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Crisis en Cuba: Díaz-Canel confirma negociaciones con EE. UU; crecen protestas por apagones y escasez
No cesan las manifestaciones por falta de alimentos y electricidad.
En medio de una de las crisis económicas y energéticas más profundas de las últimas décadas, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que su gobierno ha iniciado negociaciones con Estados Unidos, un proceso que describió como “altamente sensible” y que busca resolver diferencias bilaterales en un contexto de creciente presión económica y social dentro de la isla.
El anuncio fue realizado durante una alocución transmitida por la televisión estatal, en la que el mandatario reconoció la gravedad del momento que atraviesa el país, marcado por apagones prolongados, escasez de combustible y deterioro de servicios básicos.
Díaz-Canel explicó que el diálogo con Washington busca encontrar soluciones a las tensiones entre ambos países y afirmó que las conversaciones deben desarrollarse “con respeto a la soberanía de cada nación y sin presiones externas”.
La declaración del dictador se produce en un momento crítico: Cuba lleva cerca de tres meses sin recibir petróleo, situación que ha paralizado gran parte de la economía nacional. El combustible es esencial para el sistema energético cubano, ya que gran parte de la electricidad se produce en plantas termoeléctricas que funcionan con derivados del petróleo.
La falta de suministro ha generado apagones que en algunas regiones superan las 15 o incluso 20 horas al día, afectando el transporte, la producción industrial, las comunicaciones y los servicios hospitalarios.
La escasez de energía también ha obligado al gobierno a adoptar medidas de emergencia, como reducir actividades económicas, suspender clases presenciales y limitar el transporte público.
La crisis energética y la falta de alimentos han provocado un aumento de las protestas y manifestaciones en diferentes zonas del país, incluyendo cacerolazos y protestas estudiantiles.
Los estudiantes de la Universidad de La Habana realizaron recientemente una sentada para denunciar la interrupción de clases causada por los apagones y la crisis energética.
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El malestar social no es nuevo. Según registros del Observatorio Cubano de Conflictos, solo en 2025 se documentaron más de 11.000 protestas y denuncias contra el gobierno cubano, reflejo del deterioro económico y la insatisfacción de la población.
En muchos barrios de La Habana y otras ciudades se han reportado problemas de abastecimiento de alimentos, escasez de medicamentos y acumulación de basura, síntomas de una economía que enfrenta dificultades estructurales desde hace años y que se ha agravado con la crisis energética.
La crisis también ha golpeado uno de los principales motores económicos del país: el turismo.
Las restricciones económicas, la falta de combustible y el deterioro de la infraestructura han afectado el funcionamiento de aeropuertos, hoteles y servicios turísticos, reduciendo la llegada de visitantes extranjeros y agravando la falta de divisas en la economía cubana.
En paralelo, el transporte público se ha reducido drásticamente, la producción industrial ha caído y muchas empresas han tenido que detener operaciones debido a la falta de energía.
La historia de Miguel Díaz Canel
Miguel Díaz-Canel Bermúdez nació en 1960 en la provincia de Villa Clara. Ingeniero electrónico de formación, fue dirigente del Partido Comunista durante décadas antes de llegar al poder.
En 2018 se convirtió en el primer presidente cubano que no pertenece directamente a la familia Castro desde 1959, cuando Fidel Castro lideró la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista.
Aunque formalmente asumió la presidencia ese año, el sistema político cubano mantiene el liderazgo del Partido Comunista como única fuerza política legal, lo que significa que el poder real continúa concentrado en la estructura del partido.
Cuba es gobernada por el Partido Comunista desde la revolución de 1959, lo que implica más de seis décadas sin elecciones multipartidistas competitivas. Durante este periodo, el sistema político ha sido definido por un modelo de partido único, con control estatal sobre la mayoría de instituciones políticas y económicas.
Organizaciones internacionales y grupos de derechos humanos han denunciado limitaciones a libertades fundamentales como la libertad de prensa, asociación y manifestación, además de detenciones de opositores y activistas.
El gobierno cubano, por su parte, sostiene que su sistema político responde a un modelo socialista diseñado para proteger la soberanía nacional frente a presiones externas, especialmente de Estados Unidos.
La confirmación de negociaciones entre La Habana y Washington ocurre en un momento en que la isla enfrenta uno de los escenarios más delicados de su historia reciente, con una economía debilitada, escasez generalizada y un creciente descontento social.
Aunque el gobierno cubano no ha revelado detalles de las conversaciones con Estados Unidos, el reconocimiento público de estos contactos abre la puerta a posibles cambios en la relación bilateral y en el panorama político y económico de la isla.
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