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Alcalde de Chipaque: El mejor de Latinoamérica terminó su mandato con abuso sexual a funcionaria de 25 años

Fue premiado. Le faltaban solo 18 días para culminar gestión pero se aprovechó para ultrajar a una joven mujer que clama justicia. Mandatario argumenta que fue una relación consentida.

Camilo Albeiro Pardo FB
Por Norbey Quevedo | Lun, 22/01/2024 - 21:04 Créditos: https://www.facebook.com/CAMILOALBEIROPARDO / Camilo Albeiro Pardo, exalcalde de Chipaque

Una jovencita de apenas 25 años de edad, graduada en ingeniería que ingresó a trabajar como profesional en la Alcaldía de Chipaque, Cundinamarca, en 2022 y luego fue ascendida, terminó hospitalizada en una Clínica de Bogotá, clasificada como código blanco, es decir, víctima de violencia sexual por parte de Camilo Pardo, el mandatario municipal.

Paradójicamente, el pasado 29 de noviembre Pardo fue elegido como el mejor mandatario de Latinoamérica por su trabajo en el ámbito de la inclusión y la solidaridad, premio que le fue entregado por la Fundación para el Desarrollo de la Solidaridad.


Lo último que la joven recuerda es que estaba departiendo en Chipaque con varios concejales electos y dos funcionarios más de la Alcaldía. Se percató de lo que sucedía porque cuando recobró la conciencia le dolían sus genitales, estaba desgarrada, tenía una severa hemorragia, mordeduras en su cuerpo y su ropa interior estaba al revés, no tenía aretes y hasta le faltaba una media.

Pero no sabe es que en estado de inconsciencia, la trasladaron de Chipaque hasta el sótano de un apartamento en Ciudad Salitre en Bogotá, en el que vive Camilo Pardo y su esposa. Allí en el vehículo fue ultrajada y en estado de inconsciencia aún fue nuevamente desplazada hasta Chipaque. Ella hoy solo pide justicia.

En las goteras de Bogotá

Este municipio de 8.500 habitantes anclado en la provincia de Oriente, es el primero que se encuentra en la vía Bogotá, Villavicencio, justo antes de Cáqueza, Cundinamarca y a solo 45 kilómetros de la capital.

A las cinco de la tarde, del pasado 13 de diciembre, una de las funcionarias de la Alcaldía de Chipaque, Y.A.C.G ( iniciales de su nombre por motivos de seguridad y no revictimización), de apenas 25 años de edad, empezó a vivir el peor día de su vida en el que el alcalde se convirtió en su verdugo.

La funcionaria estaba en la oficina de Desarrollo Agropecuario y le envió un mensaje por WhatsApp para que el mandatario le firmara la remisión de unos medicamentos del hogar de paso de animales que ella tenía a cargo, pues era una de las misionalidades de su entidad.

El alcalde le preguntó dónde estaba, ella respondió. Segundos después, Santiago Carrillo, el conductor del mandatario, la llamó para informarle que iba a pasar a recogerla, pues el alcalde la necesitaba.

Miró el reloj, faltaban 15 minutos para las seis de la tarde. El conductor llegó, la mujer salió pensando que tomarían la ruta para el Palacio Municipal o para el apartamento del mandatario.

Cambio de destino

Como si el conductor le hubiera leído la mente a la mujer, este interrumpió su pensamiento y se aprestó a decirle que todos estaban en Espacio Uno, un establecimiento de comercio ubicado en las bombas de llano de Chipaque. Minutos después, la funcionaria preguntó si estaban tomando licor, él respondió con un contundente no.

Cuando la funcionaria ingresó al lugar, vio al alcalde Camilo Pardo y a su equipo de personas de confianza, Edgar Huérfano, a quien apodan "Choneto", Helena Moreno, Diego Huérfano, Andrés Basto, Camilo Daza de prensa del municipio y Maribel Lancheros, la secretaria privada; esto le dio confianza.

Chpaque
Foto: Chipaque está ubicado a solo 45 kilómetros de Bogotá


Después de saludarlos uno por uno, el alcalde la miró y le pidió que se sentar a su lado, mientras con una de sus manos le indicaba una silla que estaba a su izquierda. Hablaron, cenaron. Ella le pasó la remisión de medicamentos pendiente y él la firmó. Esa noche ella había programado con su equipo viajar a Cáqueza, el municipio vecino, para ver el alumbrado que era furor en redes sociales y en la región.

Pero el alcalde acabó con su plan navideño en un segundo. Levantó la mirada y llamó a su conductor y le pidió que le llevara un litro de aguardiente. Maribel, la secretaria privada, fue la encargada de servir la bebida, a Y.A.C.G le sirvió tragos cortos, pero el alcalde empezó a llenar su copa de manera generosa.

Todos estaban bebiendo, el litro se agotó y pidieron otro, Néctar Verde. Al rato, otro litro fue servido en la mesa, pero la funcionaria ya se sentía mareada, la agudeza de sus sentidos estaba mermada.

"Déjame quieta"

El alcalde empezó a jalarle su camisa de cuadros que ella vestía entre el jean, "déjame quieta, no me molestes" le reprochó. Se levantó junto con Camilo Daza del equipo de prensa del municipio, se acercó a la caja del establecimiento y pidió unos chicharrones y una botella de agua. Cuando regresó a la mesa, ya habían pedido otro litro de aguardiente. No hubo vuelta atrás.

La mujer miró alcalde Camilo, pero él estaba súper lúcido, alerta a todo, consciente; al parecer, el trago no le había hecho tanta mella como a ella. El reloj marcaba unos minutos después de las 10:00 de la noche cuando todos salieron del lugar y se subieron a la camioneta del mandatario local, todos menos Edgar Huérfano, o "Choneto", como lo llamaban.

Pero el alcalde Camilo Pardo, no se subió en el puesto de copiloto, al lado del conductor; en ese lugar se subió Camilo Daza de prensa y la concejal Helena Huérfano.

camioneta
Foto: Referencia: La joven mujer fue subida a la camioneta del alcalde


El alcalde prefirió la silla trasera; a su lado, se sentó la mujer, quien antes de subirse a la camioneta, se cayó; estaba demasiado mareada. La ayudaron a acomodarse en la silla en la que también se desplazaron Felipe Basto y Diego Huérfano, del equipo de trabajo municipal.

El conductor empezó a dejar uno a uno a los funcionarios en sus viviendas. Sin embargo, cuando Camilo Daza descendió del vehículo para abrirle paso a la concejal y dejarla en la puerta de su casa, le cerraron la puerta de la camioneta y lo dejaron tirado.

La mujer de inmediato le pidió al conductor que la llevara hasta su casa; ella vive con su hermano. Pero ya estaba a punto de perder la conciencia y empezó a ver cómo si estuviera sumergiéndose en un profundo sueño, como la camioneta empezó a salir del pueblo.

El abuso

Entre Chipaque y el peaje de El Boquerón, según su relato, Camilo Pardo, el alcalde, presuntamente abuso de ella. Pero realmente su grado de inconsciencia era tan alto, que lo que ella creyó estaba lejos de lo sucedido.

Cuando llegó al peaje, recobró un poquito la conciencia y se vio medio vestida y vomitada; no podía hacer nada; sus brazos no respondían; su fuerza se había agotado. En ese punto, la ingresaron nuevamente dentro del vehículo propiedad del municipio, de placas OHK-955.

Recuerda que la regresaron a Chipaque; allí la recibió en su casa al secretaria privada Maribel Lancheros. A su memoria llega el recuerdo de que la palmotearon en la cara porque no reaccionaba. Cuando le iban a poner una pijama, se dio cuenta de que no tenía puesta su media derecha; el pantalón estaba sin abotonarse; su camisa de cuadros estaba desarreglada; ni siquiera llevaba puestos sus aretes.

Maribel la acostó, la arropó y le preguntó qué le había pasado, por qué había llegado en ese estado y le lanzó una pregunta que la dejó helada, "usted tuvo relaciones sexuales con el alcalde", ella le respondió que no.

Las dos mujeres siguieron hablando y la funcionaria le dijo a la secretaria privada que ella sabía muchas cosas del alcalde y las mujeres, a lo que Maribel le respondió: "Allí se tapan todos con la misma cobija".

Maribel acompañó a la mujer hasta su casa. Ahí todo empeoró, la funcionaria empezó a llorar desconsoladamente, sus genitales le dolían, al revisar su zona íntima notó que tenía mucha hemorragia.

A la clínica

De inmediato llamó a Santiago Carrillo, el conductor y le preguntó si el alcalde la había violado, pues ella no recordaba nada. Carrillo lo negó, le aseguró que él estaba en sus cinco sentidos y que él no lo hubiera permitido.

Al día siguiente su malestar y dolores se agudizaron, se dirigió a la Clínica San Rafael de Bogotá, la acompañó Camilo Daza y una prima.

Cuando llegó a urgencias ni siquiera se podía sentar, le dolían mucho los glúteos. El triaje de la valoración fue código blanco, es decir, un presunto caso de abuso, le confirmaron desgarros en toda su área genital, incluyendo el ano. Trabajadora social y psicóloga hicieron parte de la atención médica.

San Rafael
Foto: https://bogota.gov.co/ La joven fue atendida en la Clinica San Rafael


El examen que le practicaron corroboró lo que su alma y cuerpo le gritaban. Lesión en el hombro derecho por una mordedura, laceraciones en la cadera y glúteo derecho, así como lesiones en sus genitales, es decir, se evidenciaron signos de violencia, por lo que se manejó además de su relato aterrador como un caso de violencia sexual.

El 15 de diciembre le dieron de alta, no sin antes consumir una pastilla del día después para evitar un embarazo producto del abuso.

La mujer se había vinculado a la Alcaldía de Chipaque el 14 de octubre de 2022 ocupando el cargo de profesional ambiental en la Umata, en marzo de 2023 fue ascendida y aunque su jefe directa era Andrea Barbosa, siempre para temas contractuales y decisiones directas se encargaba el propio alcalde.

Esposa del alcalde en su defensa

El 20 de diciembre, Yury Ramírez, la esposa del aún mandatario, llamó a la mujer para decirle que ella conocía desde hacía 11 años al mandatario y que él sería incapaz de violarla, y de inmediato señaló su relato como mentiroso.

Y es que desde el 14 de diciembre hasta ese día, cuando el mandatario se comunicó con la mujer, esta de inmediato lo enfrentó. Le pidió que no le volviera a hablar y le dijo sin titubeos que él había abusado sexualmente de ella; este lo negó.

Con otra de las funcionarias con la que se comunicó la víctima del alcalde fue su secretaria privada, Maribel Lancheros, la misma que la noche de la agresión la recibió en su casa y la arropó. Ella indagó a la funcionaria de cómo seguía y le extendió su sentimiento de tristeza por lo que había sucedido.

La jovencita estaba aterrada; es ingeniera de profesión y la Alcaldía era uno de sus primeros trabajos. Entró en pánico, pues no sabía cómo iba a reaccionar su papá.

Testimonios aterradores

Los testimonios de sus compañeros de trago recopilados por la Agencia de Periodismo Investigativo, API, de esa noche son aterradores.

Camilo Daza, el entonces comunicador social de Chipaque, recordó que ese 13 de diciembre, cuando terminó su jornada laboral, el alcalde los invitó al estadero donde venden toda clase de comidas y bebidas.

Aseguró que Andrés Basto, Diego Huérfano, Edgar Huérfano y Helena Moreno, a quienes había mencionado la joven, eran concejales electos; la otra comensal era Maribel Lancheros, la secretaria privada.

El funcionario recordó algo que la víctima no. Y es que él notó que el alcalde empezó a tocarle las piernas y la cintura a la mujer y se percató de su incomodidad, por lo que él decidió enviarle un mensaje por WhatsApp, diciéndole que no se dejara, que no permitiera eso.

Mensaje whatsapp
Foto: Tomada de redes sociales: Los mensajes por Whatsapp fueron claves


Pero el mandatario se percató del mensaje, tomó el celular de la joven y le escribió a Daza, "perro hijueputa", y en adelante se quedó con el celular de ella.

Por su parte, la concejal Helena le quitó el celular al comunicador; cuando se lo regresó, ya para irse, se dio cuenta de que la joven le había enviado un mensaje pidiéndole que se fueran de ahí.

Camilo asegura que él se enfureció porque el alcalde no paraba de tocar indebidamente a la jovencita, así que salió del lugar a tomar aire y regresó 10 minutos después; esta vez se sentó en el otro extremo de la mesa para evitar ver la actitud soez del mandatario.

Pero el tema no quedó allí. Daza aseguró que, luego de pedir un litro de aguardiente Néctar Rojo, que fue el que terminó de emborrachar a los comensales, fue el propio alcalde quien sentenció, "nos vamos".

Antes de subir al vehículo, Y.C se deslizó. Fue Camilo Daza quien la recogió del piso, pero cuando él intentó protegerla y sentarse al lado de ella, el mandatario le ordenó que se sentara en el puesto de copiloto con la concejal Huérfano.

En el vehículo

Al ingresar el vehículo al municipio, este escuchó que alguien dijo en la parte de atrás: "bésela, es muy bonita", pero como él prácticamente llevaba a la concejal en las piernas, no pudo identificar quién había dicho eso.

Efectivamente, corroboró lo dicho por la joven. Cuando llegaron hasta la casa de la concejal, él se bajó para acompañarla hasta la puerta, pero apenas descendieron, escuchó que el carro arrancó.

Cogió su cabeza con ambas manos, pues en el vehículo había quedado la cámara fotográfica con la que trabaja, pero luego recordó algo peor: la joven ingeniera estaba inconsciente de tanto alcohol.

Al día siguiente, a las 7:30 de la mañana, recibió un mensaje de WhatsApp de ella, le pidió que le recibiera una llamada y le preguntó si estaba molesto.

Minutos después, recibió la llamada y ella se desbordó en llanto. Él le pidió que hablaran en su casa. Cuando llegó, recogieron unas pertenencias y se fueron para una clínica en Bogotá, en el trayecto ella solo lloraba, no podía sentarse porque le dolían los glúteos y solo vociferaba, entre sollozos, que no merecía eso.

El 15 de diciembre, un comentario dejó sin piso a Camilo Daza. Cuando estaban almorzando en el restaurante el Triángulo, la esposa del alcalde lanzó un mordaz comentario: "¿cómo estarían de borrachos que Felipe Basto, quedó sin gafas y tiene arañada la cara?"

Transmi
Foto: https://www.transmilenio.gov.co/ Hacia la estación de TransMilenio del Museo Nacional, el testigo Camilo Daza huyó del alcalde quien le pidió que le ayudara a convencer a la joven mujer de retirar la denuncia.


Cinco días después, estando en un evento del premio nacional de Alta Gerencia, en el hotel Tequendama, el alcalde de Chipaque recibió una llamada que lo inquietó. De inmediato gritó el nombre de Camilo, le arrebató su celular, pero Daza reaccionó y volvió y se lo quitó.

El mandatario le dijo que porque le querían arruinar la vida, y luego le dijo que le ayudara a que la jovencita retirara la denuncia.

Asustado, le dijo que si quería, se arrodillaba, que él tenía familia e hijos, y le ofreció irse los tres para Cáqueza y hablar para solucionar el tema. En un descuido, Daza salió del lugar, se metió en la Estación de TransMilenio del Museo Nacional y tomó un bus hacia su pueblo, nunca más le volvió a contestar al alcalde.

Fue tal el estado de embriaguez y la pérdida de conciencia de la joven que ella jamás se percató de que esa noche de terror, el alcalde la trasladó hasta Bogotá.

La versión del conductor

Según el conductor del alcalde, Santiago Carrillo Becerra, la noche del 13 de diciembre. Hacia las 10:30 o 11 de la noche, Camilo Pardo, el mandatario, dijo: "me voy para Bogotá", los demás propusieron Villavicencio, pero el alcalde se negó argumentando que tenía hijos.

Carrillo aseguró que la joven vociferó que ella iba a donde el alcalde dijera. El hombre afirma que él salió de Espacio Uno rumbo al pueblo y en el trayecto el alcalde y la mujer empezaron a besarse.

La primera en bajar fue la concejal Helena, ahí se bajó Daza y el alcalde le dio la orden de arrancar. Unas cuadras después dejó al concejal Diego, mientras que el otro cabildante Felipe Bastó se pasó al puesto de copiloto.

En ese momento el alcalde le impartió una orden a su conductor: "vámonos para Bogotá", este le preguntó por la jovencita, pero el mandatario repitió la orden.

Según el conductor, para ese momento la mujer estaba consciente, pero ella y Camilo Daza aseguran otra cosa. Más adelante, en el sector de los Duraznos, se bajó Felipe Basto, el alcalde dijo que tenía ganas de orinar y ahí el concejal Basto le dijo al conductor que él también iba para Bogotá.

Camioneta
Foto: https://es.wikiloc.com/ Referencia: El alcalde ordenó retornar a Bogotá por la antigua vía a Villavicencio sector de Juan Rey


Pero el conductor le preguntó para qué iba a ir hasta allá, que cualquier cosa él se regresaba a llevarlo, "pero si yo hubiese imaginado lo que iba a pasar, yo mejor me lo hubiera llevado para Bogotá", señaló el hombre.

El alcalde, la jovencita y el conductor siguieron su camino rumbo a Bogotá, se fueron por la vía antigua porque al alcalde no le gusta la nueva.

Pasando el peaje del Boquerón, la mujer empezó a vomitar, el mandatario vociferó: "esta vieja se vomitó", mientras el olor confirmaba lo dicho. El conductor frenó, el mandatario descendió, abrió la puerta izquierda y haló a la mujer, y esta se cayó.

Carrillo activó la linterna del celular, alumbró hacia el lugar y vio que el mandatario la tenía abrazada. Asegura que ambos cayeron y que la mujer se desgonzó sobre la parte trasera de la camioneta y se golpeó con el guardafango izquierdo y el parachoques.

El conductor le sugirió a su jefe, el alcalde, que regresaran a Chipaque porque aún estaban cerca y de paso dejaban a la joven en su casa. No respondió a pesar de la insistencia de Carrillo.

Evidencia clave

Pasando el peaje en el alto del Boquerón, el alcalde le dio la orden de parar; la jovencita iba dormida y ya llevaba el pantalón y la blusa desabotonados. En un momento, el mandatario le dijo a Carrillo: "Usted tiene mamá, tiene hermanos, tiene firmeza", mientras intentaba acomodar la ropa de la mujer.

Pero la joven seguía totalmente inconsciente y vomitando. El conductor le decía a la mujer que reaccionara, y el alcalde también, pero ella seguía desmayada. Lo único que hizo el mandatario fue acomodarle las manos y mantener la orden de seguir a Bogotá. Allí el alcalde le dio otra instrucción: continuar hasta un apartamento que él tenía en la capital.

Llegando al lugar, el alcalde Camilo Pardo, le dijo al conductor que se bajara y que entrara por la puerta de abajo al sótano del apartamento ubicado detrás del centro comercial Ciprés, al lado de la Avenida La Esperanza, en pleno corazón de Ciudad Salitre.

El conductor estacionó el vehículo, y el alcalde le pidió que se bajara. El mandatario de Chipaque se quedó solo en el vehículo con la joven, una subalterna funcionaria, indefensa, desmayada e intoxicada por el alcohol.

Media hora

Carrillo se fue a hablar con el celador del conjunto que estaba de turno. Ambos vieron que la camioneta se balanceaba y luego escucharon un grito de la mujer.

Media hora después, el alcalde le gritó: "Santi, súbase a la camioneta". Al ingresar, vio a la mujer sin ropa, el mandatario le ordenó salir del lugar.

Bajaron por la calle 22 y nuevamente ordenó parar el vehículo: "Pare que no la puedo vestir", y le pidió que la ayudara, pero Carrillo sacó fuerzas y le exclamó: "Alcalde, pero ¿Cómo le voy a ayudar en esta situación?"

Abuso
https://chequeado.com/ Imagen referencia. El abuso se consumó en el parqueadero del edificio de apartamentos en Ciudad Salitre donde vive el alcalde.


Lo dijo porque además de todo lo que había sucedido, vio a la mujer sin ropa, tendida en el piso del vehículo, en medio de las sillas, boca arriba y totalmente inconsciente, pálida. El alcalde, en cambio, estaba sudando a chorros, vestido pero agitado.

El conductor se sintió impotente; varias veces en el recorrido entre Chipaque y Ciudad Salitre le dijo a su jefe que se regresaran, pero éste le respondía: "No, hijueputa, vamos para donde te dije".

Recuerda que el alcalde, como pudo, la vistió, y el conductor además le dijo que así desvestida no se la iba a llevar, que él no se iba a meter en problemas.

Lo último que le dijo el alcalde a su conductor fue: "Ahí le dejo ese chicharrón", se bajó del vehículo, subió al apartamento y el conductor, con la mujer inconsciente, se regresó para Chipaque.

El conductor llamó de inmediato a la secretaria privada, Maribel Lancheros, y le vociferó: "Pasó de todo esta noche", y le manifestó que él no iba a llevar a la mujer a su casa en ese estado.

La secretaria privada le preguntó qué iba a hacer entonces, el conductor le dijo que la cabeza no le daba ni para conducir y lo único que se le vino a la mente fue manifestarle que, apenas llegara a Chipaque, la buscaría.

Regreso a Chipaque

El hombre, asustado, aceleró enloquecido por la vía Juan Rey, se demoró 40 minutos en llegar. Apenas irrumpió en el pueblo, le dijo a la mujer que ya habían llegado a Chipaque, esta le preguntó qué había pasado, que no se acordaba de nada; ahí respiró el hombre, pues el alcalde le dijo que, en caso de que no reaccionara, se la llevara a un hospital.

Carrillo la dejó donde la secretaria privada, luego se fue a llevar el vehículo oficial y a recoger un turno porque, horas después, debía llevar unos terneros que le ordenó el alcalde.

Pero, tal y como lo había manifestado la mujer, hacia las 8:30 de la mañana del 14 de diciembre, ella lo llamó y le preguntó qué le había pasado, le dijo que no se acordaba de nada e incluso le dijo que tenía una hemorragia. La llamada se cortó en ese punto porque el hombre iba en carretera rumbo a Cajicá.

Horas después, se encontró con el mandatario y le comentó que había hablado con la joven y le narró lo de la hemorragia, a lo que el alcalde le respondió: "Eso se lo ganó por inquieta".

Con un detalle adicional a la película de horror, en el trayecto Chipaque-Bogotá, la esposa del alcalde, Yuri Ramírez, llamó al conductor y le pidió que se lo pasara; este le dijo: "Mi amorcito, ya vamos llegando al apartamento". La llamada se efectuó justo después del abuso sexual, cuando el vehículo ya había salido del sótano.

Los chats

El conductor Carrillo ingresó a laborar en la Alcaldía después de la pandemia y trabajó con el mandatario hasta mediados de 2022, pero luego, tras un problema, el alcalde lo sacó; de allí pasó a manejar la ambulancia municipal y en junio de 2023 lo reintegraron en el Palacio Municipal.

Carrillo asegura que en otra oportunidad presenció una escena similar. La diferencia es que en esa oportunidad la mujer sí había estado de acuerdo e incluso recordó que en una ocasión la mujer vociferó en el pueblo que, si se quería comer al alcalde, pues se lo comería cuantas veces quisiera."

Chats en poder de la Agencia de Periodismo Investigativo, API cruzados entre el alcalde Camilo Pardo y la mujer, muestran que ella le informó que tiene hemorragia, está desgarrada y lesionada; este le responde que fue porque ella se cayó.

Alcalde Chipaque
Camilo Pardo fue elegido en noviembre como el mejor alcalde solidario de Latinoamérica.


El mandatario le dice que la noche anterior hicieron el amor, que luego quedó desmayada y se puso muy mal, y esta le recrimina y le dice que ella no quería, le replica por qué en el estado en el que ella estaba.

"Yo no quería estar contigo, decepcionada, muy dolida", le dice la mujer a lo que Camilo Pardo le responde, "pensé que sí".

Pardo le dice que él también quedó triste, que él no le hizo nada malo, y ella le escribe que está mordida, raspada, rasguñada, con chichones, desgarrada y lo increpa preguntándole si es que no lee lo que ella le está diciendo.

El hoy exmandatario le responde que está así porque se cayó de la silla al piso, pero que no la había mordido.

En otro punto de la conversación, el mandatario le dice que siempre estará con ella, que nunca la dejará sola, que le estaba hablando como si no lo conociera y le pregunta si planificaba o necesitaba dinero.

Más adelante ella le dice que la habían abusado y "todos tapaban esa mierda" y luego le dice que ojalá pueda ver a los ojos a sus padres y que le notificaría solo lo estrictamente laboral y le dice que se tomara todos los días de incapacidad, es decir, los 15 días que faltaban para finalizar el mandato."

Versión oficial del alcalde

En contraste, tras los hechos el alcalde Camilo Pardo expidió un comunicado en el que señaló: "Reconozco que ha surgido información sobre una relación íntima, la cual debo aclarar fue consensuada y privada. Sin embargo, debo ser enfático y desmentir categóricamente cualquier acusación de abuso sexual. Es fundamental para mi aclarar que mis interacciones personales siempre han estado basadas en el consentimiento mutuo".

Aseguró Pardo que está en total disposición para cooperar con las autoridades y lograr esclarecer cualquier duda. "A mis hijos, a mi esposa, a mi familia y a todos los ciudadanos de Chipaque quiero pedirles perdón por faltar a mi compromiso matrimonial y familiar".

Ultrajada, defraudada, impotente, la joven mujer de 25 años clama justicia.

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