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Elecciones en Israel: Netanyahu y Gadi Eisenkot empatan con 51 escaños cada uno

Netanyahu pierde la mayoría en Israel.

Benjamín Netanyahu y Gadi Eisenkot
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mar, 27/10/2026 - 19:59 Créditos: Benjamín Netanyahu y Gadi Eisenkot. Instagram @netanyahuar y @gadi_eisenkot

Los sondeos a pie de urna de las elecciones parlamentarias celebradas este martes 27 de octubre en Israel proyectan un empate de 51 escaños entre el bloque del primer ministro Benjamín Netanyahu y la oposición encabezada por el exjefe militar Gadi Eisenkot. Los partidos árabes obtendrían los 18 puestos restantes de la Knéset, el Parlamento israelí, integrado por 120 miembros, según una de las últimas estimaciones difundidas tras el cierre de las urnas.

Los resultados preliminares dejan a los dos principales bloques políticos por debajo de los 61 escaños necesarios para alcanzar la mayoría parlamentaria y formar Gobierno. Aunque el Likud, partido de Netanyahu, aparece como la formación individual con mayor representación, la suma de sus aliados no le permitiría conservar una mayoría propia.

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Las estimaciones publicadas por distintos medios israelíes presentan diferencias. Algunas conceden entre 50 y 51 escaños al bloque gubernamental, mientras que la oposición alcanzaría entre 51 y 53. Los partidos de representación árabe conseguirían entre 16 y 18 puestos. Estas cifras corresponden a sondeos a pie de urna y están sujetas a modificaciones durante el escrutinio.

La jornada electoral registró una participación del 77,7 %, una de las más elevadas de las últimas décadas en Israel. Los ciudadanos acudieron a las urnas para elegir a los integrantes de la vigesimosexta Knéset, en unos comicios celebrados después de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y de las operaciones militares israelíes desarrolladas posteriormente en Gaza y otros territorios de Oriente Medio.

Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y dirigente del partido Yashar, compareció después del cierre de la votación para reclamar un cambio de Gobierno y dirigirse a los responsables de las instituciones militares y de la administración pública.

En sus declaraciones, Eisenkot calificó a Netanyahu como un primer ministro de transición que, según su posición política, carece de mandato y confianza. También pidió a los responsables de seguridad y a los funcionarios mantener su compromiso con el Estado y con los ciudadanos israelíes.

“Recuerden que ustedes sirven al Estado y a los intereses de los ciudadanos de Israel exclusivamente”, expresó el dirigente opositor, según la traducción de las declaraciones difundidas durante la jornada electoral.

Eisenkot manifestó su respaldo a los funcionarios y responsables militares ante posibles presiones. “Manténganse firmes y resueltos frente a cualquier intento de desafiarlos. Cuentan con mi respaldo claro”, añadió, de acuerdo con esa misma versión de sus palabras.

El dirigente opositor también anunció su intención de trabajar para constituir un Gobierno estable. Su formación, Yashar, figura entre las principales fuerzas parlamentarias proyectadas, junto con el Likud de Netanyahu.

Entre los partidos que integran el bloque opositor también se encuentra la alianza B'Yachad, encabezada por el ex primer ministro Naftali Bennett y vinculada al sector político de Yair Lapid. A esta agrupación se suman Los Demócratas, dirigidos por Yair Golan, e Israel Beitenu, liderado por Avigdor Lieberman.

Las proyecciones conceden a estas organizaciones una representación conjunta superior a la de los aliados tradicionales de Netanyahu en algunos de los sondeos.

Por su parte, el bloque gubernamental está integrado por el Likud y organizaciones religiosas y nacionalistas, entre ellas Shas, Judaísmo Unido de la Torá, Poder Judío, encabezado por Itamar Ben-Gvir, y el sector del Sionismo Religioso asociado con Bezalel Smotrich.

El Likud obtendría entre 24 y 27 escaños, de acuerdo con las diferentes estimaciones conocidas durante la noche electoral. La cifra representa una disminución frente a los 32 puestos que consiguió en las elecciones de noviembre de 2022, cuando Netanyahu logró regresar al poder mediante una coalición con partidos religiosos y de derecha.

Los partidos árabes aparecen como un tercer grupo parlamentario con una representación que podría alcanzar los 18 escaños. Entre estas organizaciones figuran la Lista Conjunta, que agrupa a diferentes sectores políticos árabes, y Ra'am, encabezado por Mansour Abbas.

La distribución proyectada de esos escaños adquiere relevancia para la conformación del próximo Gobierno, debido a que ninguno de los dos bloques principales consigue por separado los votos necesarios para elegir y sostener un Ejecutivo.

Durante la campaña, dirigentes de la oposición expresaron reservas frente a la posibilidad de establecer una coalición con partidos árabes. Netanyahu también descartó acuerdos con estas organizaciones. Eisenkot, por su parte, ha defendido la conformación de un Gobierno con mayoría parlamentaria propia entre los partidos que se oponen al actual primer ministro.

El antiguo jefe militar israelí ocupó la jefatura del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel entre 2015 y 2019. Posteriormente ingresó a la política y obtuvo un escaño parlamentario en 2022, cuando participó en la alianza Unidad Nacional, vinculada con Benny Gantz.

Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Eisenkot se incorporó al gabinete de guerra israelí. En junio de 2024 abandonó esa instancia junto con Gantz, en medio de desacuerdos con Netanyahu sobre la conducción de la guerra en Gaza y las decisiones del Ejecutivo.

En 2025 fundó Yashar, organización con la que emprendió su campaña para disputar la jefatura del Gobierno. Entre sus propuestas electorales figuran la creación de una comisión estatal de investigación sobre los fallos de seguridad relacionados con los ataques de octubre de 2023 y la modificación de las exenciones del servicio militar obligatorio que benefician a determinados sectores ultraortodoxos.

La exigencia de una investigación sobre los acontecimientos del 7 de octubre también ocupó un lugar en la campaña electoral. Los ataques encabezados por Hamás dejaron aproximadamente 1.200 muertos en Israel y desencadenaron una ofensiva militar israelí en Gaza, con decenas de miles de palestinos fallecidos.

Otro de los asuntos debatidos durante el proceso electoral fue el reclutamiento de hombres ultraortodoxos. Los partidos religiosos que respaldan a Netanyahu han defendido mecanismos de exención para estudiantes de instituciones religiosas, mientras que distintas agrupaciones opositoras han reclamado ampliar las obligaciones militares.

Netanyahu, de 77 años, llegó a estos comicios después de varios períodos al frente del Gobierno israelí. Su trayectoria incluye un primer mandato entre 1996 y 1999, una etapa prolongada entre 2009 y 2021 y su regreso al poder en diciembre de 2022.

El primer ministro también enfrenta un proceso judicial por acusaciones de corrupción, que ha rechazado. Durante la campaña defendió su gestión en materia de seguridad, sus decisiones militares y las relaciones de Israel con Estados Unidos.

Las elecciones estuvieron precedidas por enfrentamientos políticos entre Netanyahu y sus adversarios sobre el funcionamiento de las instituciones estatales. El 25 de octubre, Eisenkot cuestionó una reunión prevista entre el primer ministro y el comisionado de Policía, Danny Levy, relacionada con la seguridad electoral. Su partido solicitó la intervención de las autoridades electorales y judiciales, mientras que la oficina de Netanyahu rechazó los cuestionamientos y defendió la realización del encuentro.

El escrutinio oficial continuará durante los próximos días, con la incorporación de los votos pendientes, incluidos los emitidos por militares y otros ciudadanos mediante mecanismos especiales.

Una vez concluido el conteo, el presidente de Israel, Isaac Herzog, deberá consultar a los representantes de los partidos que obtengan representación parlamentaria para determinar a qué dirigente encomienda la formación del nuevo Gobierno.

El candidato designado contará inicialmente con un plazo de 28 días para reunir los apoyos necesarios, con posibilidad de una prórroga de hasta 14 días. Si fracasa, la legislación israelí contempla procedimientos adicionales para intentar constituir un Ejecutivo.

Hasta que se produzca la formación y toma de posesión de un nuevo Gobierno, Netanyahu continuará ejerciendo sus funciones al frente del Ejecutivo saliente.

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