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Polémica en Universidad Nacional por proyecto para depositar restos de Camilo Torres: impulsan carta en Change.org
Crece la controversia en la institución. Ciudadanos fomentan carta abierta en Change.org
Una carta abierta dirigida a las directivas de la Universidad Nacional de Colombia ha sido difundida por medio de la plataforma Change.org con el objetivo de frenar el proyecto institucional que busca depositar los restos mortales de Camilo Torres Restrepo en el campus de la sede Bogotá.
La petición, que comenzó a circular públicamente a comienzos de febrero de 2026, reúne firmas de ciudadanos, estudiantes, docentes y egresados que expresan su oposición al manejo reservado del proyecto y a sus implicaciones simbólicas e históricas.
La iniciativa surge en medio del creciente debate sobre el papel que debe asumir la Universidad Nacional frente al legado de Camilo Torres, sacerdote, sociólogo y exprofesor de la institución, quien falleció en combate como integrante del grupo insurgente Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La controversia se intensificó tras un comunicado emitido por el ELN el pasado 22 de enero, en el que reafirmaron su reivindicación ideológica de Torres como “comandante en jefe” y reclamaron el tratamiento de sus restos como acto político.
En este contexto, el profesor titular y exvicerrector Camilo Younes Velosa publicó en su cuenta de X: “Todo parece indicar que quien ordena y administra hoy en la @UNALOficial es el ELN”, adjuntando el comunicado insurgente y cuestionando que la actual administración universitaria pareciera haber actuado en consonancia con su narrativa. Su mensaje fue replicado por otros académicos que ven con preocupación la pérdida de deliberación crítica dentro del alma mater.
La carta publicada en Change.org, cuyos destinatarios principales son el rector encargado Andrés Felipe Mora Cortés y la vicerrectora de sede Carolina Jiménez Millán, señala como eje central de la denuncia el carácter “antidemocrático” y “opaco” con el que se habría tomado la decisión de acoger los restos de Torres.
Los firmantes afirman que no hubo consulta previa con la comunidad universitaria ni debate en los órganos colegiados, lo que contradice, según expresan, los principios de autonomía y gobierno participativo que la institución ha sostenido públicamente.
Además, el documento advierte que Colombia atraviesa un momento de aguda polarización y que el símbolo de Camilo Torres, independientemente de sus méritos intelectuales o sociales, divide profundamente a la ciudadanía.
Por esta razón, consideran “profundamente imprudente” que el campus universitario se convierta en escenario de esa disputa simbólica, cuando debería fomentar el pluralismo y la reflexión crítica.
La misiva también pone en evidencia lo que denominan un contraste preocupante entre el impulso institucional a este proyecto y la desatención de problemas estructurales dentro del campus.
Citan la inexistencia de becas de posgrado, la falta de cupos en materias de pregrado, la persistencia de violencias sexuales sin protocolos eficaces, el uso del campus por actores externos para actos violentos y el crecimiento del clima de inseguridad y miedo entre los miembros de la comunidad universitaria.
Finalmente, los firmantes plantean que esta acción institucional implica un desconocimiento de las víctimas del conflicto armado, incluidas muchas que han hecho parte de la universidad.
Alertan que imponer una narrativa única frente a hechos históricos aún en debate vulnera la posibilidad de construir memoria desde la pluralidad y excluye a quienes han sufrido directamente los impactos de la violencia.
Texto completo de la carta difundida por Change.org:
Petición abierta a:
Profesores
Andrés Felipe Mora Cortés, Rector Encargado
Carolina Jiménez Millán, Vicerrectora de sede Bogotá
Universidad Nacional de Colombia
Nos dirigimos a ustedes con el respeto que merecen sus cargos, pero también con la firmeza que exige nuestra responsabilidad como ciudadanos preocupados por la comunidad universitaria, para expresar nuestra profunda preocupación y solicitar respetuosamente que se detenga el proyecto de depositar los restos mortales de Camilo Torres Restrepo en el campus de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá.
El carácter antidemocrático de la decisión
Esta decisión se tomó sin consulta alguna a la comunidad universitaria. No hubo debate en los órganos de gobierno colegiado, no se convocó a foros abiertos, no se consultó a los consejos de facultad ni a las asociaciones de profesores, estudiantes o trabajadores.
Una universidad pública, que debe ser ejemplo de deliberación democrática y construcción colectiva no puede tomar decisiones de esta magnitud de espaldas a su comunidad y al país. Este proceder contradice los principios fundamentales de autonomía universitaria y gobierno participativo que ustedes han dicho defender.
La opacidad del proceso
El proyecto se desarrolló de manera reservada, casi clandestina. La comunidad universitaria se enteró cuando las obras ya estaban en marcha, cuando los hechos consumados pretendían neutralizar cualquier posibilidad de debate. Esta falta de transparencia es inaceptable en una institución pública y genera desconfianza legítima sobre las verdaderas motivaciones y sobre qué otros procesos podrían estar manejándose con similar opacidad.
La inconveniencia del momento histórico
Colombia atraviesa un momento de profunda polarización política y social. Camilo Torres es una figura que, independientemente de los méritos que se le reconozcan, genera divisiones significativas en la sociedad colombiana. Convertir a la Universidad Nacional en escenario de esta disputa simbólica, precisamente cuando necesitamos construir puentes y espacios de encuentro, es profundamente imprudente. La universidad debe ser espacio de reflexión crítica sobre nuestra historia, no tribunal que resuelve unilateralmente debates históricos aún abiertos.
Otras figuras merecedoras de reconocimiento
Si la Universidad Nacional quisiera honrar la memoria de quienes han contribuido de manera excepcional al país, existen numerosas figuras cuyo legado es indiscutible y convocante: científicos, artistas, pensadores, líderes sociales cuyas contribuciones transformaron positivamente a Colombia sin generar las divisiones que inevitablemente suscita esta decisión.
¿Por qué no se ha considerado honrar de esta manera especial a profesores y egresados ilustres que dedicaron su vida a construir esta institución?
- El contraste con problemas urgentes desatendidos
- Mientras se destinan recursos y energía institucional a este proyecto, la universidad enfrenta crisis graves que no reciben la misma atención ni determinación:
- No existencia de becas de posgrado, y falta de cupos en materias de pregrado.
- Violencias sexuales sin protocolos efectivos.
- Presencia de actores externos que promueven vandalismo y confrontación.
- Instrumentalización política del campus por dirigentes y funcionarios.
- Inseguridad generalizada, grafitis amenazantes y ambiente de intimidación.
- La posición frente a las víctimas del conflicto
Esta decisión coloca a la Universidad Nacional en una posición sumamente difícil frente a las miles de víctimas de la violencia en Colombia.
Muchas de ellas, incluyendo miembros de la propia comunidad universitaria, han sufrido directamente las consecuencias del conflicto armado. Al tomar partido de manera unilateral en un debate histórico aún no resuelto, la universidad arriesga a alienar a quienes merecen de esta institución un espacio de acogida, reflexión crítica y construcción de memoria desde la pluralidad, no desde la imposición de una narrativa única.
El irrespeto a la universidad
El proyecto en cuestión, por la forma como se ha manejado, constituye un irrespeto a la comunidad universitaria y a la sociedad. Nos trata como espectadores pasivos de decisiones que nos afectan directamente a ciudadanos y miembros de la comunidad académica. Ignora que la universidad es de todos los ciudadanos de Colombia, de quienes la habitamos, trabajamos y construimos cotidianamente.
Solicitud
Por todo lo anterior, solicitamos respetuosamente que:
Se detengan de inmediato las obras relacionadas con el depósito de los restos mortales de Camilo Torres Restrepo.
Se abra un proceso de consulta amplia, democrática y transparente con toda la comunidad universitaria sobre este asunto.
Se priorice la atención institucional a los problemas urgentes que afectan la seguridad, el bienestar y la dignidad de quienes habitamos el campus.
Se establezcan mecanismos permanentes de consulta y participación para decisiones de impacto simbólico e institucional significativo.
La Universidad Nacional de Colombia merece dirigentes que la convoquen, no que la dividan; que la consulten, no que la impongan; que la protejan, no que la expongan. Confiamos en que ustedes sabrán rectificar este rumbo y le devolverán a la Universidad Nacional de Colombia el protagonismo que le corresponde en las decisiones que le atañen.
Atentamente,
Los firmantes
Nota: Esta petición quedará disponible públicamente como expresión legítima de preocupación ciudadana y universitaria”.
Los docentes
Apenas se conoció el anuncio de la Universidad Nacional de iniciar el proyecto del mausoleo del líder guerrillero del ELN, el profesor titular y exvicerrector de la Universidad Nacional, Camilo Younes Velosa, expresó públicamente su rechazo al manejo que la institución ha dado al caso de los restos mortales de Camilo Torres. Lo hizo a través de su cuenta oficial en la red social X, donde afirmó:
“Todo parece indicar que quien ordena y administra hoy en la @UNALOficial es el ELN”, adjuntando una imagen del comunicado oficial del grupo insurgente. Frente a las críticas recibidas por su pronunciamiento, Younes reiteró su postura en una publicación posterior: “A todos los indignados por mi post, los invito a leer este comunicado del ELN que al parecer fue atendido obedientemente por la administración.”
Sus palabras fueron respaldadas por otros profesores que, en sus redes, expresaron preocupación por lo que consideran una falta de distancia institucional frente a narrativas armadas sobre la figura de Torres.
El ELN anunció que los restos de Camilo Torres serán depositados en la Universidad Nacional
El 22 de enero de 2026, en el marco de la conmemoración de los 60 años de la muerte en combate de Camilo Torres Restrepo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) publicó un comunicado firmado por su Comando Central (COCE), en el que hizo pública su intención de entregar los restos mortales de Torres a la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. El texto circuló ampliamente en medios alternativos y redes sociales.
En el comunicado, el grupo insurgente afirmó haber ubicado y verificado los restos del sacerdote y sociólogo, y comunicó su voluntad de “repatriarlos y entregarlos a la Universidad Nacional para su custodia en el campus que formó su pensamiento insurgente.” El ELN describió esta acción como un “acto de justicia histórica” y una “restitución del cuerpo del Comandante Camilo a su pueblo y a la universidad que lo vio nacer como revolucionario.”
El mensaje agregó que, según ellos, la entrega tendría lugar en un espacio físico dispuesto para el homenaje, e hizo un llamado a los movimientos sociales, estudiantiles y populares a “acompañar esta jornada de reivindicación revolucionaria”. También cuestionaron a los sectores que, según su visión, intentan despolitizar la figura de Torres para separarla del proyecto insurgente del ELN, al que lo consideran fundador y símbolo permanente.
El comunicado fue interpretado por sectores académicos y ciudadanos como una presión directa a la Universidad Nacional y un intento de apropiación simbólica del campus
¿Quién fue Camilo Torres?
Jorge Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929 en una familia de la élite liberal colombiana. Su formación inicial incluyó estudios en colegios privados en la capital, y en 1947 ingresó brevemente a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia antes de decidirse por la vida religiosa y entrar al Seminario Conciliar de Bogotá, donde estudió teología y fue ordenado sacerdote católico en 1954.

Tras su ordenación, viajó a Bélgica a la Universidad Católica de Lovaina para especializarse en sociología, disciplina en la que combinó perspectivas empíricas y análisis social en torno a la desigualdad, la pobreza urbana y las transformaciones sociales.
A su regreso a Colombia, en 1958, se vinculó como capellán de la Universidad Nacional y se convirtió en una figura distintiva del pensamiento social, integrando su ministerio religioso con la investigación en ciencias sociales.
En 1960 fue cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, considerada la primera de su tipo en América Latina.
Esta iniciativa se consolidó junto a otros académicos como Orlando Fals Borda, Virginia Gutiérrez de Pineda y Eduardo Umaña Luna, entre otros intelectuales.
La facultad promovía enfoques metodológicos que combinaban el análisis cuantitativo y cualitativo, y buscaba estudiar científicamente las dinámicas sociales en el país.
Durante este periodo, Torres también promovió formas de organización comunitaria y participación social, como el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROC), que articuló proyectos de acción social en barrios populares de Bogotá.
Su labor académica y pastoral lo situó en el centro de los debates sobre pobreza, reforma agraria, justicia social y la función de la Iglesia en la sociedad colombiana de mediados del siglo XX.
Hacia principios de los años sesenta, en un contexto nacional de intensas desigualdades y cuestionamientos al sistema político tradicional, Torres transitó de una postura de reformismo moderado a una visión más radical.
Convencido de que las transformaciones profundas demandaban acciones más allá de los mecanismos institucionales existentes, decidió vincularse al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1965, una organización guerrillera que combinaba enfoques inspirados en la Revolución Cubana con elementos de la Teología de la Liberación.
Su incorporación al ELN marcó un giro decisivo en su trayectoria: dejó de ejercer funciones eclesiásticas activas y optó por involucrarse en la lucha armada, convencido de que la justicia social requería confrontar las estructuras de poder mediante la insurrección.
Menos de un año después, el 15 de febrero de 1966, murió en combate en Patio Cemento (Santander) durante su primera acción militar como miembro de esa guerrilla.
El destino de los restos de Camilo Torres Restrepo permaneció por décadas como uno de los grandes enigmas del conflicto colombiano.
Presuntamente, el Ejército Nacional ocultó inicialmente el cuerpo tras su muerte y lo enterró en un lugar separado de las demás fosas, sin que se revelara su ubicación al público.
Posteriormente, fue exhumado tres años después de su muerte y trasladado en secreto al Cementerio Municipal de Bucaramanga, donde permaneció en una bóveda sin identificar.
Durante décadas no hubo certeza oficial sobre el paradero de sus restos. Fue recién en 2019 cuando la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) inició una investigación formal para localizar sus restos, luego de una solicitud presentada por el sacerdote jesuita Javier Giraldo.
Tras dos años de trabajo forense y de contrarrestar versiones históricas y testimonios, incluida la participación de laboratorios especializados y análisis de ADN, se confirmó la identificación de los restos óseos como correspondientes a Camilo Torres en torno a 2023.
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