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Embajador de EE.UU. denuncia isla privada de los Castro con yates, Rolex y lujos en Cuba

Embajador Mike Waltz evidencia lujos de los Castro en la ONU.

Canel Mijapil
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 28/10/2026 - 06:06 Créditos: Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel y el reconocido exluchador Mijaín López. Foto: redes sociales

El embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, denunció este martes 27 de octubre de 2026 que la familia Castro dispone de una isla privada con yates, piscina, marina, restaurante flotante y otras instalaciones de lujo, mientras millones de cubanos enfrentan escasez de alimentos, apagones y dificultades económicas.

El diplomático también exhibió fotografías de Fidel Castro utilizando relojes Rolex y señaló los privilegios de la dirigencia cubana, lo que provocó que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla y otros integrantes de su delegación intentaran interrumpir su discurso ante la Asamblea General.

Waltz identificó la propiedad como Cayo Piedra, un enclave situado al sur de Cuba que, según su denuncia, ha sido utilizado para el descanso y las actividades recreativas de la familia del fallecido expresidente Fidel Castro. El lugar contaría con una marina privada, embarcaciones, alojamientos exclusivos, piscina, restaurante flotante y una laguna acondicionada para delfines.

El representante estadounidense también aseguró que los Castro tienen acceso a otra isla con animales exóticos y mostró imágenes de propiedades y embarcaciones que atribuyó a integrantes de la familia gobernante durante varias décadas.

Entre las fotografías presentadas figuró una imagen de Fidel Castro con dos relojes Rolex, cuyo valor conjunto fue estimado por Waltz en aproximadamente 40.000 dólares. El embajador afirmó que esa cantidad equivaldría a cerca de 55 años de salario de un trabajador cubano promedio, según los cálculos que expuso durante su intervención.

También exhibió imágenes del actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, utilizando relojes de lujo, y de otros miembros de la familia Castro relacionados con propiedades, embarcaciones y gastos personales.

Tony Castro, nieto del dictador Fidel Castro. Foto: redes sociales

 

Waltz mencionó además una residencia de aproximadamente 14.000 metros cuadrados en Varadero, que atribuyó a la élite cubana. Según su exposición, el complejo cuenta con piscinas, jacuzzi, sauna, acabados de mármol y materiales importados.

Otra de las imágenes presentadas correspondía a una embarcación de aproximadamente 50 metros de eslora que, según el diplomático, necesitaría alrededor de 15.000 galones de combustible para llenar sus depósitos. Waltz relacionó esa cifra con las dificultades de abastecimiento energético que enfrenta Cuba.

Durante su discurso, el embajador también mostró fotografías de Antonio Castro, hijo de Fidel Castro, a bordo de un yate en el Mediterráneo, y de Sandro Castro, nieto del antiguo mandatario, exhibiendo fajos de billetes.

Las denuncias fueron formuladas mientras Cuba atraviesa una crisis económica caracterizada por prolongados cortes de electricidad, dificultades para adquirir combustible, escasez de medicamentos y alimentos, inflación y deterioro de los servicios públicos.

El representante estadounidense cuestionó que miembros de la dirigencia y sus familias dispongan, según sus señalamientos, de propiedades, vehículos y artículos de lujo mientras numerosos ciudadanos enfrentan dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.

Waltz también se refirió al Grupo de Administración Empresarial S. A. (Gaesa), conglomerado vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, al que atribuyó activos líquidos por aproximadamente 18.000 millones de dólares, incluidos cerca de 14.000 millones en efectivo, de acuerdo con cifras que presentó durante su intervención.

El diplomático cuestionó el control de esos recursos por parte de empresas militares y los contrastó con las dificultades financieras de hospitales, farmacias y otros servicios esenciales de la isla.

En medio de estas acusaciones, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y otros integrantes de su delegación comenzaron a golpear las mesas y a reclamar una cuestión de orden para detener la intervención del embajador estadounidense.

Rodríguez abandonó su asiento y se acercó al estrado desde el que hablaba Waltz, mientras exigía a la presidencia de la Asamblea General que interrumpiera al representante de Washington.

El canciller cubano acusó al diplomático estadounidense de mentir y reclamó que se le concediera la palabra inmediatamente.

Waltz respondió desde la tribuna y rechazó los intentos de interrumpirlo.

“Sé que no le gusta escuchar esto. Estas son las Naciones Unidas. Esto no es su dictadura comunista”, le manifestó al canciller cubano.

El embajador estadounidense también exigió que Rodríguez se alejara del podio y afirmó que no permitiría que lo intimidaran durante su intervención.

“No me va a intimidar en Estados Unidos como intenta intimidar a los presos políticos”, expresó Waltz mientras señalaba al representante cubano.

Ante la insistencia del canciller, el diplomático volvió a exigirle que retrocediera y regresara a su asiento.

“Esto no es La Habana. No me va a intimidar”, agregó el representante estadounidense.

Rodríguez respondió acusándolo de mentiroso y reiteró su solicitud de que la presidencia de la Asamblea General le permitiera intervenir para cuestionar sus declaraciones.

El presidente de la sesión, Khalilur Rahman, intervino para restablecer el orden y solicitó a los integrantes de la delegación cubana que regresaran a sus lugares. La discusión obligó a suspender brevemente el desarrollo de la reunión.

Tony Castro posteando fotos de sus viajes de lujo en España. Foto: redes sociales

 

Waltz insistió en que tenía derecho a terminar su discurso y advirtió al canciller que continuaría exponiendo sus denuncias cada vez que intentara interrumpirlo.

“Cada vez que me interrumpa, voy a seguir explicando lo corrupto que es este régimen, y lo voy a hacer un poco más despacio”, manifestó el embajador.

El intercambio continuó con nuevos reclamos de Rodríguez, quien calificó de falsas las acusaciones estadounidenses y rechazó la utilización de la tribuna de Naciones Unidas para cuestionar al Gobierno cubano.

El canciller también respondió con ironía a las imágenes de las instalaciones turísticas mostradas por Waltz y pidió que Estados Unidos permitiera a sus ciudadanos viajar libremente a Cuba.

El enfrentamiento ocurrió durante el debate anual de la Asamblea General sobre la resolución presentada por La Habana para exigir el levantamiento del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas.

Waltz defendió las restricciones estadounidenses y rechazó que estas sean la única explicación de las dificultades económicas cubanas. También sostuvo que empresas de Estados Unidos habían exportado mercancías por más de 876 millones de dólares a Cuba durante los primeros ocho meses de 2026, incluidos aproximadamente 230 millones de dólares en combustible destinado a negocios privados.

El diplomático cuestionó igualmente las restricciones a las libertades políticas en Cuba y mencionó la situación de los presos políticos, así como las denuncias sobre persecución de opositores y limitaciones a la libertad de expresión.

Durante su exposición, acusó al Gobierno de Fidel Castro de haber enviado a miles de homosexuales, cristianos, afrocubanos y otros ciudadanos a campos de internamiento, en referencia a las políticas represivas aplicadas durante las primeras décadas de la revolución cubana.

Las declaraciones provocaron nuevas protestas de la delegación de La Habana, que rechazó los señalamientos y defendió la posición de su Gobierno frente a las sanciones económicas estadounidenses.

La discusión se produjo un día antes de la votación de la resolución sobre el embargo, prevista para el miércoles 28 de octubre. En 2025, la Asamblea General había aprobado una iniciativa similar con 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.

Tras el enfrentamiento, Waltz reiteró públicamente que, según su denuncia, los dirigentes cubanos se han beneficiado de automóviles de lujo, relojes costosos y propiedades privadas mientras la población enfrenta dificultades económicas.

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