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Presidente Petro busca mitigar lluvias en Córdoba recuperando 44.000 hectáreas de agua en la Ciénaga Grande

Acciones del mandatario para superar la crisis invernal.

Presidente Gustavo Petro 11 feb
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 11/02/2026 - 10:05 Créditos: Presidente Gustavo Petro. Tomada de Presidencia

El presidente de la República, Gustavo Petro, anunció durante el Consejo de Ministros de este martes una serie de acciones dirigidas a enfrentar los efectos de la actual temporada de lluvias en el Caribe colombiano, con énfasis en el departamento de Córdoba.

La principal medida señalada por el jefe de Estado consiste en recuperar parte del ecosistema de la Ciénaga Grande del Magdalena como mecanismo para restituir la dinámica hídrica natural de la región.

Según el mandatario, la iniciativa pretende mitigar los efectos de las inundaciones que han impactado extensamente a comunidades rurales, redes viales y superficies agrícolas.

Petro informó que impartió instrucciones al Ejército Nacional para intervenir una superficie aproximada de 44.000 hectáreas en el entorno de la Ciénaga Grande, área que, según indicó, históricamente formó parte del ecosistema acuático y que actualmente se encuentra ocupada por predios de uso agropecuario.

La medida busca restablecer el flujo del agua mediante el reingreso controlado de caudales al sistema lagunar, proceso que implicaría la anegación parcial de los terrenos actualmente utilizados con fines productivos.

En un mensaje difundido a través de su cuenta oficial en la red social X, el presidente escribió: “La orden al Ejército es restablecer los límites de la Ciénaga Grande, llenarla de agua y, a quienes sean campesinos en predios de la Ciénaga, entregarles tierra fértil en la misma cantidad en tierras fuera de la Ciénaga. Son 44.000 hectáreas que eran de agua y deben volver a ser de agua”.

La propuesta, según explicó el jefe de Estado, se enmarca en una visión de ordenamiento territorial centrada en la recuperación de funciones ecológicas, en particular en zonas húmedas degradadas por actividades humanas.

De acuerdo con la Presidencia, la intervención apunta no solo a reducir la exposición a eventos de inundación, sino también a promover el restablecimiento de servicios ecosistémicos estratégicos.

El mandatario sostuvo que, más allá del caso puntual de Córdoba, es necesario emprender un proceso integral de restauración en varias ciénagas del país que han sido modificadas o drenadas, con el propósito de permitir que retomen su papel como zonas de regulación natural de aguas y soporte de la biodiversidad local.

El departamento de Córdoba ha registrado durante las últimas semanas múltiples emergencias asociadas al aumento en los niveles de los ríos Sinú y San Jorge, así como al desbordamiento de caños y cuerpos de agua interconectados.

Organismos de socorro y autoridades locales han reportado afectaciones significativas en zonas rurales de los municipios de Ayapel, Lorica, Cotorra, San Pelayo, Moñitos y San Bernardo del Viento, entre otros. Además de viviendas y cultivos, se ha reportado el deterioro de tramos viales y pérdida de conectividad entre corregimientos.

Frente a este panorama, el Gobierno ha manifestado que evalúa diversas medidas complementarias de carácter hidráulico, humanitario y de reubicación, mientras se avanza en la planeación de intervenciones estructurales como las anunciadas por el presidente.

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En cuanto a la Ciénaga Grande del Magdalena, se trata de un complejo lagunar que forma parte del sistema deltaico de los ríos Magdalena y Cesar, y que históricamente ha funcionado como amortiguador natural frente a crecientes e impactos climáticos en el norte del país.

La zona presenta una interacción permanente entre agua dulce y salobre, y su dinámica depende de procesos ecológicos que involucran flujos estacionales, ciclos de evaporación, y conexión con caños, manglares y estuarios marinos.

El sistema ha sido objeto de múltiples estudios de conservación y ha sido reconocido internacionalmente por su valor ecológico. Sin embargo, durante las últimas décadas ha enfrentado procesos de fragmentación, pérdida de humedales, sedimentación y reducción de su capacidad reguladora debido a proyectos de infraestructura, expansión agropecuaria y deforestación.

La Ciénaga Grande de Santa Marta es un complejo lagunar estuarino ubicado en la costa norte de Colombia, entre el río Magdalena y la Sierra Nevada de Santa Marta. Como parte del sistema delta del río Magdalena, se extiende por varios miles de hectáreas y constituye la laguna costera más extensa del Caribe colombiano.

El área estuarina combina aguas dulces procedentes de ríos como el Magdalena, Fundación y Aracataca, con influencias de agua salada del mar Caribe, generando un mosaico de humedales, caños, pantanos y manglares con salinidades variables según las estaciones y condiciones hidrológicas.

Esta dinámica hidrológica compleja fue fundamental en la formación de la ciénaga en los últimos miles de años y en la estructuración de sus ecosistemas asociados.

El sitio ha sido reconocido internacionalmente por su importancia ecológica y socioeconómica. En 1998 fue incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional de la Convención Ramsar como el “Sistema Delta Estuarino del Río Magdalena – Ciénaga Grande de Santa Marta” (sitio Ramsar n.º 951), y en 2000 fue declarado Reserva de Biosfera por la UNESCO, lo que destaca su papel en la conservación de la biodiversidad y su valor para comunidades humanas locales.

Históricamente, la ciénaga ha sido objeto de estudios técnicos y planes de manejo destinados a conservar su dinámica natural y los servicios ecosistémicos que presta.

Dichos estudios han documentado la estructura geomorfológica deltaica del sistema, la producción primaria y la diversidad biológica de las comunidades vegetales y fauna acuática, así como la interacción entre procesos físico-químicos y biológicos que sustentan la productividad del estuario.

Investigaciones de monitoreo ambiental han analizado los cambios en las comunidades de mangles y recursos pesqueros durante procesos de manejo adaptativo, resaltando la importancia de mantener el equilibrio hídrico para la salud del ecosistema.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, la ciénaga comenzó a experimentar alteraciones significativas por actividades humanas. La construcción de infraestructura vial, en particular la carretera que une a Barranquilla con Santa Marta, interrumpió el flujo natural de agua entre la ciénaga y el mar, lo que produjo cambios en los patrones de salinidad, el deterioro de suelos y la degradación de los bosques de mangle.

A esto se suman prácticas de uso de suelo que han afectado la dinámica hidrológica y la calidad del agua.

Estudios técnicos recientes han señalado un desbalance hídrico persistente, caracterizado por déficit de agua dulce y aumento de salinidad, que impacta las condiciones físico-químicas necesarias para la supervivencia de especies clave, la reproducción de peces y la conservación de la avifauna acuática.

Este desequilibrio limita la provisión de bienes y servicios ambientales, como la pesca, base económica de muchas comunidades palafíticas asentadas en la ciénaga.

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