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El Salvador aprueba cadena perpetua para homicidas, violadores y terroristas en reforma impulsada por Bukele
El Congreso avaló la enmienda con amplia mayoría, elevando la pena máxima de 60 años a prisión perpetua en medio de críticas por violaciones a derechos humanos.
La Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó este martes una reforma constitucional que establece la cadena perpetua para delitos como homicidio, violación y terrorismo, en una iniciativa impulsada por el presidente Nayib Bukele como parte de su política de seguridad.
La medida fue respaldada por 59 votos a favor y uno en contra, en un Congreso dominado por el oficialismo. La propuesta había sido presentada horas antes por el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, quien defendió la necesidad de endurecer las penas contra quienes calificó como responsables de la violencia en el país.
Con esta reforma, El Salvador eleva su pena máxima, que hasta ahora era de 60 años de prisión, y abre la puerta a condenas de por vida para los delitos más graves.
La decisión se produce a pocos días de que se cumplan cuatro años del régimen de excepción, una de las principales herramientas del gobierno de Bukele en su lucha contra las pandillas, que ha dejado más de 90.000 personas detenidas sin orden judicial bajo sospecha de vínculos con estructuras criminales.
El gobierno sostiene que estas medidas han permitido reducir los homicidios a niveles históricamente bajos y recuperar el control territorial que durante décadas ejercieron grupos como la Mara Salvatrucha y el Barrio 18.
Sin embargo, la reforma ha generado fuertes críticas de organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, que denuncian detenciones arbitrarias, torturas y posibles desapariciones forzadas en el marco del régimen de excepción.
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Las tensiones se intensificaron en los días previos a la votación, luego de que estas organizaciones acusaran al gobierno salvadoreño de cometer posibles crímenes de lesa humanidad. Desde el Ejecutivo, las críticas fueron rechazadas de manera contundente, insistiendo en que las medidas buscan garantizar la seguridad de la población.
El propio Bukele anticipó el debate en redes sociales, cuestionando a quienes se oponían a la reforma y sugiriendo que defendían la permanencia en libertad de criminales.
La aprobación de la cadena perpetua marca un nuevo capítulo en la estrategia de seguridad del gobierno salvadoreño, que continúa generando respaldo en sectores que destacan la reducción de la violencia, pero también preocupación internacional por el impacto en los derechos humanos.
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