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Petro dijo que Argentina y Colombia perdieron por “codicia”, pese al legado de Messi y el buen Mundial de la Tricolor
Gustavo Petro afirmó que Argentina y Colombia perdieron por “codicia”, pero los récords de Messi y el destacado Mundial de la Tricolor contradicen esa versión.
El presidente Gustavo Petro aseguró este 20 de julio que las selecciones de Colombia y Argentina fracasaron en su propósito de conquistar la Copa Mundial de la FIFA 2026 debido a la “codicia” y a la “falta de humildad”, mientras atribuyó el título obtenido por España al trabajo colectivo y a la cooperación entre sus jugadores. Las declaraciones fueron pronunciadas durante su último gran discurso público como jefe de Estado, en el marco de la conmemoración del Día de la Independencia y un día después de la final del Mundial, en la que España derrotó 1-0 a Argentina en tiempo suplementario.
Durante su intervención, Petro utilizó el resultado deportivo para exponer una reflexión de carácter político y social. “Colombia y Argentina perdieron por la codicia y falta de humildad”, expresó el mandatario. Acto seguido sostuvo que el éxito de España obedeció al trabajo en equipo y añadió que “la ayuda salva la humanidad. Codicia y vida son antagónicos”, relacionando el desenlace del campeonato con una visión ética sobre la cooperación frente al individualismo.
Las palabras del mandatario generaron reacciones debido a que Colombia terminó su participación en el torneo en los octavos de final, tras caer en la definición por penales frente a Suiza, mientras que Argentina alcanzó la final y obtuvo el subcampeonato al perder frente a España.
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Las declaraciones también reavivaron el debate sobre la relación del Gobierno Petro con el deporte de alto rendimiento. Durante su administración se produjeron decisiones presupuestales que redujeron los recursos asignados al Ministerio del Deporte, en medio de un contexto de restricciones fiscales y controversias por la política deportiva nacional. Adicionalmente, el Gobierno enfrentó críticas por la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos de Barranquilla 2027, un episodio que abrió cuestionamientos sobre las prioridades oficiales en materia deportiva.
El discurso del 20 de julio tuvo un marcado contenido político, ya que correspondió a la última gran intervención pública de Petro antes de concluir su mandato el próximo 7 de agosto. En ese escenario, el mandatario defendió su legado, insistió en sus críticas contra el gobierno entrante y recurrió también al reciente Mundial de fútbol para ilustrar su visión sobre la competencia, el liderazgo y la organización colectiva.
La afirmación de que Argentina perdió el Mundial por “codicia” también desconoce la dimensión deportiva de Lionel Messi, considerado por amplios sectores del fútbol como el mejor jugador de la historia o, al menos, como uno de los principales candidatos a ocupar ese lugar. No se trata solamente de una valoración basada en preferencias personales. Su trayectoria reúne títulos colectivos, rendimiento sostenido, capacidad para decidir partidos y una cantidad de registros individuales que ningún otro futbolista ha concentrado en la misma proporción.
Messi es el único jugador que ha ganado ocho veces el Balón de Oro, reconocimiento concedido por France Football mediante la votación de periodistas especializados. Recibió el premio en 2009, 2010, 2011, 2012, 2015, 2019, 2021 y 2023. La distancia respecto de los demás ganadores constituye uno de los argumentos centrales para quienes lo sitúan por encima de figuras como Pelé, Diego Maradona, Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff y Cristiano Ronaldo. A esa marca añadió seis Botas de Oro europeas, entregadas al máximo goleador de las principales ligas del continente.
Con el Barcelona disputó 778 partidos oficiales y marcó 672 goles, cifras que lo convirtieron tanto en el jugador con más apariciones como en el máximo anotador de la historia del club. También terminó su etapa en España como máximo goleador histórico de LaLiga, con 474 tantos en 520 encuentros. Conserva, además, el récord de goles en una sola temporada del campeonato español, con los 50 que consiguió durante la campaña 2011-2012, y el de más asistencias acumuladas en esa competición, con 192. Su temporada de 2011-2012 dejó otra marca difícil de igualar: 73 goles oficiales con el Barcelona en todas las competiciones. En el año calendario 2012 anotó 91 tantos entre su club y la selección argentina, registro reconocido como uno de los mayores hitos goleadores del fútbol profesional. A diferencia de los atacantes dedicados principalmente a finalizar las jugadas, Messi combinó durante su carrera las funciones de goleador, conductor y asistente, lo que explica su influencia tanto en el área como en la elaboración del juego.
Con Argentina ganó el Mundial de Catar 2022, las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima de 2022, el Mundial Sub-20 de 2005 y la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. La conquista de Catar cerró el principal vacío de su palmarés: fue capitán, marcó siete goles, participó directamente en diez anotaciones y recibió el Balón de Oro como mejor jugador del torneo. Fue, además, el primer futbolista en obtener dos veces ese reconocimiento mundialista, después de haberlo ganado también en Brasil 2014.
Su longevidad internacional amplió esos registros en la Copa del Mundo de 2026. Messi llegó a seis participaciones mundialistas, acumuló más encuentros, goles y actuaciones decisivas, y condujo a Argentina hasta una nueva final a los 39 años. La selección albiceleste llegaba como campeona de Catar 2022, bicampeona de América y una de las organizaciones competitivas más estables del fútbol internacional. Por eso, reducir su subcampeonato a una supuesta falta de humildad no constituye un análisis técnico del desarrollo del torneo, sino una interpretación política y moral formulada desde fuera de la cancha.
Argentina no alcanzó la final de 2026 por casualidad. Superó la fase de grupos, venció a Cabo Verde en la primera ronda de eliminación directa, eliminó a Egipto en octavos, derrotó a Suiza en cuartos de final y se impuso a Inglaterra en la semifinal. Solo cayó ante España, que ganó 1-0 en tiempo suplementario y cerró el campeonato con una de las mejores estructuras defensivas del torneo. Messi terminó el certamen como subcampeón y recibió reconocimientos por su rendimiento individual, prolongando una carrera internacional que ya incluía el título mundial y cuatro finales mundialistas disputadas entre 2014, 2022 y 2026, además de la definición de la Copa América del Centenario en 2016.
La referencia de Petro a Colombia tampoco corresponde por completo con lo que mostró el equipo dirigido por Néstor Lorenzo. La selección nacional terminó invicta la fase de grupos, sumó siete puntos y ocupó el primer lugar de su zona. Derrotó 3-1 a Uzbekistán, venció 1-0 a la República Democrática del Congo y empató sin goles contra Portugal. En ese último encuentro produjo 24 remates, seis de ellos dirigidos al arco, y generó 1,63 goles esperados, frente a los 0,69 de su rival. Esas cifras evidenciaron que Colombia no se limitó a defender el resultado, sino que creó las oportunidades más claras frente a una selección integrada por jugadores de las principales ligas europeas.
En la ronda de 32, Colombia superó 1-0 a Ghana y avanzó hasta los octavos de final. Allí igualó 0-0 con Suiza durante el tiempo reglamentario y la prórroga, antes de quedar eliminada por 4-3 en la definición desde el punto penal. El equipo terminó su participación sin perder ningún partido en juego abierto. Aunque no igualó los cuartos de final alcanzados en Brasil 2014, quedó entre las 16 mejores selecciones de un campeonato ampliado a 48 participantes y ofreció una actuación competitiva frente a Portugal y Suiza.
Jhon Arias fue uno de los futbolistas más regulares de Colombia por su despliegue, presión, capacidad para ocupar diferentes zonas y participación en la construcción ofensiva. Su trabajo no se limitó a los goles o las asistencias: fue utilizado como extremo, interior y mediocampista de apoyo, ayudó en la recuperación y ofreció líneas de pase para James Rodríguez y los delanteros. Su desempeño le permitió aparecer en selecciones ideales y balances elaborados por medios y analistas después del campeonato. Sin embargo, debe precisarse que esas formaciones periodísticas no equivalen necesariamente a un “once ideal oficial” de la FIFA, a menos que el organismo publique expresamente esa distinción.
Daniel Muñoz también recibió reconocimiento por su rendimiento en el lateral derecho. Aportó profundidad ofensiva, intensidad en los duelos y capacidad para incorporarse al área contraria. El balance internacional del torneo incluyó referencias a su actuación entre las revelaciones colombianas, mientras que Camilo Vargas mantuvo la competitividad del equipo en el arco y fue determinante en los encuentros de eliminación directa.
Uno de los mayores beneficiados fue Gustavo Puerta. El mediocampista, de 22 años durante el campeonato, se abrió espacio en una zona en la que Colombia contaba con futbolistas de mayor experiencia. Su actuación contra Uzbekistán despertó elogios por la seguridad en la circulación, la recuperación y su capacidad para avanzar con el balón. El Racing de Santander quedó ante la posibilidad de recibir propuestas por el jugador, cuya cláusula de rescisión fue situada alrededor de los 16 millones de euros. El Bayer Leverkusen conservaba, según la información publicada sobre su contrato, una participación del 50 % en sus derechos económicos.
El Mundial también funcionó como vitrina para Jaminton Campaz, quien aportó desequilibrio en los metros finales, y para jugadores como Jhon Lucumí, Willer Ditta y Juan Camilo Portilla. En estos casos, las versiones sobre clubes interesados deben manejarse como movimientos de mercado y no como transferencias confirmadas. El seguimiento de equipos europeos después de una Copa del Mundo es habitual, pero solo se convierte en una negociación verificable cuando existen ofertas, comunicaciones de los clubes o documentos registrados por las ligas.
El balance de Colombia, por tanto, no fue el de una selección derrotada por la “codicia”. Fue el de un equipo que ganó su grupo, permaneció invicto durante cinco partidos, eliminó a Ghana y quedó fuera del torneo exclusivamente en una tanda de penales. Sus actuaciones revalorizaron a varios integrantes de la nómina y confirmaron que existe una generación capaz de competir contra selecciones de primer nivel. La eliminación dejó asuntos por corregir, especialmente en la definición de las oportunidades y los cobros desde el punto penal, pero no respalda por sí sola una descalificación general del comportamiento de los jugadores.
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