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Altercado entre pasajeros obligó a suspender despegue de vuelo Bogotá–Rionegro de Latam
Vuelo Bogotá–Rionegro de Latam no despegó por riña entre pasajeros en plena operación. Postura oficial de la aerolínea.
Un incidente entre pasajeros a bordo del vuelo LA4032 de Latam Airlines, programado para cubrir la ruta Bogotá–Rionegro en la noche del viernes 13 de febrero, obligó a la aerolínea a detener la operación y regresar la aeronave a la posición en tierra antes del despegue, mientras se activaban los protocolos de seguridad y se daba aviso a las autoridades.
La situación se presentó cuando el avión ya había iniciado el rodaje en la plataforma del Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá, con destino al aeropuerto José María Córdova, que sirve a Rionegro y al área metropolitana de Medellín.
De acuerdo con los testimonios de algunos viajeros, dos pasajeros protagonizaron un altercado que escaló hasta el punto de generar preocupación en la tripulación y en el resto de ocupantes.
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En medio del episodio, el comandante del vuelo informó por el sistema de audio que se activaban los protocolos de manejo de pasajero disruptivo, figura contemplada en los manuales de seguridad aérea cuando la conducta de una persona a bordo puede afectar la operación, la integridad de la tripulación o la tranquilidad de los demás viajeros.
A partir de esa decisión, la aeronave interrumpió el procedimiento previo al despegue y retornó a la posición asignada en el aeropuerto para atender la contingencia.
Versiones iniciales de pasajeros difundidas en redes sociales hablaban de un regreso a Bogotá después de haber despegado.
No obstante, fuentes de Latam aclararon que el avión “nunca llegó a despegar” y que únicamente salió a rodaje para luego regresar al punto de partida, donde se llevó a cabo el desembarque del pasajero señalado como protagonista del altercado.
Una vez la aeronave estuvo estacionada, uniformados de la Policía ingresaron a la cabina para intervenir la situación y retirar al pasajero involucrado, con el fin de restablecer el orden y permitir que la operación pudiera continuar sin riesgo para el resto de ocupantes.
El procedimiento se desarrolló a la vista de los viajeros, varios de los cuales registraron parte de lo ocurrido con sus teléfonos móviles.
En las publicaciones compartidas posteriormente en redes sociales, algunos pasajeros describieron un ambiente de nerviosismo y tensión durante los momentos en que se conoció que el vuelo no continuaría según lo previsto hasta que se controlara la situación.
Mientras unos usuarios hicieron énfasis en el temor que generan este tipo de episodios en un entorno cerrado como la cabina de un avión, otros cuestionaron la falta de autocontrol y respeto de quienes incurren en comportamientos que afectan a todos los presentes.
Entre los comentarios, una usuaria de la red X reprochó la reiteración de casos similares en diferentes aerolíneas y lo definió como una falta de consideración hacia los demás pasajeros y hacia la tripulación, que debe asumir decisiones operacionales y de seguridad en medio de la presión y la incertidumbre que se vive a bordo.
Tras la intervención de la Policía y el desembarque del pasajero señalado como disruptivo, el personal de la aerolínea procedió a reorganizar la cabina, verificar el cumplimiento de los protocolos internos y confirmar que se mantenían las condiciones para operar el trayecto hacia Rionegro.
De acuerdo con la información conocida, el vuelo pudo reanudarse una vez se cerró el procedimiento con las autoridades y se garantizó que no persistían factores de riesgo.
En horas de la tarde del sábado, Latam Airlines Colombia emitió una comunicación oficial en la que confirmó lo sucedido durante el vuelo LA4032 en la noche anterior.
En su mensaje, la compañía señaló que “se presentó una situación con un pasajero a bordo que requirió la activación de los protocolos establecidos por la compañía” y precisó que la tripulación actuó conforme a los procedimientos internos, “priorizando en todo momento la seguridad de los pasajeros y del equipo”.
La aerolínea añadió que, siguiendo los lineamientos correspondientes, a la llegada al aeropuerto de Medellín se solicitó el acompañamiento de las autoridades competentes para el desembarque, y recalcó que la operación se desarrolló de manera segura.
En el mismo pronunciamiento, Latam reiteró que la seguridad es un valor central en su servicio y que mantendrá la aplicación de los protocolos previstos cuando se presenten este tipo de situaciones.
El episodio vuelve a poner en discusión el impacto de las conductas disruptivas en la aviación comercial. En estos casos, las aerolíneas están facultadas para negar el transporte, suspender la operación, solicitar la intervención de la fuerza pública e incluso iniciar procesos administrativos o penales, según la gravedad de los hechos.
En la práctica, un solo pasajero que se niegue a acatar las instrucciones de la tripulación o que incremente la tensión a bordo puede afectar la puntualidad, el itinerario y la experiencia de viaje de decenas de personas.
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