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Sheinbaum garantiza el Mundial 2026 en Guadalajara tras disturbios por la muerte de El Mencho

Presidente de México señaló que: “hay todas las garantías”.

Claudia Sheinbaum febrero 2026
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mar, 24/02/2026 - 12:44 Créditos: Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Tomada de Gobierno de México

En las últimas horas la presidente de México Claudia Sheinbaum decidió pronunciarse sin ambigüedades sobre el Mundial 2026, el país todavía procesaba las imágenes de bloqueos, vehículos incendiados y corredores viales cerrados en Jalisco.

Las escenas difundidas llegaron después del operativo federal en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, identificado por las autoridades como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La reacción violenta atribuida a estructuras criminales convirtió por horas a varias ciudades en territorios de incertidumbre y alteró la vida cotidiana en el occidente mexicano.

En ese contexto, la pregunta no tardó en trasladarse al plano internacional: ¿está garantizada la seguridad para una de las sedes del Mundial? Guadalajara figura como una de las ciudades anfitrionas del torneo que organizarán México, Estados Unidos y Canadá en 2026, y el epicentro de su operación es el Estadio Akron, en Zapopan, escenario previsto para varios encuentros.

La coincidencia temporal entre los disturbios y la recta final de la planificación mundialista elevó el tono del debate público y puso a prueba la narrativa gubernamental sobre control territorial y capacidad operativa.

Desde Palacio Nacional, Sheinbaum respondió con una frase que buscó disipar dudas de inmediato: aseguró que existen “todas las garantías” y que no hay “ningún riesgo” para la celebración de los partidos en Guadalajara.

Sostuvo que el Gobierno federal mantiene coordinación permanente con el gobierno de Jalisco y con las instancias responsables de la seguridad para asegurar que los eventos internacionales cuenten con protocolos reforzados, despliegues preventivos y capacidad de reacción.

La declaración no fue improvisada; llegó tras reportes oficiales que informaron sobre la desactivación progresiva de bloqueos y la recuperación de corredores estratégicos en distintas entidades.

La dimensión simbólica del mensaje es tan relevante como su contenido operativo.

El Mundial 2026 no es solo una agenda deportiva: implica movilidad aérea y terrestre ampliada, recepción de delegaciones, concentración de turistas y una exposición mediática global que coloca a cada sede bajo escrutinio.

En ese escenario, el Gobierno mexicano optó por enviar una señal clara hacia la FIFA, hacia las federaciones participantes y hacia los visitantes potenciales: la coyuntura de violencia no altera el compromiso adquirido ni compromete la organización del torneo.

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Las horas posteriores al anuncio presidencial estuvieron marcadas por un despliegue informativo que detalló la coordinación entre fuerzas federales y estatales, así como la vigilancia reforzada en puntos estratégicos.

Autoridades federales señalaron que la reacción violenta fue contenida y que los incidentes no modifican la planificación de eventos internacionales en el país.

En el plano político, la declaración también funcionó como un mensaje interno: reafirmar que el Estado conserva la capacidad de restablecer el orden ante episodios de alta tensión y que la agenda pública no será dictada por organizaciones criminales.

Guadalajara, acostumbrada a figurar como capital cultural y económica del occidente mexicano, quedó en el centro de una narrativa dual.

Por un lado, la ciudad que se prepara para recibir al mundo en 2026; por otro, la urbe que durante horas experimentó cierres viales y temor ciudadano tras la muerte de un capo cuya estructura criminal tiene presencia regional.

Esa tensión entre proyección internacional y conflicto interno marcó el tono de la conversación pública.

La crónica de estos días muestra cómo un hecho de seguridad puede convertirse, en cuestión de horas, en un asunto diplomático y deportivo.

El Gobierno mexicano decidió anticiparse a cualquier especulación y cerrar filas alrededor de su candidatura como sede confiable.

El mensaje presidencial buscó instalar la idea de continuidad: los partidos se jugarán en Guadalajara, el calendario no se altera y las garantías están vigentes.

Mientras la ciudad retoma su ritmo habitual y avanza en los preparativos logísticos del Mundial, la frase “ningún riesgo” se convierte en una promesa medible.

De aquí a 2026, cada operativo, cada despliegue preventivo y cada evaluación de seguridad se leerán a la luz de esa declaración.

La administración de Sheinbaum ha dejado claro que el Mundial es una prioridad estratégica y reputacional; ahora, el desafío será sostener en los hechos la contundencia de sus palabras.

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