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Sigue tensión entre Banco de la República y Minhacienda: Villar rechaza foro y denuncia acusaciones infundadas
Gerente Leonardo Villar reitera la autonomía del Banco Emisor y deja entrever el desconocimiento en política monetaria de Germán Ávila.
El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar Gómez, rechazó la invitación del ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, para participar como panelista en un foro económico sobre política monetaria, al tiempo que cuestionó públicamente las declaraciones del jefe de la cartera económica frente a la legitimidad de la Junta Directiva del banco central.
La decisión quedó consignada en la carta GG-CA-04177-2026, fechada el 17 de abril en Bogotá, en la que Villar responde a la invitación al evento programado para el martes 21 de abril, titulado “La política monetaria en un contexto progresista”.
En el documento, el gerente del emisor comienza reconociendo el valor del debate público en materia económica. Señala que “siempre he visto con beneplácito el debate público sobre temas de importancia nacional e internacional, como lo es en este caso la política monetaria”.
Asimismo, destaca que el foro busca “cuestionar los supuestos del pensamiento económico dominante, problematizar sus implicaciones en el contexto latinoamericano y explorar alternativas que permitan volver a imaginar el papel del Estado en la conducción económica”.
Villar menciona además la relevancia de los panelistas anunciados, entre ellos la profesora Mariana Mazzucato, el economista Thomas Piketty y el premio Nobel Joseph Stiglitz, y afirma que estará “muy atento a las ideas que allí se discutan”.
Sin embargo, pese a ese reconocimiento inicial, el gerente del Banco de la República anuncia su negativa a asistir. “Debo excusarme de participar en este evento debido a consideraciones sobre su oportunidad y el contexto en que se realiza”, indica.
Cuestionamientos al ministro
El núcleo de la carta está centrado en un desacuerdo de fondo con el ministro de Hacienda. Villar le recuerda que ha afirmado públicamente que “un grupo mayoritario de los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República carecemos de legitimidad para participar en las decisiones de política monetaria cuando esas decisiones son contrarias a los lineamientos recomendados por el gobierno”.
A partir de ello, plantea una crítica directa: “Considera usted por lo tanto que la autonomía definida por la Constitución de 1991 a la Junta Directiva del Banco de la República es ilegítima cuando las decisiones que adopta la Junta difieren de las que habría adoptado el gobierno”.
El gerente del emisor advierte que esa postura contradice el diseño institucional de la Carta Política. “Esa visión de autonomía es diferente de la que estableció de manera clara nuestra Carta Magna”, subraya.
Asimismo, rechaza acusaciones personales formuladas por el ministro. “En sus intervenciones públicas (…) nos ha acusado, a mí y a varios de mis colegas, de adoptar decisiones encaminadas a beneficiar a los banqueros. Se trata de una acusación infundada y abiertamente contraria a la verdad”, afirma.
Según Villar, ese tipo de señalamientos “hace difícil mantener el diálogo fluido en la búsqueda de las políticas más adecuadas para cumplir con el mandato explícito que la Constitución de 1991 le asignó a la Junta Directiva (…) de mantener el poder adquisitivo de la moneda en coordinación con la política económica general”.
Defensa de la política monetaria
En la carta, el gerente del Banco de la República expone una defensa técnica del enfoque tradicional de la política monetaria. Señala que existe consenso internacional en torno a la importancia de mantener la inflación baja y estable, pues ello contribuye al crecimiento económico y al empleo.
“Existe consenso entre los banqueros centrales de las principales economías del mundo en que mantener la inflación en niveles bajos y estables es conveniente para facilitar y estimular el crecimiento económico y el empleo”, indica.
Agrega que ese entorno permite también “mantener tasas de interés bajas, que hagan menos costoso el crédito a los hogares y a las empresas”.
No obstante, advierte sobre los efectos de políticas expansivas en el corto plazo. “Una política monetaria más laxa (…) puede estimular la demanda (…) pero generando posteriormente (…) aumentos en la inflación que generan el impacto contrario”, explica, señalando que estos efectos suelen materializarse entre 12 y 18 meses después.
En ese contexto, Villar justifica la existencia de bancos centrales independientes. “Fue precisamente por esa razón que se concibió una autoridad monetaria autónoma, que pueda adoptar decisiones basadas en una perspectiva de largo plazo”, escribe, destacando que este modelo rige en la mayoría de países y en Colombia desde la Constitución de 1991.
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También subraya el impacto social de la inflación, en particular sobre los sectores vulnerables: “Estoy convencido (…) de que la búsqueda de una inflación baja y estable es de una enorme importancia para el bienestar de la sociedad y en particular de los menos favorecidos”.
Debate sobre el enfoque económico
El gerente responde además a afirmaciones del ministro contenidas en la invitación al foro, según las cuales la política monetaria reciente en América Latina ha estado marcada por un enfoque asociado al pensamiento neoclásico y neoliberal.
“No comparto esa frase”, señala Villar, quien argumenta que la experiencia regional ha sido diversa. Cita como ejemplos los casos de Venezuela y Argentina, donde —según indica— la falta de control inflacionario ha tenido consecuencias visibles.
Asimismo, recuerda que en la década de 1980 varios países de la región enfrentaron crisis de endeudamiento externo, alta inflación y estancamiento económico, fenómeno conocido como la “década perdida de América Latina”.
Aunque reconoce que existen múltiples pilares del desarrollo, enfatiza que “la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación son prerrequisitos para el desarrollo económico”.
Llamado a un debate posterior
En la parte final de la carta, Villar reitera su negativa a participar en el evento convocado por el Ministerio de Hacienda.
“No considero oportuno ni adecuado participar en el foro que usted está impulsando”, afirma.
Añade que otros miembros de la Junta también han recibido “ataques injustificados y descalificaciones”, lo que refuerza la decisión de no asistir.
No obstante, deja abierta la posibilidad de futuros espacios de discusión: “Estaré encantado de participar en futuros eventos y debatir abiertamente (…) sobre otros temas relevantes para la política monetaria”.
Plantea además que dichos escenarios deberían darse “con posterioridad a las elecciones para evitar la percepción de que se trata de un evento asociado a ellas”.
Advertencia sobre funcionamiento de la Junta
Finalmente, Villar introduce un señalamiento adicional dirigido al ministro en su calidad de miembro de la Junta Directiva del Banco de la República.
Expresa su preocupación por la “incertidumbre hoy existente sobre su asistencia a las sesiones de Junta que han sido debidamente convocadas desde comienzos del año”.
Recuerda que, conforme a la normativa vigente, la participación del ministro es obligatoria: “Las normas (…) son suficientemente claras en que debemos tener al menos una sesión mensual y en que a cada una de ellas debe asistir el Ministro de Hacienda y Crédito Público”.
Concluye que la autonomía del Banco de la República se sustenta precisamente en la posibilidad de que sus miembros “difieran del gobierno”, lo que constituye “la que define la autonomía consagrada en la Constitución de 1991”.
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