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Urgencias en Medellín alcanzan el 160 % de ocupación: alerta por saturación hospitalaria
Autoridades sanitarias revisan lo que está pasando en la capital de Antioquia.
Los servicios de urgencias de la red hospitalaria de Medellín registran una ocupación promedio del 160 %, según el reporte divulgado por las autoridades de salud de la capital antioqueña este sábado.
La saturación supera la capacidad instalada de los centros asistenciales y genera preocupación ante la proximidad de diciembre, cuando aumenta la atención de personas lesionadas por pólvora, accidentes y riñas.
La Secretaría de Salud de Medellín informó que durante octubre los servicios de urgencias permanecieron por encima de su capacidad de atención. La situación también afecta a las unidades especializadas en pacientes quemados, que enfrentan una elevada demanda antes del inicio de las celebraciones de fin de año.
La secretaria de Salud de Medellín, Natalia López, advirtió que la sobreocupación puede ocasionar demoras en la atención de los pacientes, especialmente en las instituciones que reciben casos de mayor complejidad.
La funcionaria señaló que uno de los principales motivos de preocupación es la llegada de personas con quemaduras por manipulación de pólvora y heridas ocasionadas durante enfrentamientos asociados con el consumo de bebidas alcohólicas.
De acuerdo con las cifras expuestas por López, durante el periodo de vigilancia intensificada comprendido entre el 1 de diciembre de 2025 y el 16 de enero de 2026, Medellín registró 82 personas lesionadas por pólvora.
Aproximadamente el 33 % de los afectados necesitó hospitalización debido a la gravedad de las heridas.
Entre las lesiones identificadas durante ese periodo estuvieron las amputaciones de dedos de las manos y las quemaduras en diferentes partes del cuerpo. Algunos pacientes necesitaron procedimientos médicos especializados y atención intrahospitalaria.
La situación actual se presenta después de varios meses de dificultades en la prestación de servicios de urgencias. En septiembre de 2026, la Secretaría de Salud de Medellín reportó que 36 instituciones asistenciales registraban una ocupación promedio del 156 %, mientras que varios establecimientos superaban el doble de su capacidad disponible.
En ese momento, la Clínica El Rosario, sede El Tesoro, registraba una ocupación del 264 %, con 66 espacios ocupados frente a una capacidad reportada de 25. La unidad de Metrosalud de San Javier alcanzaba el 250 %, con 15 espacios ocupados para una capacidad de seis.
La IPS Sura Robledo también figuraba entre las instituciones con mayores dificultades, con una ocupación del 243 %, correspondiente a 129 espacios ocupados frente a una capacidad de 53. Por su parte, la Clínica El Rosario, sede Centro, registraba el mismo porcentaje, con 68 espacios ocupados para una capacidad de 28.
En la red pública, la unidad de Metrosalud de Santa Cruz reportaba una ocupación del 225 %, mientras que otros establecimientos, como el Hospital General de Medellín, el Hospital La María y la Clínica Bolivariana, también presentaban niveles superiores a su capacidad instalada.
Estos porcentajes corresponden al reporte de septiembre y constituyen un antecedente de la situación hospitalaria que continúa registrándose en noviembre.
Uno de los casos más representativos fue el del Hospital San Vicente Fundación de Medellín. El 23 de septiembre de 2026, la institución informó oficialmente que su servicio de urgencias para adultos había alcanzado una saturación del 268 %, debido al incremento de pacientes en estado crítico.
El hospital explicó que esta dependencia está destinada principalmente a la atención de enfermedades graves, traumatismos severos y emergencias que comprometen de manera inmediata la vida o el funcionamiento de un órgano. La institución también señaló que el aumento de pacientes estaba afectando la disponibilidad de sus servicios de alta complejidad.
La situación había sido aún más grave durante agosto, cuando el mismo hospital reportó niveles de saturación sostenidos superiores al 300 % de su capacidad operativa y de expansión.
En ese periodo, algunos pacientes permanecieron más de cinco días esperando una definición de su atención médica o la asignación de una cama hospitalaria, según informó la institución.
La Secretaría de Salud de Medellín también ha relacionado las dificultades de la red asistencial con los problemas financieros de varias entidades promotoras de salud, particularmente la Nueva EPS, y con el traslado de pacientes procedentes de otros municipios de Antioquia.
Natalia López explicó en septiembre que las obligaciones pendientes de pago a instituciones prestadoras y las dificultades para formalizar contratos con la red hospitalaria habían ocasionado restricciones en algunos servicios de salud del departamento.
Según la funcionaria, esta situación ha provocado que pacientes que requieren atención sean trasladados hacia Medellín, incluso en condiciones críticas que demandan una intervención médica inmediata.
Las dificultades financieras también fueron objeto de pronunciamientos de la Alcaldía de Medellín durante 2026. El 13 de abril, la administración distrital anunció nuevas acciones legales relacionadas con los incumplimientos que, según denunció, estaban afectando la prestación de servicios de salud.
En esa oportunidad, la Alcaldía informó que las salas de urgencias de la ciudad superaban el 150 % de su capacidad y que algunas instituciones habían comenzado a cerrar servicios en medio de las dificultades de pago de las entidades aseguradoras.
La presión sobre la red hospitalaria adquiere una dimensión adicional con la proximidad de diciembre. Durante este periodo, las autoridades sanitarias realizan vigilancia intensificada de las lesiones ocasionadas por pólvora, particularmente de los casos que requieren procedimientos quirúrgicos, hospitalización y atención en unidades de quemados.
A las lesiones por artefactos pirotécnicos se suman los pacientes que ingresan por accidentes de tránsito, heridas causadas en riñas y otras emergencias que requieren servicios hospitalarios.
La Secretaría de Salud de Medellín advirtió que la sobreocupación puede traducirse en mayores tiempos de espera para quienes acudan a los centros asistenciales. La atención de los casos se mantiene sujeta a la clasificación de urgencias y a la gravedad de las condiciones médicas de cada paciente.
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