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Denuncian que torre de control de El Dorado se está hundiendo y presenta graves fallas de visibilidad
“Los controladores no ven los aterrizajes”: denuncian graves fallas en torre de El Dorado.
Una denuncia sobre presuntos defectos en la cimentación de la torre de control del aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, dificultades de visibilidad desde la cabina y filtraciones de agua en sus instalaciones puso nuevamente bajo cuestionamiento las condiciones de la infraestructura desde la cual se coordina parte de la operación aérea del país.
Los señalamientos incluyen un supuesto hundimiento de hasta 16 centímetros de la estructura y diferencias entre la profundidad de los pilotes recomendada en los estudios de suelo y la utilizada durante la construcción.
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La información fue revelada por La FM, que tuvo acceso a testimonios de cuatro fuentes relacionadas con la Aeronáutica Civil, entre ellas controladores de tránsito aéreo, pilotos, supervisores de radar y especialistas en meteorología.
Los denunciantes describieron problemas de diseño, mantenimiento y funcionamiento que, según sus versiones, afectan las condiciones de trabajo del personal encargado de supervisar los movimientos de las aeronaves.
Uno de los principales señalamientos corresponde a la ubicación de una viga horizontal de acero y un elemento vertical de la estructura que obstaculizarían la visión de los controladores desde sus puestos de trabajo.
La disposición de estos componentes obligaría a los funcionarios a modificar constantemente su postura para observar determinadas zonas del aeropuerto, especialmente durante las maniobras de aproximación y aterrizaje.
Las dificultades de visibilidad no son nuevas. En 2016, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) realizó una misión de asistencia técnica relacionada con las condiciones operativas de la nueva torre de control de El Dorado.
La evaluación identificó limitaciones en el campo visual de los operadores y dio lugar a recomendaciones para mejorar las condiciones de observación.
Entre las medidas examinadas figuraba la modificación de la altura del piso técnico de la cabina, con el propósito de reducir la interferencia visual causada por una viga horizontal.
La propuesta contemplaba conservar un espacio de entre 15 y 16 centímetros para alojar ductos y cableados, además de garantizar las condiciones necesarias para el desplazamiento de las sillas y el funcionamiento de las consolas.
El problema también fue reconocido públicamente en marzo de 2016 por el controlador aéreo Daniel Rangel, quien explicó que las juntas de los ventanales podían interrumpir momentáneamente la observación de las aeronaves. En ese momento, señaló que existían alternativas de intervención sobre el piso y los elementos de cerramiento de la cabina.
A las dificultades de observación se suma una denuncia sobre el mantenimiento de los ventanales. Según las fuentes consultadas por La FM, los cristales exteriores de la cabina no habrían recibido una limpieza adecuada debido a la ausencia de un sistema previsto para realizar esas labores. Los denunciantes sostienen que esta situación afecta las condiciones de visibilidad desde el lugar donde trabajan los controladores.
Otro de los aspectos señalados corresponde a la cimentación del edificio. De acuerdo con la investigación periodística, los estudios geotécnicos originales habrían establecido la necesidad de instalar pilotes de 62 metros de profundidad, mientras que durante la construcción se habrían ejecutado elementos de cimentación de aproximadamente 22 metros.
Las fuentes citadas por el medio relacionan esa presunta diferencia con un asentamiento de la estructura, que estiman entre 14 y 16 centímetros. Sin embargo, estas cifras corresponden a la denuncia y no constituyen, por sí solas, una medición estructural oficial que permita establecer el estado actual de la edificación.
Los denunciantes también describieron filtraciones de agua que habrían afectado distintas dependencias del complejo aeronáutico. Según sus testimonios, el presunto asentamiento habría alterado las pendientes de algunos canales de evacuación de aguas lluvias, permitiendo el ingreso de agua hacia sectores donde se encuentran instalaciones eléctricas.
De acuerdo con esas versiones, las filtraciones habrían ocasionado interrupciones del suministro eléctrico y afectaciones en sistemas asociados con la iluminación de las pistas. También se denunciaron restricciones en algunas salidas de emergencia del edificio. No se cuenta con una certificación oficial reciente que establezca la relación entre estos problemas y el supuesto hundimiento.
Las dificultades de mantenimiento del complejo habían sido denunciadas anteriormente por organizaciones de trabajadores de la Aeronáutica Civil. En agosto de 2024, la Asociación de Servidores Públicos de la Aeronáutica Civil (Aserpaci) advirtió sobre el deterioro de diferentes instalaciones y cuestionó las intervenciones realizadas para solucionar los problemas.
Entre las situaciones reportadas figuraban daños en baños, filtraciones de agua, afectaciones en zonas de descanso y deficiencias en el mantenimiento de las instalaciones utilizadas por el personal aeronáutico.
En diciembre de ese mismo año, representantes de los controladores también denunciaron fallas recurrentes en los ascensores, problemas con los sistemas de aire acondicionado y dificultades para acceder a determinados servicios durante los turnos nocturnos.
La investigación divulgada este 5 de noviembre incorpora cuestionamientos sobre el funcionamiento del radar de vigilancia de superficie, un sistema utilizado para observar los movimientos de aeronaves y vehículos en las áreas operativas del aeropuerto.
Según las fuentes de La FM, el supuesto desplazamiento de la estructura habría afectado la alineación de una antena de vigilancia, generando dificultades para observar determinados sectores de las plataformas y calles de rodaje.
Los denunciantes hicieron referencia a una inspección especial de la autoridad aeronáutica identificada como DASNA 021, correspondiente a 2025, en la que se habrían registrado observaciones sobre el funcionamiento de los sistemas de vigilancia terrestre y el cumplimiento de disposiciones técnicas aeronáuticas.
La investigación menciona los Reglamentos Aeronáuticos de Colombia (RAC) y documentación técnica de la OACI relacionada con los servicios de tránsito aéreo. Las presuntas deficiencias del radar y su vinculación con el estado de la cimentación no han sido corroboradas mediante un dictamen técnico oficial de acceso público.
Otro aspecto de las denuncias corresponde a la capacidad operativa de El Dorado. La investigación cita un estudio de IATA Consulting, entregado en junio de 2023, que habría identificado restricciones para aumentar el número de movimientos aéreos por hora.
De acuerdo con las cifras divulgadas, el aeropuerto tendría una capacidad sostenible de entre 68 y 70 operaciones por hora en condiciones favorables, mientras que determinados escenarios de baja visibilidad y condiciones meteorológicas adversas podrían reducir considerablemente ese número.
Las fuentes también mencionaron dificultades relacionadas con la disponibilidad de controladores aéreos y las jornadas laborales del personal encargado de coordinar el tránsito de aeronaves.
Según la investigación, documentos sobre necesidades de personal habrían identificado un déficit de 106 controladores para una primera fase de ampliación de la planta. Los denunciantes relacionan esta situación con jornadas prolongadas y dificultades para cubrir los turnos de operación.
La publicación también hace referencia a actuaciones del Ministerio del Trabajo durante 2025 por presuntas deficiencias en las condiciones laborales de personal aeronáutico. Entre los problemas mencionados aparecen jornadas que, según las denuncias, alcanzarían entre 12 y 18 horas, así como dificultades en el suministro de agua, climatización y funcionamiento de instalaciones.
Las condiciones laborales del personal de tránsito aéreo han sido objeto de pronunciamientos gremiales durante los últimos años. La Asociación Colombiana de Controladores de Tránsito Aéreo (ACDECTA) ha manifestado que el crecimiento de las operaciones requiere una mayor disponibilidad de funcionarios y recursos técnicos.
En materia de seguridad operacional, el Ministerio de Transporte anunció el 17 de marzo de 2026 medidas dirigidas a fortalecer los procedimientos de coordinación entre controladores y tripulaciones.
La cartera estableció entre sus lineamientos la evaluación técnica de las condiciones de operación en las torres de control, particularmente la visibilidad, los puntos ciegos y las herramientas utilizadas para el seguimiento del tránsito aéreo.
También dispuso el fortalecimiento de los procedimientos de comunicación y la definición de protocolos para el movimiento de aeronaves en sectores próximos a pistas activas, comenzando por El Dorado.
Estas disposiciones fueron anunciadas después de conocerse los resultados de una investigación sobre un incidente aeronáutico ocurrido el 20 de febrero de 2026, cuyos resultados fueron presentados por la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes.
Las nuevas denuncias se conocen en medio de los antecedentes de problemas de mantenimiento y funcionamiento de la infraestructura aeroportuaria de Bogotá. Los señalamientos abarcan desde la ubicación de elementos estructurales que afectan el campo visual de los controladores hasta el supuesto asentamiento del edificio, las filtraciones de agua y las condiciones laborales del personal.
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