Publicidad
Sismo de magnitud 7,4 causó graves daños en la Catedral de Manizales
Sufrió daños en una de sus torres.
La Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario de Manizales sufrió graves afectaciones estructurales tras el fuerte sismo de magnitud 7,4 que sacudió buena parte de Colombia durante la mañana de este lunes.
El movimiento telúrico ocurrió a las 7:34 a. m. y tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, según la información preliminar divulgada por el Servicio Geológico Colombiano. Los primeros reportes habían situado la magnitud en valores inferiores, pero posteriormente fue actualizada a 7,4.
El temblor fue percibido con fuerza en distintas regiones del centro y occidente del país y alcanzó ciudades como Manizales, Pereira, Armenia, Cali, Bogotá y Medellín.
En Manizales, una de las afectaciones más visibles se produjo en la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario, ubicada en pleno centro de la capital de Caldas y frente a la plaza de Bolívar.
Una de las torres del templo sufrió daños de consideración y una sección de la estructura quedó visiblemente desplazada, mientras en varios de sus elementos se observan fracturas que deberán ser evaluadas técnicamente para determinar su alcance.
Las imágenes obtenidas después del sismo permiten observar una grieta de grandes dimensiones que atraviesa verticalmente parte de la estructura de una de las torres, en inmediaciones de los ventanales y elementos ornamentales.
La fractura se prolonga por varios metros y se aprecia una separación entre diferentes secciones de la construcción.
La afectación resulta especialmente visible en la parte superior. Una sección perdió su alineación respecto del resto de la torre y presenta una inclinación perceptible.
También pueden apreciarse fisuras alrededor de algunos elementos arquitectónicos, circunstancia que hace necesaria una inspección especializada antes de establecer si existen riesgos de desprendimientos o problemas que comprometan otras partes de la estructura.
La sola observación de las grietas, sin embargo, no permite determinar técnicamente si existe un daño que comprometa la estabilidad global de la catedral.
Esa conclusión requiere estudios de ingeniería estructural, revisión de los elementos de concreto, conexiones, desplazamientos y posibles deformaciones generadas durante el terremoto.
El fuerte movimiento sorprendió a los habitantes de Manizales cuando comenzaba la jornada laboral y académica.
En distintos sectores se produjeron evacuaciones preventivas de viviendas, edificios y establecimientos, mientras los organismos de emergencia comenzaron las verificaciones correspondientes para establecer las consecuencias del sismo.
El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, municipio ubicado en el departamento del Chocó. El evento alcanzó una extensa zona del territorio colombiano y también fue sentido fuera del país.
La información disponible durante las primeras horas permanecía sujeta a actualización a medida que las autoridades recopilaban datos sobre personas afectadas y daños en infraestructura.
En Manizales, la situación de la catedral adquirió particular relevancia por las características de la construcción, sus dimensiones, su ubicación en una de las zonas más concurridas de la ciudad y sus antecedentes frente a movimientos sísmicos.
El inmueble ya ha tenido que ser intervenido en otras oportunidades después de terremotos que afectaron algunos de sus elementos.
La magnitud definitiva de los daños registrados este lunes deberá establecerse mediante una inspección estructural especializada.
Las fracturas, desplazamientos e inclinaciones visibles constituyen indicios de afectación, pero no permiten, por sí mismos, determinar las condiciones de estabilidad del conjunto ni concluir qué tipo de intervención será necesaria.
La historia de la actual catedral está vinculada, precisamente, con una de las etapas de reconstrucción más importantes de Manizales.
El templo que existía anteriormente desapareció como consecuencia de los incendios que golpearon a la ciudad durante la década de 1920. Después de la destrucción provocada por el incendio de marzo de 1926, se inició el proceso para levantar una nueva catedral en el centro de la ciudad.
El episodio hizo parte de una transformación urbana de mayores dimensiones, durante la cual fueron reconstruidos numerosos edificios públicos, religiosos y comerciales.
La documentación de la Colección de Patrimonio Arquitectónico de Manizales del Banco de la República señala que el diseño de la Catedral Basílica estuvo a cargo del arquitecto francés Julien Polti y que su construcción se desarrolló en varias etapas entre 1928 y 1939.
La ejecución estuvo vinculada con la firma italiana Papio Bonarda & Co., que participó en las obras de reconstrucción de la ciudad durante aquel periodo.
El proyecto surgió después de que las autoridades locales buscaran una propuesta para sustituir el templo destruido.
Los planos de Polti llegaron a Manizales a finales de 1927 y fueron aprobados por el obispo Tiberio de Jesús Salazar y Herrera. La nueva construcción requería un terreno mayor al ocupado por la iglesia anterior y el proyecto contemplaba aproximadamente 2.400 metros cuadrados.
La construcción comenzó en 1928, pero atravesó interrupciones asociadas con las dificultades económicas de finales de esa década y comienzos de la siguiente.
Los trabajos fueron retomados posteriormente y la obra principal avanzó durante la segunda mitad de los años treinta hasta completar la edificación en 1939.
Fuentes especializadas en patrimonio arquitectónico coinciden en que el templo fue concebido mediante tecnologías constructivas que para la época representaban una transformación frente a los sistemas tradicionales utilizados en buena parte de Manizales.
Uno de los aspectos más relevantes de la catedral desde el punto de vista técnico es el empleo del concreto y del hormigón armado en una edificación de esas dimensiones.
Su construcción se produjo en un momento en el cual Manizales comenzaba a incorporar de manera más extensa el cemento y los elementos estructurales metálicos dentro del proceso de reconstrucción posterior a los incendios.
El Plan Especial de Manejo y Protección del Centro Histórico reseña que aquella transformación combinó técnicas tradicionales con tecnologías vinculadas al cemento y al hierro estructural.
La planta arquitectónica de la catedral fue concebida en forma de cruz griega y cuenta con tres naves y un coro. Sobre ese cuerpo se levantan cuatro torres ubicadas en las esquinas, además de la gran torre central que domina el perfil del templo.
La configuración, las dimensiones y la verticalidad del edificio hicieron que la construcción se convirtiera en uno de los principales referentes arquitectónicos de la ciudad.
La relación de la catedral con los terremotos tampoco es nueva. De acuerdo con los registros patrimoniales del Banco de la República, la estructura ha sido objeto de restauraciones después de los sismos de 1962 y 1979.
El terremoto de 1962 ocasionó, además, la caída de elementos ubicados en las partes superiores del templo.
Ese sismo derribó varias de las esculturas que coronaban las torres. Las imágenes originales de san Juan Bautista, santa Rosa de Lima, san Juan María Vianney y san Pedro Claver fueron posteriormente sustituidas. En 1993 se instalaron en los remates superiores las figuras de san Francisco, san Marcos, san Pablo y santa Inés.
El terremoto de 1962 también provocó la caída del Cristo Salvador que coronaba la torre central, una escultura de aproximadamente seis metros elaborada por el italiano Alideo Tazzioli Fontanini. Después de su pérdida, ese elemento fue remplazado por una cruz, que pasó a convertirse en el remate superior de la torre principal.
El valor arquitectónico e histórico de la construcción llevó al Estado colombiano a otorgarle protección patrimonial. El Decreto 2912 del 29 de noviembre de 1984 declaró la Catedral de Manizales como monumento nacional, categoría que actualmente corresponde a un Bien de Interés Cultural del ámbito nacional.
La documentación urbanística del municipio identifica expresamente al inmueble localizado en la plaza de Bolívar dentro de los bienes patrimoniales protegidos de la ciudad.
La dimensión religiosa del inmueble también adquirió reconocimiento décadas antes. El 23 de diciembre de 1951 el papa Pío XII le concedió el título de basílica, consolidando su importancia dentro de la Iglesia católica y dentro de la historia urbana de Manizales.
La Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario es, por tanto, una construcción que ha atravesado incendios, procesos de reconstrucción, terremotos, restauraciones y modificaciones durante casi un siglo.
El sismo de magnitud 7,4 registrado a las 7:34 de la mañana de este lunes 10 de agosto abrió un nuevo capítulo en esa historia: una de sus torres quedó visiblemente fracturada y desplazada y deberá ser sometida a una evaluación técnica que determine la verdadera dimensión de los daños y las intervenciones necesarias para garantizar la conservación de uno de los principales bienes patrimoniales de Manizales.
Otras noticias
Etiquetas