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Cúcuta se sacude: remonta 3-2 ante Tolima y logra primera victoria en la Liga BetPlay 2026-I
Con lo justo obtuvo la victoria en el General Santander.
En las últimas horas cuando la fecha 8 ya se iba apagando en el calendario del Apertura, el estadio General Santander se convirtió en un escenario de urgencias.
Cúcuta Deportivo llegaba con la presión de un arranque sin triunfos y con la necesidad de cambiar el relato en su regreso a Primera División: tres empates, cuatro derrotas y la sensación de que el ascenso no alcanza si no aparece el primer golpe sobre la mesa.
Al frente estaba Deportes Tolima, un visitante con mejor cosecha y la costumbre de competir lejos de casa. La noche terminó con un 3-2 que explica poco si se reduce al marcador: fue un partido de cambios de ánimo, de errores pagados al instante y de una remontada que le dio aire al equipo de Richard Páez.
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Tolima pegó primero y lo hizo antes de que el local pudiera ordenar del todo su plan. A los 15 minutos, Kelvin Flórez aprovechó una jugada que nació desde un centro al área y terminó marcada por una mala resolución en el arco: el despeje no salió limpio y el balón quedó servido para que el atacante definiera el 0-1.
Con ese golpe temprano, Tolima se acomodó en el partido con la idea de administrar el ritmo y castigar los espacios cuando Cúcuta se fuera con más gente al ataque, algo que inevitablemente ocurrió empujado por el contexto y por el público.
El empate llegó como suelen llegar los goles que cambian el pulso: con una ruptura a espaldas de la defensa y una definición sin demasiadas vueltas.
Luifer Hernández, que venía siendo el nombre más constante del local, se desmarcó, recibió una asistencia que lo dejó de cara al arquero y resolvió para el 1-1 a los 28.
Cúcuta encontró allí algo más que la igualdad: por algunos minutos, el partido pareció inclinarse hacia el lado del equipo que más lo necesitaba, el que estaba obligado a no resignarse.
Pero el partido no le dio margen para instalarse en la tranquilidad. Antes del descanso, Flórez volvió a aparecer para Tolima y firmó su doblete con el 1-2 (38), en una secuencia que devolvió la ventaja al visitante y dejó al local otra vez frente a la misma pregunta: cómo sostener el impulso sin desordenarse.
En ese tramo, el marcador también fue un recordatorio de lo que pesa un detalle en partidos cerrados: el error inicial ya no era solo un accidente, sino una herida que exigía una reacción completa.
En la segunda parte, Cúcuta regresó con la decisión de no negociar el partido. La sensación fue la de un equipo que, más que perseguir una jugada aislada, buscó insistir sobre un mismo punto: llevar la pelota a zonas de finalización, forzar balones detenidos y mantener a Tolima defendiendo hacia su área.
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El 2-2 se fabricó desde esa insistencia: Jhon Quiñones, que ingresó en el complemento, ganó en el juego aéreo tras un tiro de esquina y puso el empate a los 49, con un cabezazo que levantó al estadio y metió el partido en territorio emocional.
La remontada se concretó poco después, en el minuto 57, otra vez con Luifer Hernández. La jugada nació de una recuperación que dejó mal parado al rival y terminó con el doblete del delantero para el 3-2 definitivo.
En ese instante, el triunfo dejó de ser un deseo y se volvió una tarea: aguantar, cerrar líneas cuando tocaba, elegir cuándo acelerar y cuándo enfriar, y sostener el resultado ante un Tolima que, con la desventaja, adelantó metros y multiplicó sus llegadas.
Los números describen lo que se vio en el tramo final: Tolima tuvo más posesión y acumuló más remates, mientras Cúcuta defendió con el partido largo y buscó liquidarlo en transiciones.
En medio de esa presión visitante, el local incluso tuvo opción de ampliar la diferencia en un contragolpe que no terminó en gol, una escena que habría cerrado el partido antes del tiempo añadido.
Aun así, el resultado no se movió y el pitazo final selló un triunfo que para Cúcuta vale por puntos y por narrativa: por primera vez en el campeonato pudo contar una noche completa.
El contexto le pone dimensión a la victoria. Cúcuta cerró la fecha 8 con su primera alegría en liga y sumó unidades para salir del fondo, mientras Tolima —que llegaba mejor ubicado— dejó puntos en una cancha que empuja y que, cuando el local se sostiene en el partido, obliga a jugar con un nivel alto de concentración.
En el General Santander se reportó una asistencia de 2.500 espectadores, un dato que, más allá del número, ayuda a entender por qué el 3-2 se sintió como un desahogo colectivo.
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