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El crédito que siembra futuro: cómo el Banco Agrario fortalece a las mujeres del campo colombiano

En los dos primeros meses del año, la entidad ha apoyado a más de 15 mil mujeres rurales. En los últimos cuatro años 302.000 beneficiarias por $4.8 billones.

Más de 302.000 mujeres rurales han accedido a créditos del Banco Agrario desde 2022, con recursos que superan los $4,8 billones para fortalecer proyectos productivos en el campo colombiano.
Por Agencia Periodismo Investigativo | Sáb, 14/03/2026 - 10:08 Créditos: Más de 302.000 mujeres rurales han accedido a créditos del Banco Agrario desde 2022, con recursos que superan los $4,8 billones para fortalecer proyectos productivos en el campo colombiano. Tomada de Banco Agrario de Colombia

En muchas veredas de Colombia el acceso al crédito fue durante décadas una puerta cerrada. Las campesinas que sostenían pequeños cultivos, emprendimientos familiares o actividades asociativas en sus comunidades debían recurrir a préstamos informales, muchas veces con intereses impagables, o simplemente resignarse a que sus proyectos productivos nunca despegaran.

En ese escenario, el papel del Banco Agrario de Colombia ha sido determinante para transformar la relación entre el sistema financiero y el campo, especialmente para las mujeres rurales que hoy encuentran en la entidad una de las principales herramientas para impulsar sus iniciativas productivas.

La expansión de los programas de crédito dirigidos a pequeños productores y productoras ha sido uno de los ejes de la política institucional del banco en los últimos años.

Desde que Hernando Chica Zuccardi asumió la presidencia de la entidad en  2022, el enfoque ha estado orientado a ampliar el acceso al financiamiento para la economía popular y el sector agropecuario, con recursos destinados a proyectos productivos que fortalecen la seguridad alimentaria y dinamizan las economías regionales.

Precisamente uno de los sectores que han recibido mayores beneficios es de de las mujeres trabajadoras del campo.

Desde el inicio de la actual administración, en agosto de 2022 y hasta febrero de 2026, la entidad ha entregado créditos por $4,8 billones a las mujeres del sector rural.

Solo en los dos primeros meses de 2026, más de 15.000 mujeres rurales recibieron apoyo crediticio para impulsar sus emprendimientos agrícolas. Tomada de Banco Agrario de Colombia

 

Este esfuerzo ha permitido que cerca de 302 mil productoras de todas las regiones del país cuenten con los recursos necesarios para fortalecer sus actividades agropecuarias.

"La contribución de las mujeres rurales es la columna vertebral de la seguridad alimentaria de Colombia. Por eso, nuestro enfoque ha sido garantizar que el crédito llegue de manera directa y efectiva a las pequeñas productoras para que puedan contribuir desde un rol activo al desarrollo del agro, ya que son ellas quienes trasladan su conocimiento a las nuevas generaciones para que generen arraigo en el campo", señaló Hernando Chica Zuccardi.

Prueba de ello es que el 99% de las beneficiarias, bajo esta administración, son pequeñas productoras, a quienes se les han desembolsado $4,5 billones. 

Más beneficios en 2026

De igual manera, el impulso al emprendimiento femenino por parte de la entidad continúa en marcha y a paso firme en 2026.

Solo en los dos primeros meses del presente año, el Banco Agrario ha beneficiado a más de 15 mil mujeres rurales, permitiéndoles continuar con el desarrollo de sus proyectos agrícolas y mejorar la calidad de vida de sus familias.

El análisis del crédito revela que las mujeres rurales están invirtiendo mayoritariamente en sectores estratégicos, en actividades de mayor de manda y por departamentos.

 Hernando Chica Zuccardi, presidente del Banco Agrario. Tomada de Banco Agrario de Colombia

 

Actualmente, la cartera de las mujeres rurales con el Banco Agrario asciende a $3,7 billones, distribuida entre 266.137 clientas activas que confían en la entidad para el crecimiento de sus negocios. El 50% de esta cartera se concentra en los sectores de ganadería, café y plátano.

Banco al servicio de la mujer rural

El Banco Agrario, considerado el principal banco público orientado al sector rural en Colombia, ha consolidado su papel como aliado financiero de los pequeños productores.

Durante el actual periodo de gobierno se han desembolsado decenas de billones de pesos en créditos para el campo y la economía popular, lo que ha permitido financiar proyectos agropecuarios, emprendimientos rurales y procesos asociativos en distintas regiones del país.

Solo entre 2022 y 2024 la entidad otorgó créditos por cerca de 26,9 billones de pesos, una cifra que refleja un crecimiento cercano al 60 % frente al periodo anterior.

Dentro de ese universo de beneficiarios, las mujeres rurales han ocupado un lugar central. Tradicionalmente responsables de actividades productivas como la siembra de café, plátano, hortalizas o la cría de animales de corral, muchas campesinas han encontrado en el crédito formal la posibilidad de consolidar emprendimientos que antes dependían únicamente del esfuerzo familiar y de recursos limitados.

Bajo la administración actual del banco, el financiamiento dirigido a este sector ha mostrado un crecimiento significativo.

El Banco Agrario ha respaldado a miles de campesinas en todo el país, facilitando financiación para actividades como ganadería, café y cultivo de plátano. Tomada de Banco Agrario de Colombia

 

De acuerdo con cifras del propio Banco Agrario, durante esta etapa se han desembolsado cerca de cuatro billones de pesos en créditos dirigidos a mujeres rurales en todo el país, beneficiando a más de 270.000 productoras y emprendedoras del campo.

Meta redoblada

Este resultado duplicó prácticamente los recursos entregados en el mismo periodo del gobierno anterior y refleja una política de fortalecimiento del crédito productivo para quienes sostienen buena parte de la economía agrícola colombiana.

En muchos casos, estos créditos permiten financiar cultivos tradicionales como café, plátano o actividades ganaderas de pequeña escala, sectores donde la participación femenina ha sido históricamente relevante.

También se destinan a iniciativas complementarias de economía rural como artesanías, turismo comunitario, confecciones o pequeñas agroindustrias familiares que transforman productos del campo.

El banco ha diseñado instrumentos específicos para responder a las necesidades de estas productoras. Entre ellos se encuentran líneas de crédito adaptadas al ciclo agrícola, productos financieros especializados y programas de educación financiera orientados a mejorar la gestión de los proyectos productivos y fortalecer la autonomía económica de las mujeres rurales.

Estos mecanismos buscan facilitar el acceso a financiación en condiciones adecuadas para actividades agropecuarias, que suelen depender de temporadas de cosecha y variables climáticas.

Enfoque territorial

La apuesta institucional también ha incluido un fuerte despliegue territorial. Según la entidad, en los últimos años se han realizado decenas de miles de brigadas de crédito y educación financiera en barrios, veredas y municipios apartados, con el objetivo de acercar los servicios bancarios a comunidades que históricamente han estado por fuera del sistema financiero formal.

Programas de financiación del Banco Agrario han permitido que pequeñas productoras accedan a recursos para ampliar cultivos, mejorar sus ingresos y dinamizar las economías regionales. Tomada de Banco Agrario de Colombia

 

Este modelo ha permitido que el banco llegue a zonas rurales donde otras entidades financieras no tienen presencia, facilitando la vinculación de nuevos clientes y ampliando la cobertura del crédito productivo.

Ese enfoque territorial se refleja en la forma como el banco ha trabajado con asociaciones de productores y proyectos colectivos.

La entidad ha impulsado líneas de crédito dirigidas a organizaciones campesinas que buscan mejorar su capacidad productiva, fortalecer procesos de comercialización o acceder a mercados más amplios.

En algunos casos, estos créditos se articulan con programas de reforma agraria o con iniciativas de desarrollo rural que buscan consolidar proyectos asociativos sostenibles.

La promoción del crédito productivo también ha sido una de las banderas del presidente del Banco Agrario. En distintos escenarios del sector financiero y agropecuario, Chica Zuccardi ha insistido en que el reto de la banca pública es transformar la informalidad económica en oportunidades productivas financiadas de manera formal.

Desde su perspectiva, el acceso al crédito no solo impulsa el crecimiento de los pequeños negocios rurales, sino que fortalece el tejido económico en las regiones y contribuye al desarrollo de la economía popular.

Inclusión a tope

El impacto de estas políticas se refleja en la ampliación de la base de clientes del banco. En los últimos años la entidad ha incorporado cerca de 800.000 nuevos usuarios a sus servicios financieros, de los cuales cientos de miles han accedido a créditos para actividades productivas.

Este proceso ha consolidado al Banco Agrario como uno de los principales instrumentos del Estado para financiar el desarrollo del campo colombiano y promover la inclusión financiera en zonas rurales.

La expansión del crédito rural también ha estado acompañada de metas de crecimiento institucional. Para 2025, el banco anunció la disponibilidad de más de 12 billones de pesos en recursos destinados a financiar proyectos productivos del agro y la economía popular, una apuesta que busca fortalecer el acceso al financiamiento tanto en áreas rurales como en emprendimientos vinculados a cadenas productivas del campo.

Detrás de estas cifras hay historias cotidianas que reflejan la transformación del acceso al crédito en el campo colombiano.

Mujeres campesinas que antes cultivaban pequeñas parcelas para el consumo familiar ahora han logrado ampliar sus cultivos, comprar insumos, adquirir maquinaria básica o participar en procesos asociativos que mejoran sus ingresos.

En muchas regiones, esos proyectos productivos se convierten en el sustento de familias completas y en motores de la economía local.

Para el Banco Agrario, este proceso forma parte de una estrategia más amplia de desarrollo rural. La entidad ha planteado que su misión no se limita a otorgar créditos, sino a acompañar a los productores en la consolidación de proyectos sostenibles que fortalezcan la producción agropecuaria y contribuyan a la seguridad alimentaria del país.

En ese camino, las mujeres rurales se han convertido en una de las poblaciones prioritarias, no solo por su creciente participación en la economía agrícola, sino también por su reconocido cumplimiento en el pago de los créditos y su capacidad para reinvertir los recursos en actividades productivas.

Así, en medio de los retos históricos del campo colombiano —desde la desigualdad en el acceso a la tierra hasta las limitaciones de infraestructura y financiamiento— el crédito productivo emerge como una herramienta clave para impulsar el desarrollo rural.

Y en ese proceso, el Banco Agrario ha buscado consolidarse como un puente entre el sistema financiero y las pequeñas productoras que sostienen buena parte de la agricultura del país.

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