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Murió estudiante de 17 años que se disparó dentro de un colegio en Medellín: investigan cómo obtuvo el arma
El adolescente permanecía hospitalizado desde el 9 de septiembre, cuando ingresó armado a una institución educativa de la comuna 8 y se causó una herida en la cabeza. Dos adultos fueron capturados tras retirar el arma del lugar.
El adolescente Johan Sebastián Ovalle Vélez, de 17 años, murió el viernes 25 de septiembre en Medellín, después de permanecer 16 días hospitalizado por las heridas que sufrió tras dispararse en la cabeza con un arma traumática dentro de una institución educativa.
El fallecimiento ocurrió cerca de las 6:00 de la tarde en el hospital San Vicente Fundación, donde permanecía internado desde el 9 de septiembre. El joven había sido trasladado inicialmente a la Clínica Sagrado Corazón de Buenos Aires y posteriormente remitido al centro asistencial de mayor complejidad.
Los hechos ocurrieron en la institución educativa Gabriel García Márquez, ubicada en el sector La Sierra, en la comuna 8 de Medellín. De acuerdo con las autoridades, el adolescente ingresó al plantel durante la mañana del 9 de septiembre y realizó varios disparos con el propósito de intimidar a estudiantes y profesores.
Según la información entregada por las autoridades, el adolescente habría ingresado a la institución aproximadamente a las 9:00 de la mañana después de saltar una tapia ubicada en la parte posterior del establecimiento.
Una vez dentro del colegio, habría recorrido las instalaciones y golpeado las puertas de algunos salones mientras buscaba a una profesora. La docente con quien presuntamente había tenido dificultades en días anteriores no se encontraba en el plantel ese día.
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Posteriormente, el joven realizó varios disparos en el patio de la institución. Ante la situación, estudiantes y profesores se refugiaron dentro de los salones.
De acuerdo con el reporte policial, el adolescente terminó acorralado por otros estudiantes y posteriormente se causó una herida en la cabeza con el arma que llevaba.
El teniente coronel John Gómez, comandante de la Estación de Policía Villa Hermosa, informó inicialmente que se trataba de un arma de compresión. Las autoridades y la Alcaldía de Medellín la calificaron como un arma traumática o de menor letalidad.
La Alcaldía de Medellín informó que el estudiante había presentado conductas agresivas y violentas contra docentes y compañeros desde el año anterior.
Según la administración distrital, el adolescente recibía acompañamiento psicológico y psicosocial. En las semanas anteriores al incidente, el comité académico de la institución había determinado que continuara sus clases desde su vivienda mientras se realizaba una nueva valoración.
Sin embargo, de acuerdo con declaraciones del secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, el joven manifestó que no quería continuar con el tratamiento.
Las autoridades investigan las circunstancias que llevaron al adolescente a ingresar armado a la institución y los antecedentes relacionados con la situación que se presentó ese día.
Dos adultos capturados
Después de que el estudiante resultara herido, dos hombres ingresaron a la institución educativa y retiraron el arma del lugar, según las investigaciones preliminares.
La Policía identificó y capturó a John Jairo Lora Sánchez, de 37 años, y Wilson Alberto Rodas Lenis, de 46. Ambos quedaron vinculados a una investigación por los delitos de porte ilegal y uso de menores en delitos.
Las autoridades buscan establecer qué relación tenían los dos hombres con el adolescente y determinar las circunstancias en las que llegaron al colegio después de los disparos.
El sistema de cámaras de vigilancia permitió individualizar a los sospechosos y posteriormente fueron trasladados a la Estación de Policía Villa Hermosa.
Uno de los principales puntos de la investigación está relacionado con el origen del arma y la manera en que llegó a manos del menor de edad. También se busca establecer si los dos adultos tuvieron alguna participación previa o posterior en los hechos.
Con el fallecimiento del adolescente, las autoridades deberán continuar las investigaciones para esclarecer tanto las circunstancias del ingreso del arma al colegio como la actuación de las personas que posteriormente retiraron el elemento de la institución.
El caso también vuelve a poner bajo atención las medidas de seguridad en los entornos escolares y el control sobre armas traumáticas y otros elementos de menor letalidad.
Las autoridades deberán determinar las responsabilidades individuales a partir de las pruebas recopiladas, los registros de las cámaras de seguridad y los demás elementos incorporados a la investigación.
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