En medio de los resultados de las elecciones legislativas del 8 de marzo, una derrota pasó casi inadvertida fuera de Cundinamarca.
Se trata de Lizeth Andrea Reina Bulla, candidata del Centro Democrático al Senado, quien no logró alcanzar una curul pese al respaldo político de una de las estructuras más consolidadas del norte de la Sabana de Bogotá: la del alcalde de Tocancipá, Walfrando Adolfo Forero Bejarano, su esposo, quienes no se pronuncian sobre el tema.
Reina Bulla integraba la lista del partido uribista, donde aparecía en el puesto 18. Sin embargo, los resultados preliminares muestran que la colectividad obtuvo 3.035.715 votos (15,62%) en el Senado y que el voto fue prácticamente en bloque por la lista cerrada, lo que dejó a varios nombres sin posibilidad real de alcanzar escaños. Entre ellos quedó la candidatura de la esposa del mandatario local.
Según el reporte oficial de la Registraduría, la lista cerrada del Centro Democrático en el municipio de Tocancipá obtuvo 4.732 votos, detrás del Pacto Histórico que sacó 9.164 votos.
Entre los habitantes del municipio causó curiosidad una de las fórmulas que ha utilizado el alcalde Forero para cautivar al electorado. De nuevo y junto a la candidata Reina, el pasado 23 de febrero dos semanas antes de los comicios celebró los 15 años a 500 jovencitas de Tocancipá.
Tres meses antes, en noviembre pasado, el alcalde Forero llevó a 950 adultos mayores del municipio a Cartagena, cuatro días y tres noches con todos los gastos pagos.
La derrota política, aunque esperada para algunos analistas, resulta significativa porque la campaña de Reina Bulla se sustentaba en la estructura política construida durante años por su esposo, un dirigente que ha dominado la política de Tocancipá durante más de una década y cuya trayectoria está marcada tanto por victorias electorales como por investigaciones judiciales y disciplinarias.
El poder político detrás de la candidatura
Lizeth Andrea Reina Bulla no es una figura política aislada. Su nombre aparece ligado al del actual alcalde de Tocancipá, Walfrando Adolfo Forero Bejarano, uno de los dirigentes más influyentes de ese municipio industrial de Cundinamarca.
Forero es administrador financiero y de sistemas egresado de Uniagraria y ha construido una carrera política local que incluye dos periodos como concejal y tres como alcalde de Tocancipá (2008-2011, 2016-2019 y 2024-2027).
En el municipio, donde la actividad industrial convive con la expansión urbana de la Sabana de Bogotá, Forero consolidó un movimiento político propio que sus seguidores denominan “Familia Walfrandista”, una red de apoyos electorales que le permitió regresar al poder en las elecciones territoriales de 2023 con más de 11.000 votos.
Ese capital político fue uno de los pilares de la aspiración legislativa de su esposa. Pero la trayectoria de Forero también ha estado rodeada de controversias.
Las investigaciones por incremento patrimonial
El episodio judicial más conocido que involucra al alcalde surgió por una investigación disciplinaria sobre su patrimonio durante su administración entre 2016 y 2019.
Tras un proceso adelantado por la Procuraduría General de la Nación, el organismo concluyó que el entonces mandatario no logró justificar un incremento patrimonial de aproximadamente $951 millones, lo que llevó a que se le impusiera destitución e inhabilidad por más de diez años para ejercer cargos públicos.
El estudio de la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales encontró inconsistencias entre los ingresos declarados por el funcionario y los movimientos financieros de su grupo familiar, incluidos incrementos patrimoniales de su esposa e hija que, según el organismo, no tenían respaldo claro en fuentes de ingresos.
La sanción disciplinaria generó un fuerte impacto político porque Forero había sido elegido nuevamente alcalde de Tocancipá para el periodo 2024-2027, lo que abría la posibilidad de que el municipio quedara sin mandatario o tuviera que convocar elecciones atípicas.
El proceso terminó en manos del Consejo de Estado, que revisó el expediente disciplinario.
En una decisión posterior, el alto tribunal concluyó que el incremento patrimonial que había motivado la sanción no estaba suficientemente probado como injustificado, por lo que dejó sin efecto la destitución y la inhabilidad impuestas por la Procuraduría.
El Consejo de Estado consideró que los informes utilizados como base de la sanción se sustentaban en documentación incompleta y que no existía un estudio financiero integral que permitiera establecer con precisión el patrimonio real del funcionario y su familia.
Con esa decisión, Forero pudo continuar su carrera política y mantenerse en la alcaldía.
El frente penal: investigación de la Fiscalía
En paralelo a los procesos disciplinarios, la Fiscalía General de la Nación también investigó al exalcalde y a varios funcionarios de su administración por presuntas irregularidades urbanísticas.
La investigación se relaciona con la habilitación de terrenos ubicados en zonas de reserva ambiental y agrícola para proyectos urbanísticos, lo que habría requerido la aprobación de acuerdos municipales sustentados, según los investigadores, en documentos y conceptos técnicos presuntamente falsificados.
De acuerdo con la Fiscalía, el caso involucra al exalcalde y a tres exfuncionarios por posibles delitos de prevaricato por acción y fraude procesal, tras detectar irregularidades en trámites que permitieron anexar tres predios rurales al perímetro urbano.
Los terrenos, ubicados en la vereda La Fuente y en la ronda de la quebrada Laureles, se encontraban en zonas con riesgo de inundación y con restricciones para modificar el uso del suelo.
La derrota electoral
En ese contexto político y judicial se produjo la candidatura al Senado de Lizeth Andrea Reina Bulla.
Su aspiración representaba, para varios observadores regionales, la posibilidad de trasladar la influencia política de Tocancipá al escenario nacional, respaldada por el aparato electoral que durante años ha acompañado a su esposo. Sin embargo, la estrategia no prosperó.
Gestión de Forero
En Tocancipá, municipio industrial de la Sabana de Bogotá que en las últimas décadas ha experimentado un crecimiento acelerado por la expansión urbana y empresarial, la percepción sobre la gestión del alcalde Walfrando Forero Bejarano divide opiniones entre sus habitantes.
Lo más reciente, y que lo tiene de nuevo bajo la lupa, es la contratación millonaria que hizo antes de elecciones y en la previa de entrar en vigencia la ley de garantías. En concreto, en el municipio se constituyeron dos empresas. Deterconsa, empresa industrial y comercial del Estado y Urbanitec, con las que se realizaron dos convenios interadministrativos por $200.000 millones para contratar luego, directamente sin que medie la ley 80 de contratación.
Mientras la administración insiste en destacar avances y proyectos, en redes sociales y conversaciones cotidianas también se escuchan voces críticas que cuestionan el rumbo del municipio y el estado de sus servicios e infraestructura.
Algunos ciudadanos expresan escepticismo frente al discurso oficial sobre el progreso local. Janneth Hernández, una de las usuarias que comentó recientemente en redes sociales, sostiene que los anuncios de desarrollo no se reflejan plenamente en la vida diaria de los pobladores.
Según su percepción, el municipio sigue enfrentando problemas estructurales como el atraso en obras públicas, el deterioro de algunas infraestructuras deportivas y la ausencia de instituciones de educación superior. En su opinión, la promesa de progreso contrasta con la realidad de proyectos que, afirma, no han sido terminados o que requieren mantenimiento.
Una percepción similar comparte Josefina Chía, quien considera que, pese a que Tocancipá es un municipio con una economía fuerte y autosostenible gracias a su zona industrial, todavía enfrenta desafíos importantes en materia de servicios públicos y oportunidades para la población.
En su comentario señala dificultades en el sistema de salud, problemas de empleo y el deterioro de algunas vías, aspectos que, a su juicio, muestran que el desarrollo económico no siempre se traduce en bienestar social para todos los habitantes.
Las críticas también apuntan a la movilidad y al estado de las calles del municipio. Diego Palacios recuerda que años atrás Tocancipá tenía una imagen más ordenada y tranquila, mientras que hoy observa un aumento del tráfico y vías en mal estado que, según dice, afectan la calidad de vida de quienes viven y se movilizan diariamente por el casco urbano.
Otros ciudadanos, como Andrés Silva, plantean que el municipio aún está lejos de compararse con otros destinos turísticos o municipios modelo de Cundinamarca.
En su opinión, antes de proyectar a Tocancipá como referente regional, la administración debería concentrarse en cumplir compromisos relacionados con la reparación de vías y el mantenimiento de la infraestructura básica, mencionando obras pendientes en sectores como la vía del autódromo hacia Zipaquirá o la zona de Canavita.
Entre los comentarios también aparecen cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos y la ejecución de obras prometidas.
Algunos usuarios sostienen que ciertos proyectos de infraestructura anunciados en años recientes no se han concretado, mientras que sí se observan inversiones en eventos y espectáculos, lo que para algunos genera dudas sobre las prioridades del gasto público municipal.
Finalmente, hay quienes hacen una reflexión más amplia sobre el crecimiento urbano del municipio. Milton Ramírez, residente desde hace más de dos décadas, señala que en ese tiempo ha visto aumentar considerablemente el número de conjuntos residenciales, mientras la infraestructura educativa permanece prácticamente igual, con los mismos colegios que existían años atrás.
Otros ciudadanos agregan preocupaciones relacionadas con la seguridad, el aumento de habitantes de calle o la necesidad de intervenir vías consideradas peligrosas.
Así las cosas, la ilusión del polémico alcalde Walfrando Forero de extender sus tentáculos políticos con su esposa Lizeth Reina quedó pospuesta en medio de actuaciones y gestión con más sombras que luces.
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