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A juicio presunto feminicida de Ana María Meza, lanzada desde un quinto piso en Bogotá

Carlos Mario Rodríguez es señalado de abusar sexualmente y lanzar desde un quinto piso en Bogotá a Ana María Meza, su pareja.

Carlos Mario Rodríguez presunto feminicida
Por Agencia Periodismo Investigativo | Lun, 21/09/2026 - 18:37 Créditos: Carlos Mario Rodríguez, señalado de abusar sexualmente y lanzar desde un quinto piso en Bogotá a Ana María Meza, su pareja. Fiscalía.

La Fiscalía General de la Nación acusó formalmente a Carlos Mario Rodríguez Rosas por su presunta responsabilidad en el abuso sexual y feminicidio de Ana María Cristina Meza Rodríguez, politóloga de 36 años que murió tras caer desde un quinto piso de un edificio ubicado en el norte de Bogotá, en hechos ocurridos entre la noche del 24 y la madrugada del 25 de enero de 2026.

Rodríguez Rosas deberá enfrentar un juicio por los delitos de acceso carnal violento y feminicidio agravado. De acuerdo con la investigación, Ana María habría sido agredida dentro del apartamento en el que se encontraba con el procesado y posteriormente habría sido arrojada desde una ventana hacia la rampa de ingreso al sótano del edificio Ana Carolina.

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Ana María contaba con estudios de maestría realizados en una universidad de Madrid, España, y había constituido una empresa junto con Rodríguez Rosas y otros socios. El acusado, por su parte, se desempeñaba para la época de los hechos como gerente del área corporativa de un banco en Bogotá.

La investigación estableció que durante la noche del 24 de enero Ana María y Rodríguez Rosas participaron en una reunión social y posteriormente llegaron al apartamento 501 del edificio. Al inmueble también ingresaron Juan Camilo Medina Jaramillo y Natalia Medina Fuentes.

Según el informe elaborado por un investigador de Policía Judicial, las cuatro personas ingresaron al apartamento aproximadamente a las 10:15 de la noche. Medina Jaramillo y Medina Fuentes abandonaron el lugar hacia las 11:23 p. m., luego de una discusión que, de acuerdo con las evidencias recopiladas, se prolongó hasta el ascensor del edificio.

Después de su salida, Ana María y Carlos Mario Rodríguez quedaron solos en el apartamento. La Fiscalía sostiene que posteriormente se produjo una discusión entre ambos y que, en medio de esos hechos, el hombre habría agredido a la mujer.

La hipótesis de la Fiscalía indica que Rodríguez Rosas presuntamente le tapó la boca y la nariz a Ana María hasta dejarla inconsciente. En esas condiciones, según la acusación, habría abusado sexualmente de ella y posteriormente habría arrojado su cuerpo desde una ventana del quinto piso.

Uno de los elementos incorporados al expediente corresponde a lo sucedido pocos minutos antes de la muerte de la mujer.

Nancy del Carmen Arciniegas, vecina del edificio, declaró que aproximadamente a las 11:52 de la noche observó a Ana María salir sola del apartamento y dirigirse hacia el ascensor mientras manipulaba su teléfono celular.

La testigo manifestó que en ese momento no observó en Ana María una alteración física visible. La mujer regresó segundos después al apartamento donde permanecía Rodríguez Rosas.

La Fiscalía contrastó esa declaración con las grabaciones de las cámaras de seguridad del edificio. Los registros permitieron establecer que Ana María salió hacia el ascensor y posteriormente regresó al inmueble.

Según el expediente, los registros videográficos ubican la caída de Ana María desde la parte alta del edificio hacia la rampa de ingreso al sótano aproximadamente a las 12:23 de la madrugada del 25 de enero de 2026.

Los investigadores también verificaron quiénes se encontraban en el apartamento durante ese periodo. Camila Andrea Quintero, quien ocupaba la habitación desde la cual, según la Fiscalía, habría sido lanzada Ana María, declaró que para la fecha de los hechos se encontraba en Tunja.

Santiago Rodríguez, otro de los compañeros de apartamento de Carlos Mario Rodríguez, señaló que había salido del inmueble aproximadamente a las 9:00 de la noche del 24 de enero y que regresó al apartamento 501 hacia las 7:30 de la mañana del día siguiente.

Con estos testimonios, las grabaciones y los demás elementos recopilados durante la investigación, la Fiscalía sostiene que Ana María y Rodríguez Rosas eran las únicas personas que permanecían dentro del apartamento durante el periodo en el que ocurrió la muerte.

La defensa del procesado sostuvo una versión diferente. De acuerdo con esa explicación, cuando Ana María regresó al apartamento, Rodríguez Rosas le habría pedido que se marchara porque no quería continuar una discusión. Ante la negativa de la mujer, según esa versión, él decidió encerrarse en su habitación y acostarse a dormir.

La defensa aseguró que Rodríguez Rosas solo habría tenido conocimiento de lo sucedido a la mañana siguiente, cuando otros residentes del edificio realizaron llamados insistentes tras encontrar el cuerpo de Ana María en la rampa de ingreso al sótano.

Sin embargo, las evidencias obtenidas durante la investigación llevaron a la Fiscalía a descartar que la muerte correspondiera a un accidente o a una decisión voluntaria de la víctima.

Medicina Legal documentó lesiones que, según lo expuesto dentro del proceso, no estaban asociadas únicamente con la caída desde el edificio. Entre los hallazgos fueron identificadas lesiones relacionadas con posibles maniobras de asfixia, signos de pelea y defensa física, lesiones compatibles con sujeción o inmovilización y señales recientes de actividad sexual violenta.

Durante el proceso judicial se señaló que esos hallazgos impedían considerar inicialmente la muerte como una precipitación voluntaria o accidental. Las lesiones encontradas en el cuerpo se convirtieron en uno de los elementos utilizados para sustentar la hipótesis de un ataque ocurrido antes de la caída.

La Fiscalía también recopiló más de ocho testimonios y otros elementos con los que sostiene que Ana María habría estado sometida a un contexto de violencia de género y que antes de su muerte se produjo una agresión física y sexual.

“No fue solamente un hematoma, encontraron múltiples lesiones, no compatibles con la caída y una correspondencia con una modalidad homicida compleja”, señaló el fiscal delegado durante una de las diligencias del proceso.

La juez también se refirió a las hipótesis planteadas alrededor de la muerte y señaló que los elementos recopilados habían descartado la posibilidad de un suicidio.

“Se cayó por sí misma la tesis del suicidio, ya está probado que Ana María no tenía ninguna intención de suicidarse esa noche. Entonces, plan B: una caída accidental, por cuanto los medios de prueba preliminarmente dan cuenta de lo que sucedió el día 24 y 25 de enero de este año”, afirmó la funcionaria judicial.

La investigación señala, además, que después de la muerte de Ana María el procesado presuntamente alteró la escena con el propósito de hacer creer que la mujer se había lanzado voluntariamente desde el edificio.

La Fiscalía sostiene que Rodríguez Rosas también intentó presentar lo sucedido como un accidente y habría ocultado información a la familia de Ana María. Estos elementos hacen parte del expediente que será debatido durante el juicio.

Con la acusación formal, el proceso contra Carlos Mario Rodríguez Rosas avanza ahora a la etapa de juicio, en la que la Fiscalía deberá presentar y sustentar las pruebas recopiladas para demostrar su responsabilidad en los delitos que le fueron imputados.

Rodríguez Rosas es procesado por acceso carnal violento y feminicidio agravado. En caso de ser declarado culpable, deberá enfrentar las sanciones previstas por la legislación penal colombiana para esas conductas. En materia de feminicidio, la Ley 1761 de 2015, conocida como Ley Rosa Elvira Cely, estableció penas que, según lo señalado en el proceso, pueden oscilar entre 41 y 50 años de prisión.

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