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Conozca qué bienes, productos y servicios subieron más con el aumento de 23,7% del salario mínimo en 2026

Cifras del Dane. Un listado que obliga a ajustar el bolsillo.

La segunda mayor variación anual se registró en bebidas alcohólicas y tabaco, con un aumento de 7,58 %.
Por Agencia Periodismo Investigativo | Sáb, 14/02/2026 - 10:07 Créditos: La segunda mayor variación anual se registró en bebidas alcohólicas y tabaco, con un aumento de 7,58 %. Tomada de Freepik

El arranque de 2026 llegó con una combinación poco cómoda para los hogares de Colombia: un salario mínimo 23,7 % más alto y una inflación que volvió a tomar impulso.

En enero, la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicó en 5,35 %, por encima del 5,22 % registrado en el mismo mes de 2025, y con una inflación mensual de 1,18 %, según el reporte oficial.

El ajuste del mínimo —que llevó el ingreso básico a 1.750.905 pesos y, con el auxilio de transporte, a un ingreso total de dos millones de pesos— fue decretado por el Gobierno como una apuesta de “salario vital” para recuperar el poder adquisitivo, con un incremento muy por encima de la inflación de 2025 (alrededor de 5,1 %).

El ajuste del mínimo —que llevó el ingreso básico a 1.750.905 pesos y, con el auxilio de transporte, a un ingreso total de dos millones de pesos— fue decretado por el Gobierno como una apuesta de “salario vital” para recuperar el poder adquisitivo, con un incremento muy por encima de la inflación de 2025 (alrededor de 5,1 %).

Aunque el debate sobre el impacto real de ese aumento sigue abierto, las cifras de precios dejan ver que las divisiones de gasto más intensivas en mano de obra y servicios empezaron el año con alzas por encima del promedio.

Restaurantes y hoteles: comer fuera de casa, el rubro más presionado

De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, la división de restaurantes y hoteles fue la que más se encareció en términos anuales, con una variación de 9,01 % en enero de 2026.

Esta división tiene además uno de los pesos más altos dentro de la canasta del IPC, cercana al 19 % del gasto promedio de los hogares, por lo que sus incrementos se reflejan con fuerza en el costo de vida.

El sector de restaurantes es uno de los más golpeados. Tomada de Freepik

 

Dentro de este grupo se destacan las subclases asociadas a comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio, así como las bebidas calientes (tinto, café con leche, chocolate, té y bebidas similares) y las comidas preparadas fuera del hogar.

Son productos y servicios donde el componente laboral —meseros, cocineros, personal de aseo, administración— es determinante en la estructura de costos, de modo que un aumento súbito del salario mínimo tiende a trasladarse con rapidez a los precios finales.

Bebidas alcohólicas y tabaco: presión adicional en productos gravados

La segunda mayor variación anual se registró en bebidas alcohólicas y tabaco, con un aumento de 7,58 %.

Este grupo tiene un peso menor frente a otros rubros de la canasta —alrededor de 2,4 %—, pero su encarecimiento suma presión al presupuesto de los hogares que consumen con frecuencia cerveza, licores o cigarrillos.

En este caso, además del impacto de los mayores costos laborales en bares, tiendas y restaurantes, influyen otros factores como impuestos específicos a licores y tabaco, costos de producción e importación de materias primas y ajustes en márgenes comerciales.

La combinación de estos elementos se traduce en precios al alza que se mueven por encima de la inflación promedio.

Salud: servicios, equipos y tratamientos más caros

El tercer rubro con mayor incremento fue salud, con una variación anual de 7,38 %.

La información desagregada muestra que dentro de esta división subieron con fuerza los productos, artefactos y equipos médicos, así como los servicios para pacientes externos (consultas, terapias, exámenes) y los servicios de hospital.

Estos segmentos combinan alta intensidad de mano de obra calificada —médicos, especialistas, personal de enfermería y administrativo— con equipos e insumos que en buena parte se importan o se fijan en dólares.

El ajuste del salario mínimo se suma así a una estructura de costos ya presionada por la tasa de cambio y por el aumento de los precios de medicamentos e insumos médicos.

Educación: matrículas y pensiones escolares por encima del promedio

La división de educación también se ubicó entre las mayores variaciones anuales, con un incremento cercano al 7,36 % en enero.

Los grupos más afectados fueron la educación preescolar y básica primaria (8,69 %) y la educación secundaria (8,76 %), que son precisamente los niveles en los que se concentran las matrículas y pensiones escolares que deben asumir la mayoría de familias.

Educación preescolar y primaria son los grados más afectados con el incremento. Tomada de Alcaldía de Bogotá

 

En este caso, la estructura de costos de los colegios privados incluye un componente salarial importante (profesores, personal administrativo y de apoyo), además de servicios como transporte escolar, alimentación y mantenimiento.

En un escenario de aumento de 23,7 % del salario mínimo, muchos establecimientos ajustaron pensiones y tarifas para evitar que sus costos desfasaran sus ingresos.

Transporte: más caro moverse en bus y mantener el vehículo

El transporte registró una variación anual de 5,79 %, ligeramente por encima del nivel general de inflación.

Dentro de esta división, los mayores incrementos se observaron en los servicios de transporte (9,67 %) y en los gastos reglamentarios asociados a la propiedad y uso de vehículos, como peajes y trámites.

Aunque el salario mínimo no es el único factor —inciden también los precios de combustibles, peajes y repuestos—, el aumento en los costos laborales de conductores, personal de operación y mantenimiento termina reflejándose en las tarifas de transporte urbano, intermunicipal y en servicios especializados como el transporte escolar o empresarial.

Los grupos específicos que más subieron dentro de la canasta

Al interior de las divisiones de gasto, los datos muestran que los grupos que más aumentaron sus precios en el último año fueron:

  • Artículos personales (12,98 %), como elementos de aseo y cuidado individual.
  • Bebidas no alcohólicas (12,50 %), que incluyen gaseosas, jugos y refrescos.
    Servicios de transporte (9,67 %).
  • Comidas por contrato (9,07 %), como servicios de alimentación institucional o catering.
  • Educación secundaria (8,76 %) y educación preescolar y básica primaria (8,69 %).
  • Agua y servicios relacionados con la vivienda (7,91 %).
  • Productos, artefactos y equipos médicos (7,52 %).
  • Servicios para pacientes externos (7,16 %) y servicios de hospital (6,54 %).

Estos grupos se ubican en el corazón del gasto cotidiano: alimentación fuera y dentro del hogar, transporte diario, estudio de los hijos y atención en salud.

De allí que su encarecimiento tenga un impacto directo sobre la percepción de que “todo está más caro” más allá del dato agregado del IPC.

Según los cálculos del Dane, las cinco divisiones que más subieron —restaurantes y hoteles, bebidas alcohólicas y tabaco, salud, educación y transporte— representan cerca de 43,5 % de la canasta de consumo de los hogares.

Es decir, casi la mitad del gasto promedio se concentra en rubros que hoy crecen por encima de la inflación general.

Salario mínimo histórico, inflación al alza y debate abierto.

El incremento de 23,7 % del salario mínimo para 2026 fue defendido por el Gobierno del presidente Gustavo Petro como una medida para recuperar la capacidad de compra de los trabajadores formales, pero desde antes de su entrada en vigencia organismos técnicos y analistas advirtieron que un ajuste de esa magnitud, muy por encima de la inflación y la productividad, podía alimentar nuevas presiones inflacionarias, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.

El inicio de 2026 estuvo marcado por el aumento del salario mínimo y una inflación anual de 5,35 % en enero. Tomada de Freepik

 

El propio Banco de la República ha señalado que un aumento de este tamaño podría sumar hasta dos puntos adicionales a la inflación esperada, y decidió elevar su tasa de intervención hasta 10,25 % para contener las expectativas de precios.

A este panorama se suma ahora la decisión del Consejo de Estado, que suspendió provisionalmente el decreto que fijó el aumento del salario mínimo para 2026 y ordenó expedir un nuevo decreto transitorio en un plazo de ocho días, con una justificación económica y metodológica más robusta.

Mientras se resuelve el fondo del asunto, los pagos ya realizados con el incremento del 23,7 % se mantienen, de manera que los costos laborales que ya se incorporaron a las estructuras de precios no se revertirán en el corto plazo.

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