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Lluvias colapsan vías rurales en San Vicente de Chucurí y dejan a 500 familias incomunicadas
Emergencia: derrumbes bloquean vías y frenan la salida de cacao.
Las fuertes precipitaciones de los últimos días en San Vicente de Chucurí, en Santander, ocasionaron una emergencia vial que mantiene aisladas a entre 400 y 500 familias campesinas.
Los derrumbes, la caída de grandes rocas y la pérdida de la banca en varios tramos de carretera bloquearon los principales corredores terciarios del municipio y frenaron la salida de productos agrícolas hacia los centros de acopio y comercialización.
Según la administración municipal, el impacto se concentra en las veredas Campoalegre, Guacamaya, Santa Bárbara, Quináles, Palmira, Palestina y Barro Amarillo, donde se reportan taponamientos totales en varios puntos.
En estos sectores, la movilidad quedó reducida a pasos peatonales inseguros y, en algunos casos, ni siquiera es posible el tránsito de motocicletas o vehículos de emergencia.
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Los deslizamientos se registraron en cuestión de horas, luego de una jornada de lluvias continuas que saturó los suelos de las laderas.
El material desprendido, sumado a rocas de gran tamaño que rodaron desde la parte alta de la montaña, terminó por cubrir la calzada y arrancar tuberías, cunetas y estructuras improvisadas que las comunidades habían levantado para mejorar el tránsito diario.
El alcalde de San Vicente de Chucurí, Óscar San Miguel, advirtió que la situación no se limita a derrumbes puntuales.
Explicó que sobre el territorio atraviesa una falla geológica antigua que, con cada temporada de lluvias, compromete la estabilidad de taludes y carreteras.
Señaló que esa condición estructural no ha recibido la atención técnica necesaria y que, con las recientes precipitaciones, el problema se ha agudizado hasta provocar pérdida total de la vía en varios tramos.
De acuerdo con el mandatario, en algunos puntos no solo se vino abajo la banca de la carretera, sino también obras artesanales construidas por los mismos campesinos para poder sacar sus cosechas.
Se trata de pasos y estructuras levantadas con recursos propios y mano de obra comunitaria, que cumplían la función de pequeños puentes o ampliaciones de la vía y que fueron destruidas por la inestabilidad del terreno.
El corte de los corredores rurales tiene un efecto directo sobre la economía de San Vicente de Chucurí, municipio reconocido como una de las principales despensas agrícolas y cacaoteras de Santander.
La actividad productiva es casi en su totalidad agropecuaria, por lo que el cierre de vías deja sin salida la cosecha de cacao, naranja, banano, yuca y otros cultivos de pancoger que dependen del transporte terrestre para llegar a los mercados.
Productores de la zona rural informaron a la alcaldía que varias fincas ya tienen bodegas llenas de producto listo para comercializar, pero sin posibilidad de traslado hacia el casco urbano o hacia otros municipios.
Las rutas habituales para sacar la carga están bloqueadas y los vehículos de carga no pueden ingresar. Esta situación, de prolongarse, podría traducirse en pérdidas económicas significativas por el daño de las cosechas almacenadas.
La emergencia también impacta el abastecimiento de las mismas veredas. Algunos establecimientos y familias habían previsto insumos básicos, pero la continuidad de las lluvias y la falta de alternativas de acceso generan preocupación por el ingreso de alimentos, medicamentos, combustible y otros productos necesarios para la vida diaria.
Los habitantes temen que, si no se logra habilitar al menos pasos provisionales, se presenten dificultades adicionales en la atención de urgencias médicas y en el transporte de estudiantes.
La alcaldía indicó que la maquinaria disponible en el municipio ha sido desplegada en varios frentes de trabajo, pero no ha sido suficiente para restablecer el tránsito en todos los puntos críticos.
En algunos sectores, la cantidad de material desprendido y la magnitud de la pérdida de banca obligan a hacer intervenciones de mayor alcance, que superan la capacidad operativa y presupuestal local.
Frente a este escenario, el alcalde San Miguel reiteró el llamado al Gobierno departamental y al Gobierno nacional para que se envíe apoyo técnico y maquinaria amarilla con el fin de atender la falla geológica, estabilizar los taludes y adelantar obras que protejan las vías de futuros colapsos.
Subrayó que, si no se interviene de manera estructural, cada temporada de lluvias seguirá provocando cierres prolongados y nuevos daños en la infraestructura vial.
Las comunidades afectadas piden que, además de las acciones inmediatas para remover el material y reabrir corredores, se diseñen rutas alternas que permitan mantener la conexión en momentos de emergencia.
Habitantes de varias veredas han insistido en que la dependencia exclusiva de una sola vía, en zonas de montaña, los deja en situación de alta vulnerabilidad frente a las lluvias y los deslizamientos.
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