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Perros abandonados en El Dorado: aparecen los dueños de Milo y Rimmy y revelan qué ocurrió
Jefferson Chacón y René Silva explicaron lo que pasó con los caninos.
Los propietarios de Milo y Rimmy, los dos perros que quedaron bajo custodia del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) después de ser encontrados en el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, negaron haber abandonado a sus mascotas y responsabilizaron a la empresa contratada para realizar su traslado internacional.
Jefferson Chacón y René Silva aseguraron que los animales fueron entregados a una compañía especializada que debía llevarlos hasta sus respectivos destinos, pero el procedimiento terminó con los perros retenidos en Colombia y sus familias adelantando gestiones legales para recuperarlos.
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Las declaraciones de los propietarios, conocidas este jueves 8 de octubre, introducen nuevos elementos en un caso que inicialmente fue presentado por las autoridades distritales como un abandono de animales de compañía en la principal terminal aérea del país.
Chacón, propietario de Milo, un perro de raza pitbull, explicó que había contratado un servicio de transporte para llevar a su mascota desde Estados Unidos hasta Panamá, donde esperaba recibirlo el pasado 30 de septiembre.
Sin embargo, el animal nunca llegó a su destino y terminó en Bogotá, sin que su dueño conociera oportunamente las circunstancias que habían impedido completar el recorrido.
Según su relato, entregó a Milo el 24 de septiembre en Orlando, Florida, para que la empresa se encargara de su desplazamiento. La operación contemplaba un itinerario internacional que posteriormente habría sufrido modificaciones, con conexiones en distintas ciudades estadounidenses y colombianas.
El propietario sostuvo que inicialmente esperaba un traslado más directo, pero después conoció una ruta que incluía Fort Lauderdale, Miami, Bogotá y Cali antes de llegar a Panamá. Aseguró que solicitó explicaciones sobre las escalas y las condiciones del viaje, aunque no recibió información suficiente sobre los cambios.
La situación se complicó cuando llegó al aeropuerto internacional de Tocumen, en Panamá, el 30 de septiembre, fecha prevista para reunirse con su mascota. Allí comprobó que Milo no había llegado.
Chacón afirmó que las respuestas de la compañía no le permitieron establecer dónde se encontraba el perro ni cuándo sería entregado.
De acuerdo con su versión, los encargados del traslado mencionaron dificultades relacionadas con los controles sanitarios del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), pero continuaron indicando que el proceso estaba en marcha.
El hombre relató que solo conoció la situación de Milo al día siguiente, cuando su familia encontró información sobre dos perros que habían quedado en el aeropuerto El Dorado.
“Yo me entero el día siguiente, primero de octubre, por una noticia en TikTok que le salió a mi hermano allá en Estados Unidos y me llama con mi mamá y me dan la noticia”, explicó.
Después de recibir la información, decidió viajar inmediatamente a Colombia para buscar al animal, establecer qué había ocurrido y presentar los documentos que acreditaran su propiedad.
“Lo único que puedo hacer es comprar un vuelo de emergencia y me vine para acá a tratar de solucionar y demostrar que Milo era mío”, manifestó.
Chacón también identificó públicamente a la agencia Viajes Peludos como la empresa a la que había confiado el transporte de su mascota. Según su denuncia, la compañía incumplió las condiciones acordadas y no le informó oportunamente sobre los inconvenientes presentados durante el recorrido.
El propietario sostiene que nunca autorizó que Milo fuera dejado en el aeropuerto colombiano y que las personas encargadas de movilizarlo actuaban como parte de la operación logística contratada.
Su versión contradice la información divulgada inicialmente por el director del IDPYBA, Antonio Hernández Llamas, quien el 30 de septiembre informó sobre el presunto abandono de dos perros por parte de una pareja procedente de Miami que había hecho escala en Bogotá y pretendía continuar hacia Cali.
En ese momento, el funcionario explicó que los viajeros no contaban con la documentación requerida durante los controles del ICA y que habían decidido continuar su recorrido sin los animales.
La situación motivó la intervención de las autoridades de protección animal, que asumieron el cuidado de los perros mientras se adelantaban las actuaciones correspondientes.
Hernández Llamas anunció entonces acciones para establecer responsabilidades e incluso solicitó a la Embajada de Estados Unidos evaluar la posibilidad de revocar las visas de quienes resultaran responsables del abandono.
Sin embargo, la aparición de los propietarios y sus declaraciones sobre la contratación de una empresa de transporte internacional plantearon una diferencia entre las personas que acompañaban a los perros durante el viaje y quienes aseguran ser sus verdaderos dueños.
Chacón señaló que, después de llegar a Bogotá, inició los trámites para demostrar su relación con Milo y solicitar que le permitieran verlo.
El hombre confirmó que consiguió visitar al animal en las instalaciones del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, aunque manifestó preocupación por las condiciones en las que lo encontró.
“Quedé un poco sentido y dolido pues de ver cómo estaba y de cómo se encontraba”, afirmó.
El propietario explicó que Milo padece una alergia que requiere cuidados y manifestó su temor de que el estrés ocasionado por el traslado, la separación y la permanencia en un lugar desconocido pueda agravar su condición.
Estas apreciaciones corresponden al testimonio del dueño. Por su parte, el IDPYBA informó oficialmente que los dos perros se encontraban en cuarentena y en buen estado de salud durante el periodo de observación.
A pesar de haber presentado documentación y de haber podido visitar a Milo, Chacón aseguró que todavía no cuenta con una fecha para recuperarlo, debido a que la decisión depende del procedimiento adelantado por las autoridades competentes.
El segundo animal involucrado en el caso es Rimmy, cuya familia también negó haber participado en un abandono y aseguró que había contratado un servicio especializado para realizar su traslado.
René Silva, propietario del perro, explicó que reside en Estados Unidos y que su madre, quien se encuentra en Colombia y actúa como responsable de la mascota durante el procedimiento, ha adelantado las gestiones para obtener su devolución.
Silva relató que su familia comenzó a recibir explicaciones contradictorias cuando llegó el momento previsto para la entrega del animal.
“Desde el día que no los tenían que entregar, en mi caso solo nos decían mentiras, que sí, que ellos ya van a salir”, manifestó.
Según su versión, la empresa ofrecía diferentes argumentos para justificar la demora. En algunas comunicaciones les indicaban que había numerosos perros pendientes de movilización; en otras, que faltaban documentos o que estaban esperando autorizaciones para continuar el proceso.
El propietario aseguró que su madre permaneció durante aproximadamente 17 horas esperando recibir a Rimmy, desde las 3:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche, sin obtener una solución.
La mujer posteriormente pudo visitar al animal acompañada del abogado que representa los intereses de la familia.
Silva sostuvo que el servicio de transporte contratado tuvo un costo considerable, aunque prefirió no revelar el monto debido a las actuaciones legales que adelanta.
El propietario manifestó que su principal preocupación es recuperar a Rimmy y conocer las circunstancias en las que terminó bajo custodia de las autoridades colombianas.
“Más que mi mascota es mi hija”, expresó al describir el vínculo que mantiene con el animal.
Al igual que Chacón, Silva insistió en que las personas que llegaron al aeropuerto El Dorado con los perros no eran necesariamente sus propietarios, sino quienes participaban en la logística de transporte contratada.
De acuerdo con su explicación, las familias confiaron el desplazamiento de las mascotas a una compañía que debía gestionar los itinerarios, la documentación y los procedimientos necesarios para completar los viajes.
Los señalamientos contra la empresa forman parte de las versiones entregadas por los propietarios. Hasta el momento, la información pública consultada no permite establecer una decisión administrativa o judicial que determine que la compañía cometió una estafa o que sea responsable del presunto abandono.
El caso también involucra la revisión de la documentación sanitaria utilizada para movilizar a los animales. Las autoridades deberán establecer si los certificados presentados cumplían los requisitos exigidos, quién tenía la obligación de tramitarlos y cuáles fueron las circunstancias que impidieron continuar los desplazamientos.
En Colombia, el ICA es la autoridad encargada de verificar las condiciones sanitarias para el ingreso y la salida internacional de animales de compañía.
Estos procedimientos incluyen la revisión de certificados de salud, registros de vacunación y demás requisitos establecidos para cada operación.
En los viajes internacionales, las exigencias también dependen de las disposiciones del país de destino y de las condiciones establecidas por las aerolíneas que transportan a los animales.
La falta de documentación o el incumplimiento de los requisitos sanitarios puede impedir que una mascota continúe su recorrido. No obstante, establecer si esas circunstancias se presentaron por errores de los propietarios, incumplimientos de un intermediario o actuaciones de quienes acompañaban a los perros requiere revisar los documentos y las pruebas correspondientes.
El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal reconoció oficialmente, mediante un comunicado divulgado el 3 de octubre, que había sostenido reuniones con abogados y personas que aseguraban ser responsables de los animales.
La entidad señaló que esas personas manifestaron haber sido engañadas por la empresa encargada del transporte internacional y confirmó que mantenía comunicaciones con ellas para permitirles observar a los perros bajo los protocolos establecidos durante la cuarentena.
El IDPYBA también informó que el expediente, junto con las evidencias recopiladas, estaba en proceso de remisión a la Inspección de Paz y Convivencia correspondiente.
Según explicó la entidad, será el inspector encargado quien evalúe los documentos que acreditan la tenencia de los animales, las pruebas aportadas por las partes y las circunstancias relacionadas con el presunto abandono.
El instituto precisó que sus competencias se concentran en garantizar la protección y el bienestar de Milo y Rimmy, pero no incluyen decidir de manera definitiva quién debe recibirlos.
Por esa razón, aunque los propietarios hayan presentado documentos y solicitado su devolución, la entrega depende de las decisiones que se adopten dentro del procedimiento administrativo.
La actuación deberá esclarecer, entre otros aspectos, quiénes contrataron el transporte, quiénes recibieron físicamente a los animales, cuáles eran los itinerarios acordados, qué documentación acompañaba a cada perro y quién tomó las decisiones cuando surgieron las dificultades en el aeropuerto.
También será necesario establecer si las personas que continuaron su viaje después de dejar a los animales actuaban por cuenta propia o en representación de la empresa contratada.
Mientras se adelanta esa verificación, Milo y Rimmy permanecen bajo el cuidado del Distrito, y sus familias continúan las gestiones para recuperar su custodia.
Jefferson Chacón espera regresar con Milo a Panamá, destino al que debía llegar desde finales de septiembre. René Silva, por su parte, mantiene las actuaciones legales desde Estados Unidos, con el apoyo de su madre en Colombia, para conseguir que Rimmy vuelva a estar con su familia.
Los dos propietarios coinciden en que no autorizaron el abandono de sus mascotas y reclaman que se investigue el servicio de transporte que contrataron.
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