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Un mes del terremoto en Colombia: así fue el sismo de 7,4 que dejó más de 300 muertos
A un mes de la tragedia, el balance oficial supera los 330 fallecidos y 4.400 heridos en 16 departamentos.
Han pasado 30 días desde que la tierra se sacudió con una fuerza que Colombia no sentía en décadas. Aquel lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana, un sismo de magnitud 7,4 remeció el occidente del país con epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el sur del Chocó, a una profundidad cercana a los 100 kilómetros. El Servicio Geológico Colombiano confirmó minutos después que se trataba del movimiento telúrico más fuerte registrado en el territorio nacional en lo que va del siglo, y el Gobierno Nacional no tardó en declarar el desastre como una emergencia de carácter nacional.
El terremoto se sintió con violencia en gran parte del país, desde Bogotá hasta el Eje Cafetero, pero fue en el suroccidente colombiano donde dejó su huella más profunda. Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó reportaron los mayores daños estructurales, con edificios colapsados, viviendas agrietadas y calles bloqueadas por derrumbes.
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En Cali, el colapso de un edificio de cuatro pisos que albergaba una notaría se convirtió en uno de los episodios más recordados de esa mañana, luego de que la estructura cediera segundos después de que sus ocupantes lograran evacuar. En el propio epicentro, San José del Palmar quedó prácticamente aislado del resto del país: 18 deslizamientos de tierra bloquearon las vías de acceso y obligaron a las autoridades a llegar únicamente por helicóptero durante los primeros días.
Los departamentos de Valle del Cauca y Risaralda concentraron la mayor parte de las víctimas mortales desde las primeras horas de la emergencia, seguidos por Caldas, Quindío, Cauca y el propio Chocó. En total, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportó afectaciones en 16 departamentos y 498 municipios del país, una dimensión que convirtió al sismo en uno de los desastres naturales más extendidos de la historia reciente de Colombia.
El balance de víctimas fue cambiando día a día conforme avanzaban las labores de búsqueda y la verificación de registros con la Fiscalía y Medicina Legal. Si en las primeras 48 horas se hablaba de menos de 200 fallecidos, para el quinto día la cifra ya superaba los 290, y hacia mediados de agosto rondaba los 320. Según el último corte oficial disponible, entregado por la UNGRD, la tragedia dejó 331 personas fallecidas, 4.505 heridas y 111 desaparecidas, además de 364 personas rescatadas con vida entre los escombros.
Más allá de las pérdidas humanas, el terremoto dejó una huella profunda en la infraestructura del país. De acuerdo con los reportes de la UNGRD, más de 36.326 viviendas quedaron completamente destruidas y cerca de 202.002 resultaron averiadas, lo que obligó a habilitar cientos de alojamientos temporales de emergencia para las familias que perdieron su hogar.
El golpe también alcanzó a los servicios esenciales: se contabilizaron 4.313 centros educativos afectados, casi 6.033 centros comunitarios, más de 400 centros de salud con daños, 449 vías averiadas, más de 100 acueductos y decenas de puentes vehiculares y peatonales colapsados o inhabilitados en las zonas más golpeadas.
En total, la emergencia terminó afectando a más de 360.000 personas agrupadas en cerca de 185.000 familias, según el consolidado de la UNGRD.
Un mes después, las réplicas -más de 300 registradas desde el sismo principal- siguen apareciendo de forma esporádica en la región de Chocó, un recordatorio constante de que la tierra en esa zona del país aún no termina de acomodarse. Mientras tanto, miles de familias continúan viviendo en alojamientos temporales a la espera de que avancen los procesos de reconstrucción de viviendas, vías y servicios públicos en las regiones más golpeadas por el sismo del 10 de agosto.
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