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La historia de alias Barbas del Eln y los 61 homicidios en Arauca por los que fue judicializado

El macabro proceder de un criminal que trabajó para la guerrilla.

Alias Barbas
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mar, 21/07/2026 - 08:36 Créditos: Fiscalía General de la Nación / Maycoll Isnardo Enciso Bejarano, conocido con el alias de Barbas

La historia criminal que las autoridades atribuyen a Maycoll Isnardo Enciso Bejarano, conocido con el alias de Barbas, resume buena parte de la transformación que ha vivido el conflicto armado en Arauca durante los últimos años.

Según la Fiscalía General de la Nación, el hoy procesado habría transitado desde las filas del grupo terrorista Eln) hasta el denominado Frente 10 de las disidencias de las antiguas Farc, una decisión que, de acuerdo con la investigación, estuvo acompañada por una cadena de hechos violentos que dejaron al menos 61 homicidios entre 2020 y 2025.

El proceso judicial fue dado a conocer este martes mediante un boletín oficial de la Fiscalía General de la Nación, en el que el ente acusador expuso los principales elementos materiales probatorios recopilados durante varios años de investigación.

Alias Barbas es señalado no solamente por homicidios, sino también por ataques contra la Fuerza Pública, asesinatos de líderes sociales, crímenes contra firmantes del Acuerdo de Paz y otras conductas que hicieron parte de la disputa territorial entre organizaciones armadas ilegales en Arauca.

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Las investigaciones indican que Enciso Bejarano habría desarrollado actividades armadas inicialmente dentro del Eln. Posteriormente habría abandonado esa estructura para incorporarse al autodenominado Frente 10 de las disidencias de las Farc, una organización ilegal que desde hace varios años sostiene una confrontación abierta con el Eln por el control de corredores estratégicos utilizados para el narcotráfico, el contrabando y otras economías ilícitas en la frontera entre Colombia y Venezuela.

Ese cambio de organización, lejos de disminuir la violencia, habría coincidido con uno de los periodos más críticos para el departamento de Arauca.

Diversos informes de la Defensoría del Pueblo, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), la Misión de Verificación de la ONU y la Fundación Ideas para la Paz (FIP) han documentado cómo, desde 2021, la confrontación entre el Eln y las disidencias provocó un incremento sostenido de homicidios, desplazamientos forzados, confinamientos, desapariciones y amenazas contra comunidades rurales.

Uno de los hechos más graves que la Fiscalía atribuye a alias Barbas ocurrió el 11 de septiembre de 2021, cuando una patrulla del Ejército Nacional fue atacada con artefactos explosivos improvisados, conocidos como tatucos, mientras se desplazaba por la vereda La Esmeralda, en jurisdicción de Arauquita, Arauca.

Según la investigación, el ataque ocasionó la muerte de un sargento y seis soldados, mientras otros siete militares resultaron heridos. Además, los responsables se habrían apoderado de 14 fusiles de dotación oficial, incrementando así el poder de fuego del grupo ilegal.

Para los investigadores, este ataque constituye uno de los episodios más representativos de la capacidad militar que las organizaciones ilegales llegaron a consolidar en esa región durante los últimos años, utilizando explosivos artesanales y tácticas de guerra irregular contra unidades militares desplegadas en zonas rurales.

Las acusaciones también incluyen el homicidio del presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Primavera, Gildardo Alonso Cataño Ríos, ocurrido en octubre de 2022 en área rural de Fortul.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía, alias Barbas y otro hombre llegaron hasta la finca donde se encontraba la víctima. Allí habrían intentado obligarlo a subir a un vehículo. Ante la resistencia del líder comunal, le dispararon y posteriormente abandonaron su cuerpo en otro sector del municipio.

Ese asesinato fue considerado especialmente grave por tratarse de un dirigente comunitario que ejercía liderazgo en una región donde los representantes sociales suelen quedar atrapados entre las presiones de diferentes organizaciones armadas ilegales.

El expediente también relaciona al procesado con homicidios de firmantes del Acuerdo de Paz y otros hechos violentos que hacen parte del patrón criminal investigado por la Unidad Especial de Investigación (UEI) de la Fiscalía, creada precisamente para esclarecer los ataques contra excombatientes en proceso de reincorporación, líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Tras analizar el conjunto de pruebas recopiladas, un fiscal de la Unidad Especial de Investigación imputó a alias Barbas una extensa relación de delitos que incluye homicidio agravado, homicidio agravado en grado de tentativa, toma de rehenes, rebelión, hurto calificado y agravado, concierto para delinquir agravado, así como fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes y municiones.

Durante las audiencias preliminares, el procesado no aceptó los cargos formulados por la Fiscalía. Sin embargo, continuará privado de la libertad en establecimiento carcelario debido a las medidas de aseguramiento que ya se encontraban vigentes en su contra.

El caso vuelve a poner en evidencia la complejidad del conflicto armado en Arauca, un departamento que durante los últimos años se convirtió en escenario de enfrentamientos permanentes entre el Eln y las disidencias de las Farc.

Organismos nacionales e internacionales han advertido que esa confrontación no solo produjo cientos de homicidios, sino también desplazamientos masivos, confinamientos de comunidades indígenas y campesinas, reclutamiento de menores y graves afectaciones humanitarias para la población civil.

Las investigaciones judiciales continúan con el propósito de establecer si alias Barbas tuvo participación en otros hechos violentos registrados en la región y determinar el alcance de las estructuras criminales a las que habría pertenecido.

Para la Fiscalía, la judicialización de este integrante de grupos armados representa un avance dentro de las investigaciones por algunos de los episodios de violencia que marcaron a Arauca entre 2020 y 2025.

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