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Germán Vargas Lleras murió: perfil del exvicepresidente y heredero de una de las familias más tradicionales del país
La vida política del exvicepresidente marcado por un atentado terrorista.
Germán Vargas Lleras, uno de los dirigentes más influyentes, polémicos y poderosos de la política colombiana contemporánea, falleció este viernes 7 de mayo, según fue confirmado por fuentes cercanas a su entorno político y dirigentes de Cambio Radical.
Su muerte cierra uno de los capítulos más extensos del poder tradicional colombiano, ligado históricamente al liberalismo, a las élites bogotanas y a una de las familias que más incidencia tuvo en la construcción institucional del país durante el siglo XX.
Vargas Lleras tenía 64 años y en los últimos años había enfrentado varios quebrantos de salud, especialmente relacionados con afecciones neurológicas y tratamientos médicos derivados de un tumor cerebral benigno que le fue detectado años atrás.
Germán Vargas Lleras nació en Bogotá el 19 de febrero de 1962 dentro de una de las dinastías políticas más influyentes de Colombia.
Era nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo, jefe de Estado entre 1966 y 1970 y figura central del Frente Nacional. También pertenecía al histórico clan de los Lleras, del que hizo parte Alberto Lleras Camargo, primer presidente del Frente Nacional y uno de los hombres más determinantes del liberalismo colombiano.
Su padre fue Germán Vargas Espinosa, empresario y dirigente político liberal, mientras que su madre fue Clemencia Lleras de la Fuente.
Desde joven estuvo rodeado del ambiente político bogotano y creció en medio de discusiones sobre Estado, burocracia, liberalismo y gobernabilidad. Su apellido le abrió puertas, pero también lo obligó desde temprano a cargar con el peso de una herencia política de enorme influencia.
Realizó estudios escolares en Bogotá y posteriormente ingresó a la Universidad del Rosario, donde cursó Derecho.
Más adelante complementó estudios en España, particularmente en temas relacionados con Gobierno y Administración Pública en el Instituto Ortega y Gasset de Madrid, una institución ligada a la Universidad Complutense.
Aunque nunca desarrolló un perfil académico o intelectual como el de algunos de sus antecesores familiares, sí construyó una imagen de político técnico, disciplinado y enfocado en la gestión pública.
Su carrera política comenzó formalmente en 1988 cuando fue elegido concejal de Bogotá.
Desde entonces empezó a consolidar una reputación de dirigente fuerte, confrontacional y con amplia capacidad de negociación política.
En 1994 llegó al Senado de la República, corporación en la que permanecería durante varios períodos consecutivos y desde donde se convirtió en una de las figuras más visibles del Congreso.
Durante el gobierno de Andrés Pastrana se transformó en uno de los críticos más severos del proceso de paz con las FARC en la zona de distensión del Caguán.
Sus denuncias sobre el fortalecimiento militar de la guerrilla durante los diálogos lo acercaron ideológicamente a sectores de derecha y posteriormente al proyecto político de Álvaro Uribe Vélez.
El 10 de octubre de 2002 Vargas Lleras fue víctima de uno de los atentados más impactantes contra un dirigente político en Colombia.
Ese día recibió un libro bomba en su oficina. El paquete explotó cuando era manipulado, causándole graves heridas en el rostro y la amputación de varios dedos de la mano izquierda.
El atentado ocurrió en uno de los momentos más violentos del conflicto armado colombiano, en medio de amenazas permanentes contra congresistas, periodistas y dirigentes políticos.
Aunque en su momento las sospechas apuntaron hacia las FARC, Vargas Lleras sostuvo durante años que detrás del ataque podían existir otros intereses relacionados con estructuras criminales y sectores afectados por sus denuncias políticas.
Pese a las secuelas físicas, regresó rápidamente a la actividad pública y fortaleció su imagen de dirigente duro frente a la violencia insurgente.
Vargas Lleras fue uno de los arquitectos de Cambio Radical, colectividad que pasó de ser una fuerza minoritaria a convertirse en uno de los partidos más influyentes del Congreso.
Bajo su liderazgo, la organización política se consolidó como pieza clave de múltiples coaliciones de gobierno.
En las elecciones legislativas de 2006 obtuvo una de las votaciones más altas del país y se convirtió en uno de los hombres con mayor capacidad burocrática y electoral dentro del sistema político colombiano.
Su figura creció durante el uribismo, aunque con el tiempo terminó distanciándose de Álvaro Uribe por diferencias estratégicas y disputas internas de poder.
Ministro, ejecutor y vicepresidente
Durante el gobierno de Juan Manuel Santos ocupó algunos de los cargos más importantes del Estado.
Fue ministro del Interior y de Justicia, ministro del Interior y posteriormente ministro de Vivienda.
Desde esta última cartera lideró el programa de vivienda gratuita más ambicioso impulsado por un gobierno colombiano en décadas, estrategia que fortaleció enormemente su imagen política en sectores populares. En 2014 fue elegido vicepresidente de Colombia.
Desde ese cargo asumió el liderazgo de megaproyectos de infraestructura, vías 4G, concesiones y obras civiles en todo el país.
Su estilo de gobierno era descrito incluso por aliados como autoritario, exigente y profundamente centralizado. Para sus seguidores representaba eficacia y capacidad de ejecución; para sus críticos simbolizaba la política tradicional basada en maquinarias burocráticas y concentración de poder. En 2017 renunció a la Vicepresidencia para buscar la Presidencia de la República.
Durante años había aparecido como uno de los políticos con mayores posibilidades de llegar a la Casa de Nariño. Sin embargo, en las elecciones de 2018 terminó en cuarto lugar.
La derrota representó uno de los golpes más fuertes de su carrera política y debilitó considerablemente el poder de Cambio Radical.
Aunque continuó siendo una voz influyente en la política nacional, nunca volvió a recuperar el protagonismo electoral que tuvo durante la década anterior.
Los problemas de salud
En 2016 sufrió un episodio convulsivo asociado a un meningioma benigno, un tumor cerebral que obligó a una intervención quirúrgica.
Desde entonces enfrentó distintos tratamientos médicos y períodos de recuperación.
En los últimos años había reducido considerablemente sus apariciones públicas debido a nuevas complicaciones de salud.
La trayectoria de Germán Vargas Lleras atravesó varias de las etapas más decisivas de la historia reciente de Colombia: el conflicto armado, el auge del uribismo, las disputas por el proceso de paz, la expansión de la infraestructura nacional y la transformación de las grandes maquinarias electorales.
Fue un sobreviviente político y también literal de la violencia.
Su nombre quedó asociado a la vieja tradición liberal del poder, pero también a la construcción de nuevas alianzas pragmáticas que dominaron el Congreso y el Ejecutivo durante más de dos décadas.
Con su muerte desaparece uno de los últimos grandes herederos directos de la generación política de los Lleras y uno de los dirigentes que más incidencia tuvo en las decisiones del Estado colombiano durante el inicio del siglo XXI.
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