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El accidente en bicicleta que inició el declive de salud de Germán Vargas Lleras

Así comenzó el deterioro de su salud del fallecido ex vicepresidente de Colombia.

Germán bici
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 08/05/2026 - 20:52 Créditos: Red social X @German_Vargas / Exvicepresidente Germán Vargas Lleras

La mañana del 20 de mayo de 2022 quedó grabada como uno de los episodios más determinantes en la vida de Germán Vargas Lleras.

Lo que comenzó como una jornada habitual de ciclismo en las carreteras de Boyacá terminó convertido en el accidente que fracturó no solo su cuerpo, sino también una etapa de la vida del dirigente político que durante décadas fue considerado uno de los hombres más poderosos, disciplinados y ejecutivos del Estado colombiano.

Cuatro años después, este 8 de mayo de 2026, el país político amaneció estremecido por la noticia de su muerte.

Con ella regresaron inevitablemente las imágenes de aquella caída en Duitama que muchos de sus allegados terminaron describiendo como el momento en que la salud de Vargas Lleras “nunca volvió a ser la misma”.

La caída en la avenida Circunvalar

El accidente ocurrió en el sector de La Carrilera, sobre la avenida Circunvalar de Duitama, Boyacá. Vargas Lleras, apasionado del ciclismo y acostumbrado a recorrer carreteras del altiplano, sufrió una aparatosa caída mientras montaba bicicleta bajo condiciones climáticas adversas.

Inicialmente trascendió que fue trasladado de urgencia a la Clínica Boyacá, donde los médicos comenzaron a valorar la gravedad de las lesiones.

En las primeras horas no hubo parte médico oficial, pero rápidamente se conoció que el exvicepresidente presentaba una fractura de cadera y que probablemente tendría que ser sometido a cirugía.

Con el paso de los días se conoció la verdadera dimensión del trauma físico. El accidente había sido devastador.
Vargas Lleras terminó con el fémur fracturado en cinco partes, lesiones severas en la rodilla y afectaciones en la cadera.

La magnitud del impacto obligó a múltiples intervenciones quirúrgicas y a un proceso de recuperación que se prolongó durante más de dos años.

Quienes lo conocían aseguraban que el accidente golpeó precisamente uno de los rasgos que habían definido toda su carrera pública: la fortaleza física y la disciplina casi obsesiva con la que asumía el trabajo.

Durante décadas, Vargas Lleras cultivó una imagen de hombre incansable. Era común verlo recorrer regiones enteras, supervisar obras, asistir a extensas jornadas políticas y mantener una agenda frenética incluso después de haber sobrevivido a graves problemas de salud, atentados y cirugías. Pero la caída en Boyacá cambió esa dinámica.

El inicio de una recuperación “infernal”

En diciembre de 2024, dos años y siete meses después del accidente, el propio Vargas Lleras decidió volver al mismo lugar donde casi pierde la movilidad. Regresó a Boyacá y volvió a montar bicicleta.

El hecho tuvo una enorme carga simbólica. Ya no aparecía el político dominante de otros años, sino un hombre marcado físicamente por el dolor y por una recuperación extremadamente prolongada.

En un mensaje publicado en sus redes sociales, hizo una confesión que terminó convirtiéndose en una especie de testimonio sobre la dureza de esos años.

“La vida me ha puesto duras pruebas de salud. Muchas operaciones, fractura de rodilla y ligamentos, quiste en el hígado, apendicitis, bola en el cuello, bomba y meningioma en la cabeza, entre otras. Todas superadas”, escribió.

Sin embargo, reconoció que ninguna de esas batallas médicas había sido tan difícil como el accidente en bicicleta. “De lejos, la más dura fue el accidente en la bici hace 2 años y 7 meses, aquí en este mismo sitio. Fractura múltiple de fémur, cadera y lesión rodilla. La recuperación ha sido un infierno pero en esta vida todo hay que superarlo”, expresó.

La publicación estuvo acompañada por un video recorriendo nuevamente las vías boyacenses. Allí narró con crudeza lo ocurrido aquella mañana de 2022.

“Mojado el riel, se enredó la bicicleta, triple salto mortal, golpe seco, cinco pedazos el fémur, la cadera, la rodilla. A la fecha más de 800 terapias, pero todo es posible en la vida”.

La frase sobre las “más de 800 terapias” mostró la dimensión real de la tragedia física que enfrentó.

El deterioro silencioso

Aunque públicamente Vargas Lleras intentó proyectar recuperación y fortaleza, en distintos círculos políticos se hablaba desde hace tiempo del enorme desgaste físico que le dejó el accidente. La lesión en el fémur y la cadera redujo considerablemente su movilidad.

Las secuelas de las operaciones, los procesos de rehabilitación y los dolores derivados de las fracturas comenzaron a limitar progresivamente sus actividades.

Para muchos de sus cercanos, aquel episodio terminó acelerando un deterioro acumulado por décadas de problemas médicos.

La historia clínica de Vargas Lleras ya era extensa mucho antes de la caída en Boyacá. Había sobrevivido a un atentado con carta bomba en 2005 que le dejó graves lesiones en sus manos; enfrentó cirugías neurológicas por un meningioma; padeció intervenciones abdominales y múltiples procedimientos médicos.

Sin embargo, el accidente en bicicleta representó algo distinto: fue el golpe que afectó directamente su autonomía física y que lo obligó a enfrentar una recuperación larga, dolorosa y emocionalmente desgastante.

En los últimos años, varios de sus apariciones públicas dejaron ver un evidente desgaste corporal que contrastaba con la imagen vigorosa del dirigente que alguna vez supervisó personalmente miles de obras de infraestructura en todo el país.

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La muerte de Germán Vargas Lleras ha generado una fuerte conmoción en el establecimiento político colombiano porque representa también el final de una generación de dirigentes caracterizados por la capacidad operativa y el control burocrático del Estado.

Nieto del expresidente Carlos Lleras Restrepo y heredero de una de las familias políticas más influyentes del país, Vargas Lleras construyó una carrera marcada por el poder legislativo, el manejo político y la ejecución de grandes proyectos de infraestructura y vivienda.

Fue senador, ministro del Interior, ministro de Vivienda y vicepresidente de la República durante el gobierno de Juan Manuel Santos.

Incluso sus contradictores reconocían en él una capacidad excepcional para ejecutar obras y mover el aparato estatal.

Su estilo duro, técnico y confrontacional lo convirtió durante años en uno de los dirigentes más temidos y respetados de la política colombiana.

Por eso su muerte ha sido leída en amplios sectores como el adiós al “último gran ejecutor” de una política tradicional que privilegiaba el control territorial, la maquinaria y la capacidad de gestión.

Tras conocerse su fallecimiento este 8 de mayo, el video grabado en diciembre de 2024 volvió a circular con fuerza en redes sociales y círculos políticos.
Muchos interpretan hoy aquellas imágenes como una especie de cierre simbólico.

En el mismo lugar donde cayó y quedó gravemente herido, Vargas Lleras intentó demostrar que todavía podía levantarse. Volvió a pedalear después de cientos de terapias, operaciones y años de dolor físico.

Aquella escena, que en su momento fue vista como un acto de perseverancia, hoy adquiere una dimensión distinta tras su muerte.

Porque para buena parte del país político, el accidente de Boyacá no solo fracturó el cuerpo de Germán Vargas Lleras.

También marcó el inicio del capítulo final de uno de los dirigentes más influyentes, polémicos y determinantes de la política colombiana contemporánea.

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