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Nuevo informe forense cuestiona la muerte de Kurt Cobain y plantea hipótesis de homicidio
Pormenores del informe de expertos forenses.
A más de tres décadas de su fallecimiento, la muerte de Kurt Cobain vuelve a generar controversia. Un nuevo informe impulsado por una investigadora independiente y un equipo privado de expertos forenses pone en duda la versión oficial que determinó que el líder de Nirvana murió por suicidio el 8 de abril de 1994 en su casa de Seattle.
La noticia de su muerte conmocionó a la industria musical y marcó un antes y un después para el grunge, género del que Cobain es considerado leyenda e ícono. En su momento, la autopsia concluyó que el músico falleció por una herida de escopeta autoinfligida, y el caso fue cerrado como suicidio. Sin embargo, una nueva revisión técnica reabre interrogantes sobre lo ocurrido.
El análisis reciente fue realizado por un equipo no oficial del sector privado, que revisó tanto el informe de autopsia como los materiales hallados en la escena. Entre los expertos se encuentra Brian Burnett, especialista en casos que combinan sobredosis y traumatismos por arma de fuego. Tras evaluar la documentación, fue tajante: “Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto”. Según explicó, aún continúan en una revisión meticulosa de los hallazgos, donde identificaron signos que, a su juicio, no serían compatibles con una muerte instantánea por disparo.
Para el Daily Mail, Michelle Wilkins, investigadora independiente que lidera esta nueva revisión, señaló que en apenas tres días de análisis encontraron elementos que abren otra perspectiva del caso. Un documento elaborado por el equipo sugiere que Cobain habría sido confrontado por más de un agresor, quienes supuestamente lo obligaron a ingerir una sobredosis de heroína para incapacitarlo, antes de que uno de ellos realizara el disparo fatal. Posteriormente, según esta hipótesis, el arma habría sido colocada en sus brazos y se habría dejado una nota de suicidio falsa.
Wilkins sostiene que hay aspectos en la autopsia que llaman la atención, especialmente el daño orgánico asociado a la falta de oxígeno. “La necrosis del cerebro y el hígado ocurre en una sobredosis. No ocurre en una muerte por arma de fuego. Para mí, parece como si alguien hubiera preparado una película y hubiera querido que estuviéramos absolutamente seguros de que se trataba de un suicidio”, afirmó.
El informe también señala detalles de la escena que consideran inconsistentes: las mangas de Cobain estaban remangadas y el kit de heroína fue encontrado a varios pies de distancia, con jeringas tapadas, bastoncillos de algodón y fragmentos de heroína negra de tamaño similar. Además, el equipo afirma que el músico habría ingerido una dosis diez veces superior a la que consumiría incluso una persona con alta adicción, lo que le habría provocado sangrado en los ojos, líquido en los pulmones y daños en órganos internos.
“Se supone que debemos creer que tapó las agujas y puso todo en orden después de inyectarse tres veces, porque eso es lo que uno hace mientras se está muriendo. Los suicidios son un desastre, y esta escena fue muy limpia”, cuestionó Wilkins, quien considera improbable que alguien en estado de sobredosis avanzada pudiera manipular el arma y dispararse.
Así, mientras las autoridades mantienen firme la conclusión oficial de 1994, el nuevo informe privado vuelve a encender el debate sobre uno de los episodios más impactantes y polémicos en la historia del rock.
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