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Óscar 2026: Anna Wintour y Anne Hathaway recrean escena de El diablo viste de Prada
De paso desatan rumores sobre la secuela.
La gala de los Premios Óscar 2026 tuvo uno de sus momentos más comentados cuando la editora de moda Anna Wintour y la actriz Anne Hathaway subieron juntas al escenario para presentar las categorías de Mejor Diseño de Vestuario y Mejor Maquillaje y Peluquería, en una escena que evocó directamente la célebre película El diablo viste de Prada (2006).
El segmento funcionó como una recreación humorística del universo de la película. Hathaway —quien interpretó a Andy Sachs, la asistente novata de la temida editora Miranda Priestly— le preguntó a Wintour su opinión sobre su vestido, replicando el tipo de interacción que su personaje tenía en la ficción con su exigente jefa. Wintour, fiel a su estilo lacónico, evitó responder y pasó directamente a anunciar los nominados.
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El momento culminó con una frase que provocó risas entre el público del Dolby Theatre. Cuando Hathaway le pidió que comenzara con la presentación, Wintour respondió con un irónico “gracias, Emily”, en alusión al personaje interpretado por Emily Blunt en la película.
El guiño fue entendido inmediatamente por los espectadores como una recreación del tono sarcástico y jerárquico que caracterizaba a Miranda Priestly.
La escena también reavivó un debate que ha acompañado a la película desde su estreno: la supuesta inspiración real detrás del personaje interpretado por Meryl Streep. Miranda Priestly, editora de la ficticia revista Runway, es considerada por muchos un retrato ficcional de Anna Wintour, histórica directora de Vogue y una de las figuras más influyentes de la industria de la moda.
El origen de esa asociación se remonta a la novela de 2003 escrita por Lauren Weisberger, exasistente de Wintour en Vogue. Aunque la autora ha explicado que el personaje es un composite de varias figuras del mundo editorial, reconoció que su experiencia trabajando en la revista influyó de manera decisiva en la historia.
A lo largo de los años, la propia Wintour ha evitado confirmar plenamente esa identificación, insistiendo en que la película pertenece al terreno de la ficción, aunque ha reconocido que la disfrutó y elogió a su elenco.
La recreación en los Óscar no parece casual. El momento se produjo en medio de la promoción de “The Devil Wears Prada 2”, cuya fecha de estreno está prevista para el 1 de mayo de 2026 y que reunirá nuevamente a Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci.
Según reportes de la industria, la secuela retomará la historia de Miranda Priestly en un contexto de transformación del negocio editorial, mientras algunos personajes del universo original regresan con nuevas posiciones de poder dentro del mundo de la moda.
Anna Wintour nació el 3 de noviembre de 1949 en Londres, Inglaterra, en el seno de una familia vinculada al periodismo. Su padre, Charles Wintour, fue editor del influyente diario Evening Standard, circunstancia que influyó tempranamente en su interés por los medios de comunicación y la cultura contemporánea.
Desde la adolescencia se interesó por la moda y por la manera en que las publicaciones podían moldear las tendencias y la conversación pública en torno al estilo y la estética.
Su carrera comenzó en revistas británicas especializadas en moda durante la década de 1970. Posteriormente se trasladó a Estados Unidos, donde trabajó en publicaciones como New York y House & Garden.
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En 1985 regresó a Londres para asumir la dirección editorial de British Vogue, cargo desde el cual consolidó una reputación de editora innovadora, capaz de modernizar el contenido y la estética de la revista para adaptarla a una nueva generación de lectoras.
El momento decisivo de su trayectoria llegó en 1988, cuando fue nombrada editora en jefe de la edición estadounidense de Vogue.
Desde esa posición, que ocuparía durante 37 años, transformó la revista en uno de los referentes culturales más influyentes del mundo de la moda.
Bajo su liderazgo, la publicación incorporó celebridades en sus portadas, impulsó nuevas narrativas visuales y ayudó a consolidar las carreras de diseñadores como Marc Jacobs y Alexander McQueen, además de posicionar a Vogue como un actor central en la industria global del lujo y el diseño.
Wintour también se convirtió en una figura clave en la organización de la Met Gala, el evento benéfico anual del Costume Institute del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, que desde la década de 1990 preside y ha transformado en uno de los acontecimientos más influyentes del calendario cultural y de la moda.
A través de esta plataforma ha contribuido a recaudar millones de dólares para el museo y a consolidar la relación entre moda, arte y cultura popular.
A lo largo de su carrera, Wintour ha sido reconocida tanto por su capacidad para identificar tendencias emergentes como por su estilo de liderazgo exigente y reservado, rasgos que han alimentado su reputación de figura poderosa dentro del periodismo de moda.
Su influencia ha trascendido el ámbito editorial y se ha extendido a la industria cultural en general, hasta el punto de que su figura inspiró, según numerosos analistas y testimonios, el personaje de Miranda Priestly en la novela The Devil Wears Prada (2003), escrita por Lauren Weisberger, una exasistente suya.
En 2025, tras casi cuatro décadas al frente de la revista, Wintour dejó el cargo de editora en jefe de Vogue Estados Unidos, aunque continuó desempeñándose como directora global de contenido de Condé Nast y directora editorial global de Vogue, supervisando las publicaciones de la compañía en todo el mundo.
Su legado es considerado uno de los más influyentes en la historia del periodismo de moda, al haber redefinido la relación entre revistas, diseñadores, celebridades y cultura visual contemporánea.
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