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AngloGold retoma Quebradona, proyecto de cobre con inversiones superiores a $8 billones
AngloGold reactiva el proyecto Quebradona en Antioquia, con inversiones superiores a $8 billones y un potencial de 5 millones de toneladas de cobre.
El proyecto de cobre Quebradona, ubicado en Jericó, Antioquia, retomó su proceso de avance después de cerca de cuatro años en los que registró pocos progresos, aunque la compañía responsable mantuvo presencia en la región. La empresa reanudó los acercamientos con las comunidades y trabaja nuevamente en los estudios requeridos para solicitar la licencia ambiental que permita desarrollar la mina.
La iniciativa contempla una inversión superior a los $8 billones durante su etapa de construcción y tiene como objetivo iniciar las obras durante el actual Gobierno. La compañía calcula que necesitará varios meses para completar el trabajo previo a la presentación de la documentación necesaria ante la autoridad ambiental.
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Álvaro Pico, director de Sostenibilidad de la compañía, explicó que Quebradona decidió avanzar en los estudios requeridos para obtener la licencia ambiental y poner en marcha el proyecto de extracción de cobre. Actualmente, la empresa se encuentra en una fase de socialización del estudio de impacto ambiental con las comunidades del área de influencia.
Quebradona corresponde a un proyecto de minería subterránea localizado en el municipio de Jericó. Según las estimaciones entregadas por la compañía, el yacimiento tiene un potencial cercano a los cinco millones de toneladas de cobre, mineral que forma parte de los recursos utilizados en diferentes tecnologías asociadas con la transición energética.
La empresa ha retomado el trabajo con las comunidades para presentar las características del proyecto, identificar oportunidades en el territorio y responder las inquietudes relacionadas con la eventual construcción y operación de la mina.
Pico señaló que la compañía lleva varios años desarrollando actividades de exploración en la zona y recopilando información sobre las características del territorio. Sin embargo, asuntos regulatorios habían limitado el avance de los estudios necesarios para continuar con el trámite de la licencia ambiental.
Esta situación hizo que durante los últimos cuatro años el proyecto avanzara a un ritmo reducido. La compañía permaneció en la región, pero sin retomar plenamente el proceso encaminado a desarrollar la mina. Ahora, las perspectivas cambiaron con la decisión de continuar los estudios y volver a trabajar con las comunidades.
Uno de los pasos que se adelantan actualmente corresponde a la elaboración del estudio de impacto ambiental. La compañía espera terminar este documento para que posteriormente sea presentado y sometido al trámite correspondiente ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.
De acuerdo con el cronograma planteado por la empresa, una vez superada la etapa relacionada con la licencia ambiental comenzaría un periodo aproximado de cuatro años destinado a la construcción y montaje de la mina subterránea. Solo después de completar ese proceso sería posible iniciar la extracción del mineral.
La compañía estima que la producción efectiva de cobre comenzaría después de 2030. Una vez entre en operación, la etapa productiva tendría una duración prevista de 19 años.
Antes de comenzar la extracción, el proyecto tendría una fase de construcción que requeriría inversiones superiores a los $8 billones. Según lo explicado por Pico, durante esos cuatro años también se contemplan inversiones en el territorio y contratación de mano de obra local.
La empresa considera que las características técnicas del proyecto requieren trabajos en diferentes áreas durante las fases de preparación, construcción y operación. Por esta razón, el proceso actual se concentra en completar los estudios y avanzar en la socialización de la información con las comunidades antes de solicitar la licencia ambiental.
El potencial estimado de cerca de cinco millones de toneladas de cobre constituye la base del proyecto minero. La compañía sostiene que la eventual explotación de este yacimiento permitiría que Colombia participe en la producción de un mineral considerado necesario para diferentes procesos relacionados con la transición energética.
El cronograma previsto depende inicialmente de la elaboración del estudio de impacto ambiental y del posterior trámite ante la autoridad competente. Después de obtener las autorizaciones requeridas, la compañía tendría que ejecutar los cuatro años previstos para construcción y montaje antes de iniciar la producción.
La intención de Quebradona es que la fase de construcción pueda comenzar durante el actual Gobierno. Al ser consultado sobre esta posibilidad, Pico confirmó que esa es la aspiración de la compañía.
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