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Primer desacuerdo entre presidente Petro y nuevo ministro de Justicia por informe de cultivos de coca de la ONU
Cuervo y Petro discrepan sobre cifras de cultivos de coca del informe de la ONU.
El ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, planteó públicamente su respaldo a la publicación del más reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), en contraste con la postura crítica expresada semanas atrás por el presidente Gustavo Petro, quien cuestionó la confiabilidad de esa medición y anunció que el Gobierno no seguiría basándose en sus cifras para calcular la extensión de los cultivos ilícitos en el país.
Las declaraciones de Cuervo se produjeron durante una rueda de prensa y se constituyen en el primer desacuerdo visible entre el nuevo jefe de la cartera y el mandatario, en un asunto clave para la política de drogas del Estado.
Durante su intervención ante los medios, Cuervo explicó que, si bien comparte la necesidad de revisar la metodología que aplica la Unodc, considera que el país debería permitir la divulgación del documento.
Añadió que la revisión técnica es necesaria y que el asunto debe tratarse con el presidente para acordar una postura común, especialmente si se contempla una eventual propuesta de trabajo conjunto con Estados Unidos para diseñar una nueva herramienta de medición.
El mandatario, por su parte, expresó en enero a través de redes sociales que las cifras de la Unodc —en particular las del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci)— han sido distorsionadas por una metodología que calificó como oscura.
El presidente señaló que el país no continuará utilizando esos indicadores como referente y planteó la posibilidad de avanzar hacia una metodología propia.
Cuervo, al referirse a esta decisión, comentó que Petro le había indicado que cualquier iniciativa en ese sentido debería coordinarse con la embajada de Estados Unidos.
En este contexto, el ministro manifestó que sería conveniente convocar una reunión internacional para revisar las cifras y ofrecer garantías de transparencia a todos los actores involucrados, en caso de concretarse un nuevo esquema bilateral.
La analista Ana María Rueda, exfuncionaria del gobierno anterior y experta en política de drogas, indicó a El Colombiano que abandonar el Simci puede representar un retroceso, ya que el modelo vigente incorpora estudios cualitativos que permiten entender la economía de la coca en las regiones.
Según Rueda, la fortaleza del sistema no radica solo en las hectáreas reportadas, sino en el análisis contextual que acompaña las cifras.
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La trayectoria de Cuervo incluye funciones como asesor en formulación de políticas públicas, jefe de oficina de defensa judicial en el Ministerio de Justicia, consejero en derechos humanos de la Presidencia y funcionario de la Procuraduría.
Su perfil técnico le permite evaluar las tensiones entre la política gubernamental y las herramientas internacionales de monitoreo desde una perspectiva que combina el enfoque jurídico y el análisis de política pública.
Organismos internacionales y medios reconocidos
En su Informe Mundial sobre las Drogas 2025, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) presentó una actualización de tendencias globales y regionales en producción, consumo y comercio ilícito de estupefacientes que incluyó datos específicos sobre Colombia.
El documento señala que para el año 2023 el área cultivada con coca en Colombia alcanzó cifras cercanas a las 253 000 hectáreas, lo que situó al país como el principal productor mundial de hoja de coca, con más de dos tercios de la superficie total registrada en el planeta.
Esta medición representa un incremento del 10 % frente al año anterior, y forma parte de la medición anual que combina observación satelital, trabajo de campo y estimaciones técnicas elaboradas por la ONU.
El informe también destacó que la producción potencial de cocaína en Colombia mostró un aumento significativo, calculado en más de un 50 % entre 2022 y 2023, lo que llevó la estimación de producción a niveles históricos.
Este cálculo se obtiene no solo por la extensión de los cultivos, sino por la incorporación de variables relacionadas con la productividad por hectárea y la eficacia en la transformación de hoja de coca a cocaína, según metodologías de la UNODC que se han implementado desde principios de este siglo.
Además de los datos sobre extensión de cultivos y producción potencial, el informe ubicó a Colombia en el contexto de una expansión global del mercado de drogas, con el incremento del consumo y la producción de cocaína reflejado también en otras regiones.
A escala mundial, la producción de cocaína en 2023 alcanzó cifras récord —alrededor de 3 700 toneladas—, lo que constituye uno de los puntos centrales del análisis global presentado por la ONU y que ubica a Colombia como un actor clave en la dinámica internacional del tráfico ilícito.
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