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Padre Diego Jaramillo cumple 94 años: así siguió el legado de Rafael García Herreros y transformó el Minuto de Dios

Camino a la santidad. La historia del hombre más solidario de Colombia. Un ejemplo de liderazgo para todos.

El padre Diego Jaramillo
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mar, 19/05/2026 - 12:03 Créditos: El padre Diego Jaramillo cumple 94 años convertido en una de las voces más recordadas de la televisión colombiana gracias a El Minuto de Dios. Suministrada

Durante décadas, millones de colombianos escucharon la misma despedida cuando el día estaba terminando. Una voz pausada, sin estridencias, aparecía en la televisión abierta mientras el reloj se acercaba a las siete de la noche. “Dios mío, en tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega”.

La frase se convirtió en ritual, fue la impronta espiritual de su antecesor el sacerdote Rafael García Herreros pionero de la comunidad religiosa.

Para algunos era fe; para otros, costumbre; para muchos, memoria familiar. Detrás de esa voz estaba el padre Diego Jaramillo Cuartas, el hombre que este 19 de mayo cumple 94 años y que terminó convirtiéndose en uno de los sacerdotes más reconocidos de Colombia.

Su historia comenzó lejos de los estudios de televisión y de los auditorios multitudinarios. Nació en Yarumal, Antioquia, el 19 de mayo de 1932, en una familia numerosa y profundamente católica.

Era hijo de Gabriel Jaramillo y Carmen Julia Cuartas. Creció entre montañas antioqueñas, en un país todavía rural, atravesado por conflictos políticos y por una Iglesia que tenía enorme influencia en la vida cotidiana.

Durante más de seis décadas, Diego Jaramillo ha acompañado las noches de millones de colombianos con el tradicional mensaje de El Minuto de Dios. Suministrada

 

Desde muy joven mostró inclinación por la vida religiosa y entró al Seminario de Santa Rosa de Osos, donde empezó a escuchar el nombre de un sacerdote que terminaría cambiando su destino: Rafael García Herreros.

Años después conocería personalmente al sacerdote eudista en Usaquén, cuando ese sector de Bogotá aún estaba lejos de convertirse en una de las zonas urbanas más dinámicas de la capital.

El encuentro ocurrió a comienzos de la década de 1950. Desde entonces quedó vinculado a la obra social y evangelizadora que García Herreros estaba construyendo alrededor de un programa radial y televisivo llamado El Minuto de Dios.

En aquel momento, el país vivía los años posteriores al Bogotazo y a la violencia bipartidista. Miles de familias llegaban desplazadas a las grandes ciudades y levantaban barrios improvisados.

García Herreros había empezado a construir viviendas para personas pobres y a utilizar la radio y la televisión como herramientas de evangelización y movilización social.

Diego Jaramillo terminó involucrado en esa tarea cuando todavía era muy joven. Ayudó a construir las primeras casas destinadas a erradicar tugurios y comenzó a acompañar el crecimiento de una obra que, décadas después, se convertiría en uno de los conglomerados sociales y educativos más grandes de Colombia.

Fue ordenado sacerdote en 1958 dentro de la Congregación de Jesús y María, conocida como la comunidad de los eudistas. Más adelante estudió Teología en la Pontificia Universidad Javeriana y obtuvo una licenciatura en Teología Pastoral en el Instituto Católico de París.

El sacerdote antioqueño lideró la expansión de El Minuto de Dios hasta convertirlo en uno de los conglomerados sociales y educativos más grandes del país. Suministrada

 

Quienes lo conocieron en esa etapa suelen describirlo como un lector disciplinado, un hombre de enorme rigor intelectual y una figura profundamente organizada.

En 1967, Rafael García Herreros lo vinculó formalmente a la junta directiva de la Corporación El Minuto de Dios. Tres años después lo nombró subdirector y luego le encargó el Programa de Mejoramiento de Vivienda, conocido como Promevi.

Aquella responsabilidad terminó siendo decisiva porque el padre Diego ayudó a consolidar la idea de que la evangelización debía traducirse también en vivienda, empleo, educación y desarrollo comunitario.

Mientras Colombia enfrentaba el crecimiento desordenado de las ciudades, la pobreza urbana y la expansión de la violencia, El Minuto de Dios dejó de ser únicamente un programa televisivo para convertirse en una estructura de asistencia social con presencia en múltiples sectores.

Bajo el liderazgo posterior del padre Diego Jaramillo, la organización terminó integrando colegios, universidades, constructoras sociales, emisoras, fundaciones, industrias y proyectos de salud.

Con el paso de los años, el sacerdote se convirtió además en uno de los grandes impulsores de la Renovación Carismática Católica en Colombia y América Latina.

Promovió encuentros espirituales, grupos de oración y espacios de evangelización masiva que marcaron a miles de creyentes en el continente.

En los años setenta impulsó el Centro Carismático Minuto de Dios, desde donde nacieron librerías, escuelas de evangelización, emisoras y casas de retiro espiritual. Más adelante creó la programadora Lumen 2000 Colombia y fortaleció la Corporación de Salud El Minuto de Dios.

Diego Jaramillo asumió el liderazgo de El Minuto de Dios tras la muerte de Rafael García Herreros en 1992. Suministrada

 

La muerte de Rafael García Herreros, en noviembre de 1992, marcó un punto de quiebre. Colombia atravesaba entonces una de las épocas más violentas de su historia contemporánea.

El sacerdote santandereano se había convertido en una figura nacional y en una especie de conciencia moral del país desde la televisión. Tras su fallecimiento, la junta directiva eligió a Diego Jaramillo como presidente de la Organización Minuto de Dios.

Desde entonces ha liderado una estructura que hoy agrupa múltiples entidades sociales, educativas, culturales y empresariales.

Entre las más importantes están la Corporación Organización El Minuto de Dios, encargada de programas de vivienda y atención social; la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Uniminuto, convertida en una de las universidades privadas con mayor cobertura en Colombia; la Corporación Educativa Minuto de Dios, que administra colegios y programas de formación; la Corporación Industrial Minuto de Dios, enfocada en generación de empleo y capacitación; la Corporación de Salud Minuto de Dios; la red de emisoras Minuto de Dios; Lumen 2000 Colombia, dedicada a producción audiovisual; Fundases, orientada al desarrollo rural; y proyectos culturales y ambientales como el Agroparque Sabio Mutis.

La expansión fue enorme. Bajo la presidencia de Diego Jaramillo, la organización consolidó un modelo de atención integral para poblaciones vulnerables, con programas de vivienda, alimentación, educación, empleo y ayuda humanitaria.

La propia corporación reconoce que el modelo impulsado por el sacerdote busca no solamente construir infraestructura física sino fortalecer el tejido social de las comunidades.

El crecimiento de Uniminuto fue quizá uno de los hitos más visibles. La institución, fundada en 1990, pasó de tener unos pocos cientos de estudiantes a convertirse en un sistema universitario con presencia en decenas de ciudades del país y más de cien mil alumnos.

La apuesta estuvo dirigida principalmente a sectores populares y regiones históricamente apartadas de la educación superior.

Mientras tanto, el programa televisivo El Minuto de Dios siguió al aire. Lo que comenzó en la radio en 1950 y llegó a la televisión en 1955 terminó convirtiéndose en el programa más antiguo de la televisión colombiana.

Cada noche, Diego Jaramillo continuó apareciendo frente a las cámaras para entregar un breve mensaje espiritual antes de los noticieros nocturnos.

Además de su labor religiosa, el padre Diego Jaramillo impulsó proyectos de vivienda, educación, salud y desarrollo comunitario en Colombia. Suministrada

 

La permanencia del sacerdote en la pantalla atravesó gobiernos, crisis económicas, apagones, procesos de paz, atentados terroristas, cambios tecnológicos y transformaciones culturales profundas.

Mientras desaparecieron programas históricos y cambiaron las formas de consumo televisivo, El Minuto de Dios permaneció como una de las pocas tradiciones constantes de la televisión abierta colombiana.

Además de su labor pastoral y administrativa, Diego Jaramillo escribió más de 170 libros y folletos relacionados con espiritualidad, liderazgo cristiano, historia de la Iglesia y memoria institucional de El Minuto de Dios.

También participó en academias de historia y encabezó iniciativas culturales vinculadas a la preservación del legado de José Celestino Mutis y de la Expedición Botánica.

Quienes han trabajado cerca de él suelen describir una rutina austera y disciplinada. A pesar de la edad, continuó durante años asistiendo diariamente a oficinas, celebraciones religiosas y reuniones institucionales.

Su figura terminó asociada no solo a la fe católica sino también a una idea de servicio social permanente.

Hoy, cuando cumple 94 años, el padre Diego Jaramillo sigue siendo la cabeza visible de una organización que agrupa universidades, colegios, programas de vivienda, industrias, emisoras, fundaciones y proyectos de atención comunitaria en distintas regiones del país.

Para millones de colombianos, su voz continúa siendo parte de la memoria colectiva de las noches en Colombia.

A esa hora exacta en la que muchos terminan la jornada, todavía aparece frente a las cámaras con el mismo tono pausado de hace décadas.

Han cambiado los presidentes, las tecnologías y las generaciones enteras de televidentes. Él sigue allí, cerrando el día con la misma serenidad con la que ha acompañado buena parte de la historia reciente del país.

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