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Historia del primer Congreso de Colombia: así fue su instalación en 1821 y el nacimiento de la República

La historia del primer Congreso de Colombia: 57 diputados dieron vida a la Gran Colombia.

Congreso 20 de julio
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 20/07/2026 - 11:56 Créditos: Tomada de https://www.senado.gov.co/ Capitolio Nacional

Mucho antes de que el Capitolio Nacional dominara la Plaza de Bolívar en Bogotá y antes de que el Congreso sesionara cada 20 de julio como parte del calendario republicano, Colombia tuvo un Parlamento que nació en medio de la guerra, instalado en un pequeño poblado fronterizo, rodeado de caminos de tierra, iglesias semidestruidas y soldados que aún combatían por consolidar la independencia.

La historia del primer Congreso de Colombia no comenzó con una ceremonia solemne en una capital consolidada.

Inició con un país que todavía no existía plenamente, con provincias devastadas por más de una década de guerra contra España y con dirigentes convencidos de que la independencia militar solo tendría sentido si era acompañada por una organización política capaz de darle estabilidad al nuevo Estado.

Aquella reunión, instalada el 6 de mayo de 1821 en la Villa del Rosario de Cúcuta, es considerada por la historiografía como el nacimiento de la institucionalidad republicana colombiana.

Allí se reunió el primer Congreso General de Colombia, encargado de darle existencia jurídica a la República de Colombia —la Gran Colombia— y de redactar la Constitución que serviría de base al nuevo país.

Un Congreso pensado antes de terminar la guerra

La instalación del Congreso fue consecuencia directa de uno de los mayores proyectos políticos de Simón Bolívar.

Después de la victoria patriota en la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, el Libertador entendió que el siguiente paso no consistía únicamente en expulsar definitivamente a las tropas españolas.

Era indispensable crear un Estado reconocido internacionalmente. Por esa razón, en diciembre de 1819, durante el Congreso de Angostura, se aprobó la Ley Fundamental de Colombia, mediante la cual se unieron las antiguas repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada bajo un solo nombre: República de Colombia.

La historia del Congreso de la República de Colombia – Boyacá 7 Días

Sin embargo, aquella unión era apenas una declaración política. Faltaba elaborar una Constitución definitiva, organizar los poderes públicos, definir las autoridades nacionales y establecer las reglas bajo las cuales funcionaría el nuevo país.

Para ello fue convocado un Congreso Constituyente que debía reunirse una vez las circunstancias militares lo permitieran.

¿Por qué se escogió la Villa del Rosario de Cúcuta?

La elección de la sede no fue casual. Bogotá todavía era considerada un territorio vulnerable ante un eventual avance español.

Caracas seguía inmersa en la guerra. Quito permanecía bajo dominio realista. La Villa del Rosario ocupaba una posición estratégica entre la Nueva Granada y Venezuela, representaba un punto relativamente seguro y simbolizaba la unión de ambos territorios.

Además, la región acababa de convertirse en uno de los centros logísticos de la Campaña Libertadora.
Hasta allí comenzaron a llegar los diputados después de recorrer cientos e incluso miles de kilómetros a caballo, en mula o a pie.

Muchos atravesaron cordilleras, ríos y caminos prácticamente destruidos por la guerra. Algunos tardaron varios meses en completar el viaje.

Los congresistas llegaron desde casi toda la naciente República

El Congreso fue concebido como una representación de los territorios que integrarían la nueva nación.

Las elecciones se realizaron mediante reglamentos expedidos previamente por las autoridades republicanas.
No existía el voto universal.

Solo podían participar determinados ciudadanos que cumplían requisitos relacionados con propiedad, renta, vecindad o condición social, siguiendo el modelo representativo propio de comienzos del siglo XIX.

Cada provincia elegía electores y estos, posteriormente, designaban a los diputados que asistirían al Congreso.
El sistema era indirecto y censitario, muy distinto al sufragio universal moderno.

Inicialmente se esperaba la presencia de cerca de un centenar de representantes. Sin embargo, las dificultades derivadas de la guerra hicieron imposible completar la totalidad de los escaños previstos. Al momento de la instalación participaron 57 diputados, representantes de 19 provincias, cifra suficiente para conformar el quórum exigido por la convocatoria.

No todos pudieron asistir

La guerra seguía desarrollándose mientras el Congreso deliberaba. Varias provincias permanecían ocupadas por tropas españolas. En otras era prácticamente imposible organizar elecciones. Algunos diputados nunca lograron llegar.

Otros fueron reemplazados. Incluso hubo provincias cuyos representantes arribaron semanas después de iniciadas las sesiones.

Aquella circunstancia explica por qué las primeras jornadas estuvieron dedicadas a verificar credenciales, juramentos y validez de las representaciones provinciales antes de comenzar la discusión constitucional.

Antonio Nariño protagonista

Contrario a lo que muchas personas imaginan, Simón Bolívar no presidió la instalación del Congreso.

El encargado de inaugurar oficialmente las sesiones fue Antonio Nariño, quien ejercía entonces como vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo.

Antonio Nariño - Wikipedia, la enciclopedia libre

El 6 de mayo de 1821, Nariño pronunció el discurso inaugural ante los diputados. Su intervención insistió en la necesidad de dejar atrás los regionalismos y construir un Estado fuerte que garantizara la supervivencia de la independencia.

Posteriormente, los congresistas prestaron juramento y comenzaron formalmente las deliberaciones.

Una ceremonia mucho más sencilla de lo que suele imaginarse

Las descripciones históricas muestran una instalación muy distinta a los actos protocolarios contemporáneos.
No existían grandes salones parlamentarios.

Las sesiones se desarrollaron en edificios adaptados de la Villa del Rosario. Los muebles eran escasos. Los documentos se copiaban completamente a mano.

Las actas eran redactadas por secretarios elegidos por el propio Congreso. No había micrófonos, grabaciones ni sistemas de votación electrónica. Cada intervención quedaba registrada por escrito mientras los diputados debatían durante horas sobre artículos constitucionales, organización territorial y funcionamiento del Estado.

Una de las primeras decisiones fue ratificar el nacimiento de Colombia

Aunque la Ley Fundamental había sido aprobada en Angostura dos años antes, correspondía al Congreso darle plena legitimidad jurídica.

Por ello, uno de los primeros actos legislativos fue ratificar oficialmente la creación de la República de Colombia.
La decisión convirtió en realidad constitucional el proyecto político impulsado por Bolívar.

Desde entonces comenzó a funcionar un gobierno nacional con competencias claramente definidas.

Cinco meses de debates

El Congreso no se limitó a la ceremonia inaugural. Durante aproximadamente cinco meses desarrolló una intensa actividad legislativa.

Los diputados celebraron cerca de 200 sesiones plenarias, organizadas mediante cuatro grandes comisiones encargadas de estudiar los distintos proyectos de ley y el texto constitucional.

Las discusiones abarcaron prácticamente todos los aspectos necesarios para construir un Estado:
Organización de los poderes públicos. División administrativa. Sistema judicial. Régimen electoral. Hacienda pública. Fuerzas militares. Educación. Libertad de imprenta. Administración de justicia. Derechos y deberes ciudadanos.

Bolívar seguía haciendo la guerra mientras el Congreso legislaba

Existe una coincidencia histórica llamativa. Mientras los diputados discutían artículos constitucionales en Cúcuta, Simón Bolívar continuaba las campañas militares.

El Libertador no permaneció de manera permanente en el Congreso porque dirigía operaciones destinadas a asegurar la independencia de Venezuela y posteriormente del actual Ecuador.

En otras palabras, el país se estaba construyendo simultáneamente en dos frentes: uno militar y otro jurídico.
Mientras unos combatían en los campos de batalla, otros redactaban las leyes que gobernarían la nueva República.

Las grandes figuras reunidas en un mismo recinto

Entre los integrantes del Congreso figuraron algunos de los principales protagonistas de la independencia.
Además de Antonio Nariño y Simón Bolívar, participaron o estuvieron vinculados al proceso figuras como Francisco de Paula Santander, José Rafael Revenga, Diego Bautés, Miguel Peña, José Manuel Restrepo y otros dirigentes civiles y militares provenientes de diversas provincias.

Archivo:El Capitolio Nacional (Bogotá, Colombia) 1.jpg - Wikipedia, la  enciclopedia libre

Muchos eran abogados. Otros habían sido militares durante la guerra. Varios tenían experiencia en juntas provinciales creadas desde 1810.

La mayoría pertenecía a las élites ilustradas de la época, circunstancia habitual en los sistemas representativos del siglo XIX.

La Constitución de 1821

El principal resultado del Congreso fue la aprobación de la Constitución de Cúcuta.
El texto fue aprobado el 30 de agosto de 1821 y sancionado por Simón Bolívar el 6 de octubre del mismo año.

Aquella Constitución estableció: un Estado republicano; un sistema centralista; la división de poderes; un Congreso bicameral integrado por Senado y Cámara de Representantes;
períodos presidenciales; organización judicial; normas sobre ciudadanía y representación política.

Aunque solo estuvo vigente hasta la disolución de la Gran Colombia, se convirtió en la primera gran carta política del constitucionalismo colombiano y en la base de muchas instituciones que continúan existiendo.

Las anécdotas de un Congreso en tiempos de guerra

Los relatos históricos conservan episodios que muestran las dificultades de aquella asamblea. Muchos diputados llegaban exhaustos después de semanas de viaje.

Las lluvias retrasaban constantemente los desplazamientos. Las noticias militares llegaban con varios días de retraso. No era extraño que una sesión comenzara comentando los últimos informes del frente de guerra antes de entrar al debate constitucional.

También se sabe que algunos representantes compartían hospedajes improvisados en viviendas particulares de la Villa del Rosario, debido a la limitada infraestructura del poblado.

El Congreso convivía diariamente con soldados, comerciantes, religiosos y habitantes que observaban con curiosidad cómo se discutía el futuro político del país en un pequeño municipio fronterizo.

La asociación entre el 20 de julio y la apertura del Congreso surgió de un proceso posterior de organización del calendario político nacional.

La fecha ya ocupaba un lugar central en la memoria pública porque evocaba los acontecimientos ocurridos en Santafé en 1810: la formación de la Junta Suprema, el desconocimiento progresivo de la autoridad virreinal y el comienzo de la ruptura política que conduciría a la independencia.

Aunque la emancipación no se consumó aquel día y requirió años de guerra, el 20 de julio terminó convertido en la fecha nacional que representaba el nacimiento de la soberanía política.

El paso decisivo para unir esa conmemoración con el funcionamiento del Poder Legislativo se produjo con la Constitución Política de 1886. Su regulación original dispuso que el Congreso se reuniera por derecho propio el 20 de julio, es decir, sin depender de una convocatoria discrecional del presidente de la República.

La disposición transformó una fecha patriótica en un momento del calendario constitucional: el aniversario de la independencia pasó a marcar también la apertura de las sesiones de la institución encargada de representar a la nación, aprobar las leyes y ejercer control sobre el Gobierno.

La elección del día tenía una carga simbólica. Los constituyentes de la Regeneración buscaban reorganizar el país después de las guerras civiles y del debilitamiento del poder central durante el periodo federal.

La Constitución de 1886 sustituyó los Estados Unidos de Colombia por la República de Colombia, restableció un sistema unitario y organizó las instituciones nacionales alrededor de un poder central.

Dentro de ese proyecto, hacer coincidir la reunión del Congreso con el 20 de julio permitía presentar el inicio del trabajo legislativo como una renovación anual —aunque en algunos periodos las reuniones no fueron anuales— del pacto político nacido de la independencia.

La fórmula “por derecho propio” tuvo, además, un significado institucional. Indicaba que las cámaras podían reunirse en la fecha establecida por la Constitución sin esperar una orden presidencial.

El principio buscaba proteger cierta autonomía del Legislativo frente al Ejecutivo, pues la posibilidad de que un mandatario controlara las convocatorias podía limitar la actividad parlamentaria. Con el calendario fijado en la Carta Política, el Congreso contaba con una fecha cierta para iniciar sus deliberaciones.

La organización de las sesiones, sin embargo, no permaneció intacta. La Constitución de 1886 fue reformada numerosas veces durante sus más de cien años de vigencia. 

En 1905, durante el gobierno de Rafael Reyes, una Asamblea Nacional Constituyente modificó el régimen y estableció que las cámaras se reunieran por derecho propio cada dos años, pero a partir del primero de febrero.

La reforma se produjo en medio de las tensiones entre Reyes y un Congreso que se había resistido a concederle las facultades que reclamaba el Ejecutivo. Años después, nuevas modificaciones constitucionales volvieron a alterar la duración de los periodos, la frecuencia de las reuniones y la composición del Legislativo.

Los ajustes y 1991

Durante el siglo XX, el calendario parlamentario atravesó otros ajustes. Las reformas de 1936, 1938, 1945 y 1968 reorganizaron las sesiones, fortalecieron las comisiones permanentes y redefinieron los periodos de senadores y representantes.

La reforma constitucional de 1968 resultó fundamental para la estructura contemporánea del Congreso: unificó en cuatro años los periodos de los miembros de Senado y Cámara y consolidó una organización anual del trabajo legislativo. Aunque el régimen político había cambiado desde 1886, el 20 de julio conservó su fuerza como fecha de apertura de la legislatura.

La costumbre quedó reafirmada en la Constitución Política de 1991. Su artículo 138 estableció que el Congreso se reuniría por derecho propio en sesiones ordinarias durante dos periodos cada año.

Cómo nació la Constitución Política del 91?

El primero comenzaría el 20 de julio, mientras que el segundo se iniciaría en marzo y terminaría el 20 de junio. Posteriormente, el Acto Legislativo 02 de 2023 modificó el comienzo del segundo periodo, que pasó al 16 de febrero, pero mantuvo sin cambios el 20 de julio como inicio de cada legislatura anual.

La Constitución de 1991 también estableció que senadores y representantes serían elegidos para periodos de cuatro años. Por ese motivo, es necesario distinguir entre dos ceremonias que suelen confundirse. Todos los años, el 20 de julio, se abre una nueva legislatura y se inicia el primer periodo de sesiones ordinarias.

Sin embargo, solamente cada cuatro años se instala un Congreso recién elegido, cuyos integrantes toman posesión, prestan juramento, acreditan su condición de legisladores y eligen las mesas directivas de Senado y Cámara. En los tres años siguientes no comienza otro Congreso, sino una nueva legislatura dentro del mismo periodo constitucional.

La sesión del 20 de julio también expresa la relación entre las ramas del poder público. Una vez reunidos senadores y representantes en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, el presidente de la República declara instalado el Congreso y presenta un informe sobre la administración.

Después intervienen las organizaciones políticas declaradas en oposición, conforme a las garantías establecidas en el ordenamiento jurídico. El Congreso elige, además, sus nuevas mesas directivas, cuyo periodo es de un año.

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