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Murió Piero, el cantautor argentino que inmortalizó “Mi viejo”, a los 81 años
La historia de referente de la música latinoamericana.
El cantautor Piero Antonio Franco De Benedictis, conocido artísticamente como Piero y autor e intérprete de canciones que marcaron varias generaciones en América Latina, murió este miércoles 7 de octubre de 2026 a los 81 años, después de permanecer internado durante los últimos días en el Hospital Italiano de Buenos Aires.
El fallecimiento se produjo durante la mañana, según informó el diario argentino La Nación. Hasta el momento de esta publicación no se había divulgado un parte médico oficial que estableciera la causa específica de su muerte. Por esa razón, no es posible atribuir el deceso a una enfermedad determinada.
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Piero había sufrido problemas de salud en los últimos años. En abril de 2023 debió ser internado de urgencia durante una gira por Ecuador debido a una infección respiratoria que obligó a suspender sus presentaciones en Quito, Guayaquil y Cuenca.
Tras varios días de tratamiento logró recuperarse. En 2025, su hija Fiorella De Benedictis recordó que aquella hospitalización había generado preocupación en la familia, pero el músico había retomado posteriormente su actividad artística.
Su muerte cierra una trayectoria de más de seis décadas durante la cual pasó de interpretar canciones melódicas a convertirse en una de las voces asociadas con la canción social latinoamericana.
“Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Pedro Nadie”, “Juan Boliche”, “Llegando, llegaste”, “Coplas de mi país”, “Los americanos”, “Soy pan, soy paz, soy más” y “Sinfonía inconclusa en la mar” forman parte del repertorio con el que recorrió Argentina, Colombia y otros países de América Latina.
Piero nació el 19 de abril de 1945 en Galípoli, en la región italiana de Apulia. Cuando tenía tres años emigró con su familia a Argentina. Vivió inicialmente en Banfield, en la provincia de Buenos Aires, y posteriormente pasó parte de su infancia en Río Negro antes de regresar a Buenos Aires. Su formación musical estuvo vinculada durante sus primeros años al ámbito religioso y llegó a estudiar en un seminario.
Su debut televisivo se produjo en 1964. En esa primera etapa interpretaba principalmente canciones melódicas, varias de ellas en italiano, pero el rumbo de su carrera cambió a finales de esa década cuando conoció al periodista, poeta y letrista José Tcherkaski.
El encuentro dio origen a la dupla Piero-José, responsable de una parte fundamental de su repertorio. Tcherkaski aportaba las letras y Piero la música y la interpretación. De esa sociedad nació “Mi viejo”, publicada en 1969 y convertida posteriormente en la canción más reconocida de su carrera.
La historia de la composición estuvo vinculada al padre de Tcherkaski, Mario, quien había muerto cuando el letrista tenía 14 años. A partir de un antiguo texto dedicado a él, Tcherkaski recuperó la expresión que terminó dando origen a la canción.
Piero musicalizó aquellas palabras y ambos comenzaron a ofrecer la obra a compañías discográficas.
La aceptación no fue inmediata. Varias compañías rechazaron inicialmente el tema hasta que CBS decidió publicarlo aprovechando la celebración del Día del Padre de 1969.
El resultado convirtió la canción en un fenómeno que trascendió Argentina y comenzó a circular por América Latina. Décadas después continuaba siendo reproducida en numerosos países y había sido incorporada a producciones de televisión y cine.
La Fundación Konex registra que “Mi viejo” llegó a tener más de 500 versiones. La entidad también señala que Piero publicó más de 25 discos y realizó más de 4.000 conciertos a lo largo de su trayectoria.
En 1969 obtuvo el primer premio del Tercer Festival de la Canción de Buenos Aires con “Cómo somos”. Un año después consiguió otro reconocimiento internacional con “Pedro Nadie” en el Festival Internacional da Canção de Río de Janeiro.
Para entonces su repertorio comenzaba a distanciarse de la canción romántica convencional. Personajes anónimos, trabajadores, pobreza, desigualdad, migración, autoritarismo y conflictos políticos comenzaron a ocupar buena parte de sus composiciones.
“Pedro Nadie”, “Juan Boliche”, “Caminando por Caracas”, “Yo vengo” y “Canción a Magdalena” correspondieron a esa transformación. Posteriormente llegaron trabajos como “Coplas de mi país” y canciones como “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos”, “Los americanos” y “Las cosas que pasan”.
“Para el pueblo lo que es del pueblo” terminó convertida en una de las composiciones políticas más reconocibles de su repertorio. Piero quedó identificado durante los años setenta con la canción de protesta y con una generación de músicos latinoamericanos que incorporaron los conflictos sociales y políticos del continente a sus obras.
Esa actividad tuvo consecuencias durante las dictaduras del Cono Sur. Tras el golpe militar argentino de 1976, Piero salió del país y permaneció exiliado durante varios años, principalmente en España e Italia. Regresó a Argentina en 1981.
Su retorno abrió otra etapa musical. Realizó conciertos multitudinarios, se acercó a músicos procedentes del rock argentino y publicó trabajos como “Calor humano”, “Y mi gente dónde va”, “Canto de la ternura” y “Un hombre común”. Su discurso artístico comenzó a incorporar con mayor fuerza asuntos relacionados con la paz, la vida cotidiana, la naturaleza y la búsqueda personal.
Su discografía incluyó trabajos como “Piero”, publicado en 1969; “Pedro Nadie”; “Coplas de mi país”; “Para el pueblo lo que es del pueblo”; “Folklore a mi manera”; “Sinfonía inconclusa en la mar”; “Y mi gente dónde va”; “Recuerdos”; “A pesar de los pesares” y otros proyectos publicados durante las décadas siguientes.
Colombia ocupó un lugar particular en su vida personal y artística. Piero visitó el país durante décadas, ofreció numerosos conciertos y estableció vínculos con artistas, periodistas, escritores y organizaciones sociales.
Su relación llegó al punto de adquirir la nacionalidad colombiana. La Fundación Konex registra que esta le fue otorgada en 1996.
El propio músico relató años después que el proceso había comenzado antes. Recordó que tenía prevista una cita con el entonces presidente César Gaviria el 2 de diciembre de 1993 para recibir su nacionalidad, pero ese mismo día murió Pablo Escobar en Medellín y la agenda presidencial cambió.
Colombia también se convirtió en uno de los países donde su repertorio mantuvo una audiencia constante. Todavía en 2025, cuando cumplió 80 años y celebró seis décadas de trayectoria, regresó al país con la gira “Piero, mi querido viejo”, que incluyó una presentación en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá.
Además de su actividad musical, desarrolló proyectos sociales y creó la Fundación Buenas Ondas, orientada principalmente a iniciativas relacionadas con la niñez.
En Argentina también ocupó responsabilidades institucionales vinculadas con la cultura y recibió diferentes reconocimientos por su trayectoria.
En 1985 obtuvo el Diploma al Mérito de los Premios Konex como baladista. Años después recibió distinciones internacionales, entre ellas el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación en 2016, reconocimiento destinado a artistas que han realizado contribuciones de relevancia a la música latina.
Su vida familiar también estuvo atravesada por la música. De su primer matrimonio con María Laura Lampreabe tuvo dos hijos. Mariano murió apenas 40 días después de nacer y Juan De Benedictis desarrolló posteriormente una carrera como músico y actor. Con Mariana Schettini tuvo a Giuliano y Fiorella.
Fiorella comenzó a acompañarlo durante sus últimos años y ambos trabajaron juntos musicalmente. En 2025, padre e hija preparaban un proyecto discográfico conjunto después de una gira por América Latina.
Piero había llegado a los 80 años todavía vinculado a los escenarios. En junio de 2025 estuvo en Colombia celebrando sus 60 años de carrera y habló públicamente sobre la permanencia de “Mi viejo” y sobre su relación con el país.
La canción que abrió su etapa de mayor reconocimiento terminó acompañándolo durante toda su vida artística. Pero su trayectoria fue más amplia que ese éxito. Entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta construyó junto con Tcherkaski un repertorio en el que convivieron historias familiares, personajes cotidianos y canciones de contenido político y social.
Ese repertorio lo llevó al exilio, lo acompañó durante su regreso a Argentina y mantuvo su presencia en los escenarios latinoamericanos durante décadas.
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