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Primera derrota política de Abelardo de la Espriella: el Senado rechazó a su candidato y eligió a Honorio Henríquez

El aspirante era el senador Alfredo Deluque. Centro Democrático y Pacto Histórico se unieron y ganaron la trascendental elección.

Henriquez Senado
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mar, 21/07/2026 - 06:15 Créditos: Tomada de la transmisión del Canal del Congreso / Senador y presidente del Congreso Honorio Henriquez

La instalación del Congreso para el periodo constitucional 2026-2030 dejó el primer revés político para el presidente electo Abelardo de la Espriella antes de asumir formalmente el poder el próximo 7 de agosto.

En una votación que rompió la tradición de las últimas décadas, el Senado de la República negó la presidencia de la corporación al senador Alfredo Deluque, candidato respaldado públicamente por el mandatario electo, y entregó esa dignidad al senador del Centro Democrático Honorio Henríquez, quien obtuvo 56 votos frente a los 45 alcanzados por su contendor, además de registrarse un voto en blanco.

El resultado no solo definió el nombre del nuevo presidente del Senado. También envió un mensaje político sobre la configuración de fuerzas que encontrará el nuevo Gobierno cuando intente impulsar sus proyectos en el Congreso.

Desde antes de la elección existía la percepción de que la presidencia del Senado serviría como la primera medición de las mayorías legislativas del próximo cuatrienio, debido a que la Mesa Directiva controla buena parte de la agenda parlamentaria, determina el ritmo de los debates y ejerce una influencia determinante en la organización del trabajo legislativo.

La apuesta de Abelardo de la Espriella consistió en impulsar la candidatura del senador Alfredo Deluque, dirigente del Partido de La U, una decisión que desde el comienzo despertó controversia incluso entre sectores que apoyaron su candidatura presidencial.

El Centro Democrático, partido que obtuvo una representación significativa en las elecciones legislativas, reclamaba que esa colectividad debía ocupar la presidencia del Senado durante el primer año del nuevo Congreso. En respuesta, la colectividad postuló oficialmente a Honorio Henríquez, uno de sus dirigentes históricos y cercano al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Tomada de la transmisión del Canal del Congreso / El ganador Honorio Henríquez con él derrotado Alfredo Deluque

 

La disputa trascendió rápidamente una simple elección administrativa. Durante varios días se desarrollaron reuniones, acercamientos y negociaciones entre distintas bancadas para intentar construir una mayoría.

La fragmentación del nuevo Senado convirtió la votación en un escenario abierto donde cada bloque buscó consolidar alianzas de última hora.

El respaldo del presidente electo a Deluque no resultó suficiente para asegurar los votos necesarios, mientras que la candidatura de Henríquez terminó reuniendo apoyos provenientes de diferentes sectores políticos que coincidieron en impedir que el futuro Gobierno iniciara su mandato controlando una de las posiciones más relevantes del Poder Legislativo.

El desenlace representó un hecho poco frecuente dentro de la política colombiana. Tradicionalmente, durante el inicio de un nuevo periodo presidencial, las fuerzas políticas terminan construyendo acuerdos para permitir que el jefe de Estado entrante cuente con un aliado al frente del Senado, facilitando la gobernabilidad durante los primeros meses del mandato.

En esta oportunidad ocurrió lo contrario: el candidato promovido por el presidente electo fue derrotado antes incluso de la posesión presidencial, dejando en evidencia que las mayorías parlamentarias todavía permanecen abiertas y sujetas a nuevas negociaciones.

La elección también dejó al descubierto las profundas diferencias existentes dentro de los sectores de centro y derecha que acompañaron parcialmente el cambio de Gobierno.

Mientras Abelardo de la Espriella defendía la candidatura de Deluque como una fórmula para ampliar las alianzas legislativas, el Centro Democrático insistió en mantener su propio candidato, argumentando que la colectividad contaba con la legitimidad suficiente para presidir el Senado por ser una de las fuerzas con mayor representación parlamentaria.

Tomada de la transmisión del Canal del Congreso / Iván Cepeda y su bancada del Pacto Histórico felicitando a Honorio Henríquez por quién votaron y ganaron.

 

Esa discrepancia terminó trasladándose a la plenaria y produjo una derrota que modifica el panorama político antes del inicio del nuevo mandato.

Otro elemento que llamó la atención fue la composición de la mayoría que permitió la victoria de Honorio Henríquez. Diversos análisis posteriores coincidieron en señalar que el nuevo presidente del Senado logró reunir apoyos provenientes de sectores que tradicionalmente han mantenido diferencias ideológicas, reflejando la complejidad del nuevo mapa político colombiano.

Esa convergencia circunstancial permitió superar el respaldo que el Gobierno electo había construido alrededor de Alfredo Deluque.

Para Abelardo de la Espriella, el resultado constituye un desafío inmediato. Aunque la elección de la Mesa Directiva no determina automáticamente el futuro de cada proyecto de ley, sí condiciona la dinámica política con la que comenzará su administración.

El Ejecutivo deberá reconstruir acuerdos parlamentarios si pretende sacar adelante iniciativas relacionadas con seguridad, economía, justicia y reforma institucional durante el primer año de gobierno. Sin una mayoría consolidada en el Senado, cada votación exigirá negociaciones independientes con los distintos partidos representados en el Capitolio.

Honorio Henríquez, por su parte, asumió la presidencia del Senado con una trayectoria de más de una década en esa corporación.

Abogado de profesión y dirigente del Centro Democrático desde la fundación del partido, ha ocupado responsabilidades en la Comisión Séptima y anteriormente desempeñó cargos en el Gobierno nacional como director de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), secretario general del Ministerio del Interior y viceministro encargado de Justicia.

Durante su carrera legislativa ha impulsado proyectos relacionados con salud, protección laboral y políticas sociales, además de mantener posiciones críticas frente al acuerdo de paz firmado con las antiguas Farc.

Tras conocerse el resultado, distintos analistas interpretaron la votación como una muestra de la independencia con la que pretende actuar el nuevo Congreso frente al Ejecutivo.

Otros consideran que el episodio constituye apenas el inicio de una recomposición de alianzas que podría modificarse conforme avance el nuevo periodo legislativo y el Gobierno presente sus primeras iniciativas.

En cualquier caso, la derrota de Alfredo Deluque marcó el primer episodio político adverso para Abelardo de la Espriella desde su elección presidencial y dejó claro que la construcción de mayorías será uno de los principales retos de su administración.

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