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Trump autoriza la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, la primera en más de seis décadas
¿Quién es y cuál fue el crimen de Nidal Hasan, el primer militar que será ejecutado por fusilamiento?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, exmayor y psiquiatra del Ejército estadounidense condenado a muerte por la masacre ocurrida en la base militar de Fort Hood, Texas, en 2009. Si la ejecución se lleva a cabo, será la primera aplicación de la pena de muerte en el sistema militar estadounidense desde 1961 y el primer fusilamiento militar desde 1945.
La decisión fue tomada por Trump a recomendación del secretario de Defensa, Pete Hegseth, según informó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell. El funcionario señaló que el secretario del Ejército será quien determine la fecha y el lugar de la ejecución. La autorización presidencial no significa que el procedimiento vaya a realizarse de manera inmediata, pues Hasan todavía puede presentar recursos judiciales que podrían retrasarlo.
¿Quién es Nidal Hasan?
Nidal Malik Hasan era un psiquiatra del Ejército estadounidense y se encontraba destinado en Fort Hood cuando ocurrió el ataque, el 5 de noviembre de 2009. Ese día ingresó armado a un centro médico de la base, donde había numerosos militares que esperaban revisiones médicas y vacunas antes de ser enviados a misiones en el extranjero.
Hasan abrió fuego con una pistola equipada con mira láser contra los militares que se encontraban en el edificio. El ataque dejó 13 personas muertas y 32 heridas. Entre los fallecidos había 12 soldados en servicio activo y un militar retirado. La masacre fue, en ese momento, el ataque más letal ocurrido en una instalación militar estadounidense fuera de un contexto de combate.
Durante el ataque, Hasan gritó “Allahu Akbar”, una expresión árabe que significa “Dios es grande”. Posteriormente, durante el consejo de guerra, no negó haber realizado los disparos y sostuvo que había actuado para impedir que militares estadounidenses fueran enviados a Afganistán a combatir contra musulmanes. También presentó el ataque como una respuesta a las operaciones militares estadounidenses en países musulmanes.
Hasan fue detenido después de ser herido por agentes de Policía durante su captura. Como consecuencia de los disparos recibidos, quedó parcialmente paralizado y desde entonces utiliza una silla de ruedas.
En agosto de 2013, un tribunal militar declaró culpable a Hasan de 13 cargos de asesinato premeditado y 32 cargos de intento de asesinato premeditado. El consejo de guerra lo condenó a muerte después de establecer su responsabilidad por el ataque de Fort Hood.
Durante el proceso, Hasan prácticamente no presentó una defensa frente a las acusaciones y reconoció que había sido el autor de los disparos. Según los reportes del juicio, argumentó que buscaba evitar que soldados estadounidenses fueran enviados a Afganistán y que terminaran matando a musulmanes.
La matanza ocurrió pocas semanas antes de que Hasan fuera enviado a Afganistán. Su caso generó un amplio debate en Estados Unidos sobre las motivaciones del ataque, la seguridad en las instalaciones militares y el tratamiento de los soldados que enfrentaban conflictos relacionados con sus creencias y su servicio.
Un método de ejecución que vuelve al Ejército
La decisión de Trump tiene además una dimensión histórica debido al método elegido. El Ejército estadounidense no ejecuta a un condenado desde 1961, cuando el soldado John Bennett fue ahorcado. Si Hasan finalmente es ejecutado, se convertirá en el primer militar estadounidense sometido a la pena de muerte en más de seis décadas.
El fusilamiento tiene un antecedente todavía más antiguo dentro de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. La última ejecución militar mediante este método se remonta a noviembre de 1945, cuando un condenado fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento. Por ello, el caso Hasan podría marcar el regreso de este método de ejecución al sistema militar estadounidense después de más de 80 años.
Hasan es actualmente uno de los cuatro presos que permanecen en el corredor de la muerte militar en Fort Leavenworth, Kansas. La pena capital es excepcional dentro de la justicia militar estadounidense y requiere la aprobación presidencial antes de que pueda ejecutarse una sentencia de muerte impuesta por un tribunal militar.
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