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Los pecados de los partidos políticos

Un grupo de analistas y expertos revisó cuáles son las falencias que tienen las diferentes colectividades partidistas del país, adportas de las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes.

Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 10/03/2021 - 13:25

A propósito de la Semana Santa, politólogos y estrategas expertos en la política colombiana, hicieron un análisis de los partidos y establecieron cuáles son sus pecados. Un diagnóstico que refleja su situación en un año determinante para consolidar el poder regional.

Centro Democrático
El partido Centro Democrático afronta varios pecados de cara a las próximas elecciones. Uno de ellos es la selección de sus candidatos, ya que no han logrado consolidar mecanismos de participación interna confiables, para los líderes regionales que aspiran a representar al partido de gobierno.

Un claro ejemplo de esta situación, es lo que sucedió en Bogotá. El representante a la Cámara, Samuel Hoyos, renunció a su curul con la expectativa de ser el ungido, pero la elegida, luego de una encuesta con reparos técnicos que dejó más inconformidades que certezas, fue Ángela Garzón, hija del exvicepresidente y actual embajador en Costa Rica, Angelino Garzón.

En las bases del partido persiste la duda de si los sondeos o encuestas son los mecanismos idóneos y democráticos para elegir a los representantes de esta colectividad o si detrás de ello se esconde la elección del líder natural del partido.

A la controversia que se generó con Garzón, Hoyos y Diego Molano en la capital, se suma lo sucedido en Caldas. En esa región, la exsenadora Adriana Gutiérrez, miembro de la dirección nacional del Centro Democrático y directora departamental del partido. Allí se cuestiona la influencia que puede tener en la elección, su hijo Camilo Gaviria, como aspirante a la gobernación de Caldas.

Este asunto, según los expertos, se ha interpretado como una muestra de nepotismo, una de las conductas que más reprocha la gente en política y que impide formar y promover nuevos líderes y que aleja a los de antaño. Es el caso de Luis Guillermo Giraldo, un uribista pura sangre de quien se afirma estaría buscando el aval para su aspiración a la gobernación de Caldas en otros partidos.

Otro pecado de la colectividad es la apuesta a consolidar el poder regional reemplazando en cargos determinantes a personas que representan los intereses de otros partidos por miembros del Centro Democrático. Esta situación ha generado tensiones en las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo como quiera que se le ha restado margen de maniobra al gobierno con miras a la aprobación de su agenda en el Congreso.

Así las cosas, a pesar de esta arriesgada estrategia política, señalan los analistas, que el panorama para este partido con miras a las próximas elecciones regionales no está del todo claro ni será un camino fácil que recorrer, en momentos en que el presidente Iván Duque, así como su líder natural Álvaro Uribe, no atraviesan por su mejor momento de popularidad, según las encuestas.

Uribe


Cambio Radical
Su principal pecado político es que atraviesa por una profunda división. El liderazgo parece estar en varias cabezas con intereses opuestos. Es el caso de Germán Vargas Lleras quien desde la elección de contralor general de la República, está trabajando en consolidar un bloque opositor al gobierno Duque con el propósito de lograr las mayorías en el Congreso.

Una postura que parece ir en contravía de la posición de algunos de quienes fueron sus aliados como la casa Char. Desde la Costa Caribe, no están muy convencidos de hacer parte de un bloque opositor al gobierno y le apuntan a allanar el camino de Alejandro Char, actual alcalde de Barranquilla, como sucesor de Iván Duque en la Casa de Nariño.

A ello se suma, que esta división se puede traducir en consolidación de feudos regionales que a cambio de votos terminen entregando avales a personas con cuestionamientos judiciales y sin que esta responsabilidad recaiga en una sola persona. En las pasadas elecciones Jorge Enrique Vélez manejó el asunto y afrontó esa entrega, actualmente es presidente de la Dimayor, lejos de actividad política evidente.

En este contexto y con intereses cruzados, resulta una labor titánica que esta colectividad mantenga su poder regional en las doce gobernaciones propias y en alianza que logró hace cuatro años, cuando tenía como vicepresidente de la República a su máximo líder.

Char


Partido Verde
Uno de los pecados del Partido Verde para los politólogos consultados, es concentrar sus energías en consolidar su músculo político en muy pocas figuras. Quienes tienen una gran figuración mediática, buenos índices de popularidad y escasos cuestionamientos. No obstante, su relevancia esta concentrada en las ciudades capitales, permitiendo de esta manera la ratificación del poder regional en los representantes de siempre.

Luego de una década de ser creado, el hecho de tener dos gobernaciones, cerca de 50 alcaldías y alrededor de 23 diputados, se traduce en que deben fortalecer su presencia regional.

Otro pecado que le adjudican los expertos al Partido Verde es que en su aspiración por lograr la Alcaldía de Bogotá, se impidió que políticos valiosos como Antonio Navarro trabajara en otras regiones para seguir extendiéndose como colectividad, es decir, unificar fuerzas en vez de dividirlas.

A esto se suma, en concepto de los analistas, que Sergio Fajardo, uno de sus líderes más representativos, es constantemente señalado de no fijar posiciones claras en momentos coyunturales para su partido.

Un pecado adicional es tener un discurso de transparencia y nuevas prácticas políticas que expresan el querer de amplias mayorías nacionales, como bien lo demostró la consulta anticorrupción, y no tener la capacidad de traducir ese apoyo en verdadero musculo político.

“En las elecciones regionales la gente va a pedir propuestas concretas para problemas cotidianos reales y los verdes por lo general se quedan en el discurso que todo el mundo comparte de que los dineros públicos son sagrados”, señala un estratega.  Al mismo tiempo, afirma que  tienen el pecado de que muchas veces hacen interpretaciones convenientes para justificar decisiones controvertidas jurídicamente pero que los benefician. Por ejemplo, el caso del senador Antanas Mockus, a  quien varios abogados le advirtieron en campaña  que  estaba inhabilitado para ser candidato y aún así lo inscribieron. Sin Mockus, solo hubieran logrado cuatro curules en el Senado con el riesgo de no alcanzar el umbral y su ingreso al Congreso.  

Verdes


Partido Liberal
Después de afrontar una profunda división entre sus líderes en las pasadas elecciones presidenciales, aún esas grietas no se superan, a tal punto que algunos de sus integrantes están promoviendo la constitución de otro partido, junto con representantes de otras colectividades.

Es así, como se señala a César Gaviria de trabajar no para fortalecer el partido en las regiones, que en las pasadas elecciones logró 12 gobernaciones, 181 alcaldías y 78 diputados, sino para estructurar la candidatura presidencial de su hijo Simón Gaviria.

Los vaivenes del partido que pasó de apoyar a Iván Duque en campaña a hacer oposición por falta de representación del partido en el gobierno ha generado disputas internas y desgastado sus posiciones frente a la opinión pública, en donde se cuestiona el abandono de su  línea doctrinal por poder burocrático.

Un analista político advierte que es evidente que desde ese partido se está promoviendo el nombre del procurador Fernando Carrillo, como un posible aspirante a la presidencia de la República, lo que ha generado el aumento de las fracturas al interior de la colectividad y que se ponga en entredicho las decisiones del jefe del Ministerio Público, mermando poder y credibilidad al organismo disciplinario.

Gaviria


Partido Conservador
Uno de los pecados políticos que le adjudican es la falta de renovación de sus líderes. Un hecho que quedó demostrado con la reciente elección de Ómar Yepes Alzate, a sus 81 años, como presidente del Partido Conservador.

En las últimas décadas se ha cuestionado que la colectividad ha preferido sacrificar su representatividad en los principales cargos de elección popular y sus posturas ideológicas a cambio de burocracia.

Su pecado, según los analistas, es ser gran beneficiario de la denominada mermelada, entre otros cargos, a través de ministros de esa colectividad en los últimos gobiernos como Juan Carlos Echeverry, Mauricio Cárdenas y actualmente Alberto Carrasquilla.

Los expertos aseguran que de cara a las elecciones regionales efectuarán alianzas con el Centro Democrático para mantener o aumentar su presencia regional. 
 

Cárdenas


Partido de La U
El gran pecado político de esta colectividad es su división y fragilidad. El hecho de ser el partido del expresidente Juan Manuel Santos ha generado una profunda fractura en su posición ideológica pues mientras un sector que promovió las grandes batallas del mandatario como el proceso de paz y que hoy quieren estar en oposición al gobierno Duque, otro sector encabezado por José David Name y Eduardo Pulgar le han apostado a ser partido de gobierno. Sin embargo, quienes promovieron el apoyo al Ejecutivo no han visto resultados de sus buenos oficios y se han quejado de no recibir apoyo burocrático, lo que podría reducir significativamente su presencia electoral en las regiones. 

Otro pecado es que la mitad de los congresistas quieren tener como jefe programático a Santos y la otra mitad como jefe burocrático a Duque. Un politólogo señala que, “la capacidad política que ganó el partido al ser determinante en la elección del Contralor General, se redujo cuando los que buscaban que les entregaran cargos representativos decidieron que esa colectividad se declarara como partido de gobierno”.

Iragorri


Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc
El pecado de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc es llamarse FARC, según un analista en marketing. Están en un proceso de aprendizaje político en Congreso de la República, son nuevos en la actividad proselitista y una parte de la sociedad colombiana no perdona los crimenes que cometieron en su confrontación contra el Estado.

También los está afectando políticamente la no comparecencia de dos de sus referentes Iván Márquez e Hernán Dario Velásquez, alias ‘El Paisa”, ante la Jurisdisdicción Especial para la Paz, Jep.

Farc



Polo Democrático Alternativo
El pecado político de esta colectividad es ser una más de las tantas facciones de izquierda en las que se ha dividido esta tendencia. Adicionalmente, señalan los analistas,  tienen el lastre de no haber podido mostrar resultados cuando ejercieron el gobierno o haber implementado un modelo de gobierno viable. Tienen además el inri de Samuel e Iván Moreno, condenados por la justicia y hoy en prisión.

La división ha tenido consecuencias nocivas en el  crecimiento del partido y ha limitado el crecimiento de una de las figuras mas representativas, de mayor prestigio y credibilidad como el senador Jorge Robledo, quien prácticamente se ha quedado solo como referente de la colectividad.

Polo


Gobierno
Los pecados de los partidos coinciden curiosamente con los del gobierno Duque que terminó debilitando a los que lo llevaron al poder y fortaleciendo a los que lo enfrentaron. A ello se suma, que la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez y el Consejero Presidencial, Jaime Amín han tenido serias dificultades en el manejo de las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo. Un hecho que  se ha traducido en la reducida aprobación de los proyectos de ley que ha presentado el gobierno.