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Alias Carlos Pesebre renunció a la Mesa de Paz con el Gobierno por falta de garantías y riesgos judiciales

Mesa de Paz en crisis: alias Carlos Pesebre se retira y denuncia improvisación institucional.

Alias pesebre
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 09/02/2026 - 08:38 Créditos: Captura pantalla de video / Alias Pesebre

Freyner Alfonso Ramírez García, conocido como alias Carlos Pesebre, anunció su retiro de la Mesa de Diálogo Sociojurídico mediante una carta dirigida al alto comisionado para la Paz, Otty Patiño.

El documento, fechado el 31 de enero de 2026, fue conocido recientemente y expone múltiples razones que, según Ramírez García, justifican su decisión.

En la carta, el exjefe de una de las estructuras delincuenciales con mayor trayectoria en el Valle de Aburrá, informó formalmente su dimisión al rol de vocero principal del espacio de paz urbana.

Argumentó que la iniciativa gubernamental se encuentra en una fase crítica de parálisis y deslegitimación, debido, entre otras causas, a la falta de garantías, la improvisación en el manejo institucional y la exposición jurídica y física de los integrantes de las estructuras armadas, sus familias y los actores sociales involucrados en el proceso.

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Durante aproximadamente tres años, Ramírez García participó desde el centro penitenciario de Itagüí en la denominada Mesa de Diálogo Sociojurídico, un componente urbano del programa “Paz Total” impulsado por el presidente Gustavo Petro.

Según afirma en su escrito, aceptó el rol con la intención de contribuir a la transformación social de los jóvenes en los barrios, de las estructuras delincuenciales y de su propia vida. Reconoció que hubo avances significativos, como la disminución de los homicidios en la ciudad, pero señaló que estos logros se produjeron a pesar de una gestión marcada por la informalidad y la ausencia de planificación.

Uno de los apartados más críticos del documento hace referencia al debilitamiento progresivo de la legitimidad del espacio de diálogo ante la comunidad.

Según Ramírez García, las expectativas creadas entre los líderes sociales, los internos en centros de reclusión y la ciudadanía no fueron respaldadas con acciones concretas.

La gestión, dijo, cayó en un “punto muerto”, afectada por lo que califica como un manejo desordenado y sin asesoría especializada, además de una creciente instrumentalización política del proceso.

El exvocero también denunció que, lejos de proteger a quienes apostaron por el diálogo, el entorno institucional agravó su situación jurídica y personal.

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Reportó la apertura de nuevos procesos judiciales en su contra, así como actos de persecución directa y amenazas que se extendieron a su familia y a líderes sociales asociados al proceso de paz urbana.

En su carta, advierte que estas circunstancias incrementaron los niveles de riesgo para todos los implicados y minaron la confianza necesaria para continuar.

Asimismo, señaló que la falta de transparencia y de participación de la sociedad civil propició suspicacias entre sectores contrarios al programa.

Ramírez García sostuvo que el proceso se cerró sobre sí mismo, alejado de los mecanismos de control y acompañamiento ciudadano, y subordinado a lógicas electorales que, según él, vaciaron de contenido los compromisos adquiridos.

No obstante, en la parte final del documento manifestó que sigue creyendo en el diálogo como vía para la construcción de la paz urbana.

Llamó la atención sobre la necesidad de desvincular este tipo de procesos de las coyunturas políticas, sugiriendo que la política de paz debe estar inscrita como línea de Estado y no sujeta a la orientación ideológica del Gobierno de turno.

Enfatizó que su retiro no implica una renuncia a la idea de paz, sino una protesta frente a la forma en que se ha gestionado este espacio particular.

Alias Carlos Pesebre es el nombre criminal de Freyner Alfonso Ramírez García, un referente histórico del delito organizado en Medellín y el Valle de Aburrá. inició su actividad en el mundo delictivo en la década de 1990, vinculado primero con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y posteriormente con grupos paramilitares, entre ellos el bloque Héroes de Granada.

Tras la desmovilización de ese frente, continuó su actividad al lado de la organización conocida como La Oficina de Envigado, grupo criminal que ha tenido control territorial en múltiples comunas y barrios de Medellín y que se dedica a diversas prácticas delictivas, como narcotráfico, extorsión, sicariato y desplazamiento forzado.

La trayectoria de Carlos Pesebre estuvo marcada por confrontaciones constantes con otras facciones criminales y con las autoridades.

El 19 de marzo de 2013 fue capturado por la Policía Nacional en una operación denominada Esparta II, en la que se le sindica como uno de los generadores de violencia en la capital antioqueña.

En ese momento, se le imputaron cargos por concierto para delinquir agravado, entre otros delitos asociados a su liderazgo en organizaciones delincuenciales integradas al narcotráfico.

Fue  condenado a 36 años de prisión por el delito de homicidio agravado, luego de que la Corte Suprema de Justicia dejara en firme esa condena, vinculada al asesinato de un hombre de confianza dentro de sus estructuras.

También fue condenado por concierto para delinquir y otros delitos asociados a la dirección de organizaciones criminales en Medellín.

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