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Revelan las causas del accidente del avión Hércules en Putumayo que dejó 69 muertos
Revelan las causas del accidente del avión Hércules en Putumayo que dejó 69 muertos: fallas humanas, sobrepeso y condiciones de la pista.
Una combinación de fallas humanas, exceso de peso en la aeronave y condiciones de la pista de despegue fue identificada como causa del accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), ocurrido el 23 de marzo de 2026 en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó 69 personas muertas y 57 sobrevivientes.
Las conclusiones corresponden a la investigación adelantada durante siete meses por una comisión integrada por especialistas de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Los resultados, conocidos inicialmente por La FM mediante una investigación exclusiva publicada el 26 de octubre, establecen las circunstancias que provocaron la caída de la aeronave militar identificada con la matrícula FAC 1016.
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De acuerdo con los hallazgos divulgados, el avión impactó contra tres árboles cuando apenas habían transcurrido cuatro segundos desde su despegue. La colisión afectó el funcionamiento de uno de los motores, provocó una pérdida de potencia y obligó a la tripulación a efectuar maniobras para intentar recuperar el control de la aeronave.
Los investigadores reconstruyeron los últimos instantes del vuelo y determinaron que el Hércules permaneció en el aire durante aproximadamente 36 segundos antes de precipitarse a tierra, a una distancia superior a dos kilómetros del punto de partida.
El informe final, que se encuentra en poder del Ministerio de Defensa, reúne los resultados de los análisis practicados sobre los restos de la aeronave, las características del terreno, las condiciones meteorológicas y los testimonios de los 57 sobrevivientes.
Uno de los elementos determinantes de la investigación fue el examen de los motores y de los daños ocasionados durante el ascenso. Los especialistas encontraron ramas de hasta 16 centímetros de diámetro en el motor afectado, evidencia que permitió establecer la relación entre el contacto con los árboles y la pérdida de potencia registrada antes del accidente.
El coronel Luis Fernando Giraldo Escobar, director de Seguridad Operacional e investigador líder del caso FAC 1016, había informado en abril de 2026 que la aeronave golpeó tres árboles pocos segundos después de abandonar la pista. En ese momento, el oficial explicó que el contacto con la vegetación había comprometido el funcionamiento de uno de los motores.
La información recopilada posteriormente permitió incorporar ese hallazgo a la reconstrucción de los hechos, junto con las condiciones de operación del avión durante el despegue.
Según los resultados divulgados de la investigación, el exceso de peso constituyó otro de los factores asociados al siniestro. Esta circunstancia fue incluida entre las conclusiones del expediente, junto con los factores humanos y las características de la pista utilizada para iniciar el vuelo.
La aeronave cumplía una operación de transporte de personal militar cuando ocurrió la emergencia. A bordo viajaban principalmente integrantes del Ejército Nacional que eran movilizados desde Puerto Leguízamo, municipio ubicado en el sur del departamento de Putumayo, cerca de la frontera con Perú.
La comisión investigadora también examinó las condiciones de la infraestructura aeroportuaria desde la cual despegó el Hércules. Las características de la pista fueron señaladas como uno de los elementos que intervinieron en el accidente, de acuerdo con las conclusiones conocidas del expediente técnico.
La reconstrucción de los últimos segundos estableció que, después del contacto con los árboles y de la pérdida de potencia, el piloto intentó mantener el control de la aeronave. Durante ese intervalo, la tripulación realizó maniobras de recuperación mientras el avión continuaba su desplazamiento.
El expediente también recoge que el piloto alcanzó a advertir a los ocupantes sobre el impacto inminente, antes de que el Hércules se precipitara a tierra.
La secuencia reconstruida por los investigadores comprende el despegue, el contacto con los árboles a los cuatro segundos, la afectación de uno de los motores, los intentos de recuperación y la caída definitiva de la aeronave.
El accidente ocurrió durante la mañana del lunes 23 de marzo de 2026. Tras la caída, organismos de socorro, unidades militares y habitantes de Puerto Leguízamo participaron en las labores iniciales de asistencia a los sobrevivientes y recuperación de las víctimas.
La magnitud de la emergencia obligó a desplegar operaciones de evacuación médica para trasladar a los heridos hacia centros hospitalarios con capacidad para atender quemaduras, traumatismos y otras lesiones ocasionadas por el impacto.
El balance de la tragedia fue de 69 fallecidos y 57 sobrevivientes, de acuerdo con las cifras divulgadas durante la investigación. El número de víctimas convirtió el accidente en uno de los siniestros más graves registrados por la aviación militar colombiana.
El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses asumió los procedimientos de identificación de los cuerpos recuperados. En un comunicado oficial del 27 de marzo de 2026, la entidad informó que había culminado el abordaje forense de los 69 cuerpos y logrado identificar a 63 víctimas. Para esa fecha, los seis casos restantes continuaban en proceso de cotejo genético con muestras aportadas por familiares.
La identificación de las víctimas formó parte de las operaciones institucionales posteriores al accidente, desarrolladas de manera paralela a las investigaciones técnicas sobre el comportamiento de la aeronave.
El avión accidentado pertenecía a la familia Hércules C-130, un modelo de transporte militar fabricado por Lockheed Martin y utilizado por fuerzas aéreas de distintos países para movilizar tropas, equipos y suministros.
Este tipo de aeronaves cuenta con cuatro motores turbohélice y está diseñado para operaciones de transporte en diferentes condiciones geográficas, incluidas pistas de características distintas a las utilizadas habitualmente por la aviación comercial.
En Colombia, los Hércules han sido empleados durante décadas en operaciones logísticas, transporte de personal de las Fuerzas Militares, movilización de carga y atención de emergencias en regiones apartadas del territorio nacional.
Durante las primeras etapas de la investigación del accidente de Puerto Leguízamo, las autoridades militares examinaron las condiciones técnicas del avión y su comportamiento durante el despegue.
Entre los antecedentes incorporados al expediente figuran las declaraciones del entonces comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, general Carlos Silva, quien había señalado que la aeronave contaba con condiciones favorables de aeronavegabilidad antes del vuelo.
El informe final divulgado también recoge esa conclusión sobre el estado de aeronavegabilidad del Hércules, mientras identifica los factores operacionales que intervinieron en el accidente.
La investigación contó con la participación de especialistas estadounidenses, quienes trabajaron junto con el personal técnico colombiano en la evaluación de los restos de la aeronave, la reconstrucción de la trayectoria y el examen de las circunstancias del siniestro.
Los testimonios de los sobrevivientes fueron incorporados al expediente para establecer las condiciones del vuelo y los acontecimientos registrados durante los segundos previos al impacto.
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