varios de los títulos de los últimos años.

La velocidad y el despliegue físico necesariamente cambian con el tiempo, pero los clubes han encontrado otras funciones para este tipo de futbolistas: manejo del balón, lectura del partido, liderazgo, capacidad para resolver acciones específicas y experiencia en momentos de presión.

Adrián Ramos regresó al América de Cali después de una extensa etapa en Europa y, incluso después de anunciar inicialmente su retiro, volvió a competir profesionalmente.

Carlos Bacca, campeón en Europa y delantero durante años del Sevilla, Villarreal y Milan, cumplió 40 años el 8 de septiembre y ahora forma parte del Deportivo Cali. Allí comparte ataque con Avilés Hurtado, de 39.

Los arqueros también forman parte del fenómeno. David Ospina regresó a Atlético Nacional después de pasar por Niza, Arsenal, Napoli y Al-Nassr. El 31 de agosto cumplió 38 años.

A su alrededor, Nacional construyó una plantilla en la que la experiencia dejó de ser complemento para convertirse en uno de sus componentes principales.

El club antioqueño sumó además a Franco Armani, quien tiene 39 años y cumplirá 40 el próximo 16 de octubre. El argentino ya había escrito una parte de su carrera en Nacional antes de convertirse en referente de River Plate y campeón mundial con Argentina. 

Su regreso añadió otro nombre de recorrido internacional a una nómina que también cuenta con Milton Casco, de 38 años, exjugador de River Plate.

Y entonces apareció James. Su regreso tiene un significado particular porque cierra un círculo de casi dos décadas. Debutó profesionalmente con Envigado cuando todavía era adolescente y salió muy pronto del país.

Banfield fue la primera escala. Después llegaron Porto, Mónaco, Real Madrid y Bayern Múnich. Más tarde pasó por Everton, Al-Rayyan, Olympiacos, São Paulo, Rayo Vallecano, León y Minnesota United.

Durante ese recorrido se convirtió en goleador del Mundial de Brasil 2014, ganó la Bota de Oro, recibió el Premio Puskás y fue una de las figuras de la Selección Colombia durante más de una década. Ahora vuelve con 35 años.

No vuelve como el adolescente que salió de Envigado buscando un lugar en el fútbol internacional, sino como un jugador que atravesó prácticamente todas las etapas posibles de una carrera profesional.

Tomada de redes sociales / Capitán de Independiente Santa Fe y veterano Hugo Rodallega

 

Atlético Nacional apuesta por lo que todavía puede producir su pierna izquierda y, al mismo tiempo, incorpora una marca reconocida internacionalmente.

El caso de Cuadrado es semejante.
Habían pasado 17 años desde su salida del fútbol colombiano. Debutó en Independiente Medellín, salió hacia Udinese en 2009 y construyó desde entonces una extensa carrera en Europa.

Lecce, Fiorentina, Chelsea, Juventus, Inter, Atalanta y Pisa formaron parte del recorrido. En Juventus permaneció durante años y ganó títulos en Italia. Con Colombia disputó los mundiales de Brasil 2014 y Rusia 2018. Tiene 38 años.

Millonarios decidió contratarlo hasta junio de 2027, con lo que el club azul profundiza una característica que ya estaba presente en su plantilla. Allí continúa David Mackalister Silva, de 39 años, cuyo contrato está vigente hasta diciembre de 2026, y Carlos Darwin Quintero, quien cumplirá 39 el 19 de septiembre.

La paradoja resulta evidente. Mientras el fútbol moderno habla de intensidad, presión alta, velocidad, recuperación inmediata y futbolistas cada vez más jóvenes, una parte importante de los clubes colombianos busca exactamente lo contrario en el mercado: experiencia.

Las cifras ya mostraban esa dirección antes de las llegadas de James y Cuadrado. Durante 2026, distintos registros ubicaron a la Liga BetPlay entre los campeonatos de mayor promedio de edad de Sudamérica.

En mediciones realizadas durante la temporada, Colombia alcanzó una media cercana a los 27 años y llegó a ocupar el tercer lugar continental.

La diferencia entre clubes es todavía más reveladora. Durante el primer semestre, Santa Fe llegó a registrar un promedio superior a los 31 años. Jaguares también rondó los 31 y Millonarios superó los 30. Bucaramanga se ubicó alrededor de esa misma barrera. En el extremo contrario aparecieron clubes que mantienen modelos orientados hacia futbolistas jóvenes.

Es decir, la Liga no envejeció de manera uniforme. Conviven dos modelos.
Uno sigue buscando formar, proyectar y vender jugadores. El otro contrata nombres reconocidos para competir inmediatamente, atraer público y reducir el margen de incertidumbre que supone apostar exclusivamente por jóvenes.
Atlético Nacional es probablemente el mejor ejemplo de esa mezcla.

Puede tener futbolistas de poco más de 20 años y, al mismo tiempo, alinear a Franco Armani, David Ospina, Milton Casco, William Tesillo, Mateus Uribe, Edwin Cardona y ahora James Rodríguez. El vestuario reúne jugadores separados por casi dos décadas de edad.

Tomada de redes sociales / Teófilo se consolida como el mejor veterano del Junior de Barranquilla

 

Algo parecido sucede en otros equipos tradicionales. Santa Fe mantiene a Rodallega y Daniel Torres. América cuenta con Adrián Ramos. Cali tiene a Bacca y Avilés Hurtado. Junior conserva a Teófilo y sumó a Muriel. Millonarios tiene a Mackalister, Carlos Darwin y ahora Cuadrado. Medellín recuperó a Juan Fernando Quintero.

Hay otro elemento que explica la transformación: la longevidad del futbolista profesional cambió.

Los métodos de entrenamiento, nutrición, recuperación, medicina deportiva y control de cargas permiten que jugadores que hace algunas décadas habrían estado retirados continúen compitiendo cerca o después de los 40 años. El delantero de 35 años ya no necesariamente está esperando el retiro. Puede tener varias temporadas por delante.

La Liga BetPlay se convirtió así en un espacio donde coinciden distintas generaciones de la historia reciente de la Selección Colombia.

En un mismo campeonato están o estarán James Rodríguez, Juan Guillermo Cuadrado, David Ospina, Juan Fernando Quintero, Mateus Uribe, Edwin Cardona, Adrián Ramos, Carlos Bacca y otros jugadores que en diferentes momentos vistieron la camiseta nacional.

Algunos estuvieron en Brasil 2014, otros en Rusia 2018 y varios prolongaron su ciclo internacional durante los años siguientes. Para el aficionado colombiano, esa acumulación tiene un componente de memoria.

Los futbolistas que durante años solo podían verse los fines de semana en transmisiones de España, Italia, Inglaterra, Alemania o Argentina ahora aparecen en Medellín, Bogotá, Cali, Barranquilla, Manizales, Bucaramanga y otras ciudades del calendario local.

El fenómeno, sin embargo, también deja abierta una discusión sobre el relevo generacional. Cada puesto ocupado por una figura veterana puede significar menos minutos para un jugador en formación.

Para clubes que históricamente dependieron de la venta de jóvenes como fuente de financiación, encontrar el equilibrio entre experiencia y renovación será una de las cuestiones centrales de los próximos campeonatos.

Pero el presente está definido. En septiembre de 2026, el fútbol colombiano puede organizar un partido con un arquero cercano a los 40 años, defensores de más de 35, mediocampistas que jugaron Mundiales hace más de una década y delanteros que ya cruzaron la barrera de los 40.

Y todavía pueden decidir partidos.

Hugo Rodallega sigue apareciendo en el área. Dayro Moreno sigue marcando. Teófilo continúa en Junior. Adrián Ramos sigue vistiendo la camiseta del América. Bacca acaba de comenzar otra etapa con Deportivo Cali. Armani volvió a Nacional. Mackalister permanece en Millonarios. Ospina continúa bajo los tres palos. Juan Fernando Quintero regresó a Medellín.

Ahora James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado se suman a esa colección.
Dos futbolistas que durante años representaron una generación de la Selección Colombia que recorrió el mundo terminaron encontrando nuevamente competencia en casa. Uno llega a Nacional con 35 años. El otro aterriza en Millonarios con 38.
Sus contrataciones no iniciaron el fenómeno. Lo hicieron imposible de ignorar.

La Liga BetPlay de 2026 es también la liga de los veteranos: un campeonato donde los clubes dejaron de preguntar únicamente cuánto futuro tiene un futbolista y comenzaron a valorar cuánto pasado puede poner todavía al servicio del presente.

Otras noticias

 

Etiquetas