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Médico infectólogo: “Entramos a la fase; ¡ya que hp!”

El SOS de reconocido facultativo. Argumenta que es paradójico que en lo peor de la pandemia se proclame la reactivación económica. Afirma que es un hecho político y no técnico. Anticipa que circulación de linajes llevará a mayor mortalidad. Denuncia trabas en aprobación de medicamentos anticovid.

médico infectólogo
Por Agencia Periodismo Investigativo | Sáb, 05/06/2021 - 19:02

Por: Carlos Pérez, médico infectólogo.

El tercer pico de la pandemia, el máximo número de contagios, el número de fallecidos que superan constantemente quinientos diarios y el inminente colapso del sistema de salud ha traído consigo un dolor incomparable. 

La razón de esta desgarradora situación, que incluso preocupa al mundo, tiene múltiples explicaciones y pocas soluciones: hay un gran número de personas susceptibles a la enfermedad, no hay un tratamiento efectivo, el comportamiento social no es responsable, los linajes virales de interés están circulando, la falta de rastreos y aislamiento no han sido efectivos, la atención primaria es desorganizada, los tratamientos empíricos que generan consultas tardías y la falta de nuevas opciones de tratamiento sumado a un estallido social casi incontrolable. 

La circulación de linajes de alta contagiosidad que pueden llevar una mayor mortalidad, dejó de ser una amenaza a ser una realidad. Será cuestión de tiempo para que estos linajes se vuelvan los predominantes en la circulación, como sucedió en el Reino Unido, Brasil y actualmente en India, es decir que la situación podría empeorar más de lo que hoy estamos viviendo y sufriendo. 

El tratamiento que se ofrece actualmente no ha evolucionado en Colombia. Podríamos usar él Tocilizumab que está en el consenso nacional de tratamiento, pero al no estar en las indicaciones del Invima, los aseguradores pueden no pagar la aplicación de este producto.

De la misma forma opciones como los anticuerpos monoclonales  sintéticos (medicamento que recibió Donald Trump) están aprobados en otras regiones, pero no en el país, es decir qué hay una obstrucción administrativa para resolver un problema médico en la pandemia. 

 

Enfermos Covid
Pacientes Covid en unidad de cuidados intensivos (UCI)

 

La disciplina social fue la gran premisa para luchar en la pandemia, es evidente el  incumplimiento de estas normas y el consecuente incremento de los pacientes. En los momentos críticos es cuando se llega a los confinamientos, (toques de queda, cierres de comercio, etc.).

Son medidas extremas y reactivas de una disciplina social impuesta con el fin de poder ralentizar los casos y dar opción de respuesta al sistema hospitalario. Esta herramienta se convirtió en la única forma en la que un gobierno local pudiera mitigar la pandemia. Con el estallido social del país, las marchas, bloqueos, vandalismo y protestas, quedó siendo la cuarentena, un esfuerzo banal y sin sentido. 

Ahora y en la mitad de esta crisis se reactiva la economía, ¿acaso no se pudo hacer antes?, esta medida no va a disminuir los pacientes de las UCI, servirá para mitigar el hambre. Claro que es paradójico, que cuando cursamos lo peor de esta pandemia se proclame la reactivación económica; es un hecho político, no técnico.  Y la repetida expresión “cumpliendo los estrictos protocolos de bioseguridad” no da certeza de nada, queda muchas veces siendo una simple frase de cajón".

La suspensión de las pruebas PCR a los viajeros que ingresan al país es un desacierto, no podemos importar linajes. Aún países con tasas de vacunación exitosas y en disminución del número de pacientes la siguen exigiendo con razón. 

Los linajes son la peor amenaza por su expansión y con la probabilidad de que las vacunas no funcionen, esto no quiere decir que no vayan a llegar estos linajes, pero hacer test a los viajeros disminuye la posibilidad. 

 

Plan Nacional de Vacunación
Jornada de vacunación contra el Covid - 19

 

Es claro que el estallido social qué hay en el país ha tenido muchos responsables, aunque nadie asuma esta responsabilidad y todos son víctimas de sus opositores. Es una cultura de odio que se ha ido creando con el tiempo, en donde pensar distinto no nos hace diferentes sino enemigos y se vuelve la justificación pueril de agredir sin proporción al oponente. 

No somos iguales, imponer a la fuerza la igualdad es un pensamiento poco evolucionado. La equidad es diferente: requerimos una sociedad con oportunidades, con opciones de empleo, que estimule el emprendimiento con justicia social, ese debería ser nuestro objetivo, donde todos podamos ayudar si cedemos al egoísmo social que nos agobia. 

La reactivación de la economía, ahora justificada porque en una ciudad se podría lograr una vacunación del 70 % de los adultos en 2 meses, no es razón suficiente. La inmunidad colectiva (de rebaño)  se logra cuando sea un 70% de toda la población, incluyendo niños, adolescentes y también la población migrante. Reactivar bares, comercios e industrias es necesario, pero en este preciso momento no es oportuno. 

Es cierto, que con esta apertura, la situación crítica y desgarradora que estamos atravesando no  puede empeorar más de lo que estamos sufriendo y si empeorará, hemos normalizado el dolor con una indiferencia cruel al sufrimiento de nuestros compatriotas. Somos el producto de una sociedad azotada por los peores linajes: la pobreza, la desigualdad y la corrupción.
 

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