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Basura invade la bahía de Santa Marta tras creciente del río Manzanares
Bahía fue cubierta por franjas de basura flotante.
La bahía de Santa Marta enfrenta un nuevo episodio de contaminación por la acumulación de residuos sólidos que terminaron en el mar tras ser arrastrados por la creciente del río Manzanares. Bolsas, botellas, envases, plásticos y otros desperdicios cubrieron sectores de la superficie del agua, dejando en evidencia las consecuencias de arrojar basura en calles, canales, quebradas, riberas y otros espacios de la ciudad.
Las lluvias registradas en Santa Marta durante los últimos días aumentaron el caudal del Manzanares y movilizaron toneladas de desechos que habían sido abandonados de manera inadecuada en diferentes puntos. La corriente los transportó hasta la desembocadura del río, en el sector de Los Cocos, y desde allí llegaron directamente al mar Caribe.
El resultado fue una bahía cubierta por franjas de basura flotante. El agua del río, cargada de sedimentos, desembocó en el mar junto con botellas, bolsas y otros elementos que nunca debieron terminar en los sistemas de drenaje ni en los cuerpos de agua.
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Aunque las precipitaciones facilitaron el arrastre de los residuos, el origen del problema está en tierra. La basura que llega al mar fue previamente abandonada en espacios públicos, arrojada a canales, depositada en las riberas de los ríos o dejada en lugares que no corresponden para su disposición. Con cada lluvia, parte de esos desperdicios es movilizada por las corrientes y termina recorriendo la ciudad hasta alcanzar el Caribe.
La situación evidencia el impacto ambiental que genera la mala disposición de residuos y la irresponsabilidad de quienes utilizan calles, canales, quebradas y ríos como lugares para abandonar basura. Lo que inicialmente queda acumulado en un barrio, una vía o una ribera puede terminar convertido en contaminación marina.
El fenómeno se repite durante las temporadas de lluvias. Los ríos Manzanares y Gaira reciben residuos provenientes de distintos sectores urbanos y, cuando aumenta su caudal, funcionan como corredores que transportan esos desperdicios hacia la zona costera. En junio de este año ya se había presentado una situación similar, cuando las primeras lluvias movilizaron grandes cantidades de basura hasta los cauces y posteriormente hacia el mar.
El problema coincide con las dificultades que ha enfrentado Santa Marta por la acumulación y disposición de residuos sólidos. En diferentes sectores de la capital del Magdalena se han identificado puntos donde los desperdicios son abandonados alrededor de contenedores, separadores, vías y otros espacios públicos.
La magnitud de la situación quedó reflejada recientemente durante un plan de choque adelantado por la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta, Essmar, junto con el operador del servicio de aseo. En esas labores fueron retiradas 1.200 toneladas de residuos ordinarios, materiales provenientes de construcción y demolición y restos de poda acumulados en diferentes puntos de la ciudad.
Las intervenciones se realizaron, entre otros lugares, en la avenida del Ferrocarril, la avenida del Río, la calle 22, la avenida del Libertador, la calle 30, la calle 19, la vía Alterna, el puente de Bastidas, sectores próximos a la Universidad del Magdalena, el puente peatonal de Gaira y la Terminal de Transporte.
Sin embargo, la llegada de las lluvias volvió a mostrar que retirar la basura acumulada no resuelve por sí solo un problema que también está relacionado con la forma en que algunos ciudadanos disponen de sus residuos. Mientras continúen siendo arrojados desperdicios a las calles, canales, ríos y espacios públicos, las precipitaciones seguirán facilitando su desplazamiento hacia las fuentes hídricas y el mar.
El impacto termina concentrándose en uno de los principales ecosistemas y atractivos de Santa Marta. La bahía, además de ser un espacio turístico y recreativo, forma parte del entorno marino de la ciudad y recibe directamente las consecuencias de lo que ocurre kilómetros atrás en las calles y cuencas urbanas.
Los residuos que alcanzan el mar no desaparecen cuando dejan de verse desde tierra. Los plásticos, envases, bolsas y demás desperdicios permanecen en el ambiente marino, pueden desplazarse por efecto de las corrientes y extender la contaminación hacia otros sectores del litoral.
La problemática tampoco se limita a la bahía. Los desperdicios transportados por las cuencas urbanas pueden alcanzar sectores como Los Cocos, Playa Salguero y otras áreas próximas a desembocaduras de ríos y canales, ampliando el impacto sobre la costa samaria.
La escena registrada en la bahía es así la consecuencia visible de un problema que comienza en las calles. Las lluvias y la creciente del Manzanares transportaron los residuos, pero estos llegaron al río porque previamente fueron abandonados o dispuestos de manera incorrecta.
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