Publicidad

 

Fue a la clínica por fiebre y terminó con amputación de brazos y piernas: el caso que causa conmoción

Entró a urgencias por fiebre y despertó sin brazos ni piernas: familia exige investigación.

Fue a la clínica por fiebre y terminó con amputación
Por Agencia Periodismo Investigativo | Dom, 15/03/2026 - 20:06 Créditos: Lorena Saray Barrios.Redes sociales

El caso de Lorena Barrios, una mujer de 51 años residente en Barranquilla, ha suscitado discusión pública luego de que ingresara a un centro médico por un episodio de fiebre y, tras una serie de complicaciones durante su hospitalización, terminara con la amputación de sus cuatro extremidades.

La situación, difundida por su familia y replicada en redes sociales, ha motivado cuestionamientos sobre los procedimientos clínicos aplicados durante su atención y sobre la respuesta del sistema de salud frente a su proceso de recuperación.

De acuerdo con el testimonio de Barrios y de sus familiares, los hechos se remontan al periodo en que la mujer se encontraba bajo tratamiento por un tumor maligno detectado en el seno derecho.

Como parte del manejo médico de la enfermedad, debía someterse a cuatro ciclos de quimioterapia. Durante el desarrollo del tercer ciclo comenzó a presentar fiebre persistente, síntoma que la llevó a buscar atención en el servicio de urgencias de la Clínica Bonadona, en la ciudad de Barranquilla.

Lea también: (Féizar Orjuela, ‘El Heredero’, celebra 25 años de matrimonio con su esposa y mánager Alba Lozano)

Según el relato entregado por la paciente, su intención inicial era recibir valoración médica y regresar a su vivienda una vez controlados los síntomas.

Sin embargo, tras la evaluación inicial realizada por el personal de salud, los médicos concluyeron que presentaba una infección de origen renal, diagnóstico que derivó en la decisión de hospitalizarla para iniciar tratamiento intrahospitalario.

La mujer permaneció en el centro asistencial bajo supervisión médica mientras se realizaban los procedimientos indicados.

No obstante, Barrios sostiene que durante su permanencia en la institución ocurrió un episodio que marcó el cambio drástico en su condición clínica.

En su versión de los hechos, relató que fue trasladada a un cubículo del área hospitalaria donde, según afirma, una profesional de enfermería le suministró un medicamento de administración oral.

Barrios describió el contenido del fármaco como un preparado con sabor intensamente dulce. Tras ingerirlo, indicó que comenzó a experimentar una alteración en sus signos vitales.

De acuerdo con su testimonio, la sustancia ingerida provocó una descompensación en su presión arterial. Señaló que su presión sistólica descendió de forma abrupta y que el resto de sus parámetros fisiológicos también se alteraron.

En medio de ese cuadro clínico perdió el conocimiento. “Me entregaron un sobre con un medicamento muy dulce. Después de ingerirlo me sentí descompensada. La presión alta bajó y la baja se alteró aún más. En ese momento perdí el conocimiento. Luego supe que me intubaron y que fui trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos”, relató Barrios al reconstruir los hechos posteriores.

La paciente permaneció en estado de coma durante aproximadamente seis semanas, según el relato de la familia. Durante ese periodo recibió manejo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde permaneció bajo monitoreo permanente.

Al recuperar la conciencia, Barrios se encontró con un escenario distinto al que había vivido antes de ingresar al centro médico. Según explicó, sus manos y pies presentaban un cambio evidente en el color de la piel. Las extremidades habían adquirido una tonalidad oscura asociada con necrosis de tejidos.

La necrosis corresponde a la muerte celular que se produce cuando los tejidos dejan de recibir oxígeno o irrigación sanguínea suficiente. En estos casos, el tejido afectado pierde su funcionalidad y puede convertirse en un foco de infección si no se interviene de manera oportuna.

Tras el despertar de la paciente, los médicos iniciaron evaluaciones para determinar el grado de compromiso de las extremidades. Durante aproximadamente una semana realizaron pruebas para analizar si existía posibilidad de recuperación funcional.

Barrios manifestó que, pese a los intentos por mover sus brazos y piernas, no logró obtener respuesta motora. El daño en los tejidos musculares y vasculares, según el diagnóstico médico posterior, era irreversible.

Ante esa situación, los especialistas concluyeron que la única opción terapéutica disponible para evitar complicaciones adicionales era realizar la amputación de las extremidades afectadas. El procedimiento implicó la amputación de ambos brazos y ambas piernas.

La mujer ha manifestado que el resultado final de su proceso médico contrasta con la forma en que ingresó al centro hospitalario. “Yo llegué caminando. Lo que esperaba era salir de la misma manera”, expresó al referirse a la transformación que experimentó su vida tras el episodio.

La historia comenzó a difundirse públicamente luego de que familiares y allegados compartieran su situación en plataformas digitales.

En ese escenario, usuarios han planteado interrogantes sobre los protocolos clínicos que se aplicaron durante la hospitalización, así como sobre los factores que pudieron desencadenar el deterioro de su estado de salud.

Frente a la situación, Barrios anunció que su caso será llevado ante las autoridades judiciales con el propósito de esclarecer lo ocurrido durante su estancia en la clínica. La mujer señaló que pretende interponer acciones legales con el fin de que se investiguen las circunstancias que derivaron en la pérdida de sus extremidades.

“Espero que se investigue lo que ocurrió. Nadie debería atravesar una situación como esta”, expresó al referirse a la decisión de acudir a instancias judiciales.

Mientras avanza la preparación de las acciones legales, la familia enfrenta dificultades relacionadas con la atención posterior al procedimiento quirúrgico. Barrios es madre de tres hijos y requiere asistencia permanente para realizar actividades cotidianas.

De acuerdo con lo denunciado por sus familiares, la Entidad Promotora de Salud (EPS) a la que se encuentra afiliada no ha autorizado el servicio de enfermería domiciliaria solicitado para su cuidado en casa.

Esta situación, según la familia, ha generado obstáculos en el proceso de recuperación y adaptación a la nueva condición física de la paciente.

Ante la falta de acompañamiento profesional, el hijo menor de Barrios tomó la decisión de suspender sus estudios con el objetivo de dedicarse al cuidado diario de su madre.

El joven asumió las labores de asistencia personal que requieren atención permanente, lo que implicó reorganizar la dinámica familiar.

La situación ha transformado de manera significativa la vida cotidiana del núcleo familiar, que ahora enfrenta retos relacionados con la rehabilitación, la adaptación a dispositivos de apoyo y el acceso a servicios médicos continuos.

Otras noticias

 

 

 

Etiquetas