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Alcalde de Cali advierte crisis de seguridad: “Hace 20 años no se veía una oleada terrorista así”
Alejandro Éder alerta por aumento de ataques en Cali y pide acción urgente al Gobierno.
La situación de orden público en Cali y el suroccidente del país se ha convertido en uno de los principales puntos de confrontación entre autoridades locales y el Gobierno nacional, tras una serie de ataques con explosivos y acciones armadas que han dejado víctimas civiles y un ambiente de creciente preocupación.
El alcalde de Cali, Alejandro Éder, afirmó que la ciudad enfrenta un deterioro sostenido en materia de seguridad que, según sostuvo, ha sido advertido al Ejecutivo desde el inicio de su administración.
En declaraciones recientes, el mandatario aseguró que el panorama actual no tiene precedentes en las últimas dos décadas.
“Hace 20 años Cali no vivía una oleada terrorista de este tamaño”, señaló Éder, al referirse a los ocho ataques registrados en el último año, que dejan un balance de diez personas muertas y más de 150 heridas.
Las autoridades han atribuido varios de los atentados a la columna Jaime Martínez, una disidencia de las extintas FARC que opera principalmente en el norte del Cauca y el Valle del Cauca, y que mantiene control sobre rutas estratégicas del narcotráfico.
En los últimos días, la región ha sido escenario de hechos de alto impacto. Un intento de ataque contra la Tercera Brigada del Ejército en Cali, mediante el lanzamiento de cilindros explosivos, reactivó la alerta en la ciudad.
De forma paralela, en el vecino departamento del Cauca, una explosión en la vía Panamericana dejó múltiples víctimas y evidenció la capacidad operativa de estas estructuras armadas.
Informes recientes señalan que la violencia en el suroccidente del país responde, en gran medida, a disputas por economías ilegales, especialmente el narcotráfico.
En esta zona se concentra una amplia extensión de cultivos ilícitos, lo que alimenta las finanzas de los grupos armados y fortalece su capacidad de acción.
Éder insistió en esa relación al advertir que los recursos provenientes de estas actividades ilegales inciden directamente en los homicidios y otras formas de criminalidad.
Cifras y advertencias sobre la seguridad
El alcalde sostuvo que los indicadores actuales reflejan un retroceso significativo. Según indicó, los niveles de homicidios en el país se encuentran en cifras comparables a las de hace una década, mientras que en Cali los registros de acciones terroristas serían los más altos desde 2006.
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A esto se suma el incremento del reclutamiento de menores, fenómeno que ha sido documentado por organizaciones internacionales y que muestra una tendencia creciente en distintas regiones del país.
Reportes recientes advierten que grupos armados continúan utilizando entornos escolares y zonas rurales para captar menores de edad, en un contexto de débil presencia institucional.
El mandatario local aseguró que esta problemática alcanza niveles críticos y la vinculó directamente con la expansión de las estructuras ilegales.
En medio de este panorama, Éder reiteró la necesidad de una respuesta más contundente por parte del Gobierno nacional.
Aunque confirmó que ha sostenido reuniones con ministros y autoridades del orden central, señaló que aún no ha tenido contacto directo con el presidente Gustavo Petro.
El alcalde pidió priorizar la seguridad en la agenda nacional y fortalecer las acciones de inteligencia, judicialización y presencia de la Fuerza Pública en la región.
“La seguridad tiene que ser una prioridad”, afirmó, al advertir que la situación no se limita a Cali, sino que afecta a distintas zonas del país donde también se reportan amenazas contra mandatarios locales y expansión de grupos armados.
Contexto nacional: aumento de la violencia
Los recientes hechos en Cali se enmarcan en un contexto más amplio de recrudecimiento del conflicto en Colombia. En lo corrido de 2026, se han registrado decenas de masacres y múltiples ataques contra infraestructura y población civil, lo que refleja un deterioro de la seguridad en varias regiones.
Este escenario ha coincidido con dificultades en la implementación de la política de “paz total”, impulsada por el Gobierno nacional, que enfrenta cuestionamientos ante el incumplimiento de compromisos por parte de grupos armados y la continuidad de acciones violentas.
Cali y el Valle del Cauca continúan siendo un punto estratégico dentro de las dinámicas del conflicto armado, debido a su cercanía con el Cauca y su relevancia en corredores de narcotráfico. Informes recientes indican que la región ha acumulado decenas de ataques en los últimos años, con un impacto directo sobre la población civil.
Frente a este panorama, el alcalde insistió en la necesidad de dejar de lado disputas políticas y avanzar en una estrategia conjunta que permita enfrentar la criminalidad.
“No es el momento para hacer política”, concluyó, al reiterar que la prioridad debe centrarse en la protección de la población y en la captura de los responsables de los ataques.
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