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Hipopótamos de Pablo Escobar invaden Barrancabermeja: alerta por expansión de la especie hacia Santander

El "legado vivo" del narcotraficante llega a zonas rurales a solo 15 minutos del casco urbano; autoridades reportan daños a ecosistemas y riesgo inminente de ataques.

hipopotamos de pablo escobar
Por Agencia Periodismo Investigativo | Dom, 08/02/2026 - 11:33 Créditos: La expansión de hipopótamos en Colombia, otro de los peligrosos legados de Pablo Escobar. Imagen de referencia Pexels

La expansión territorial de los hipopótamos, el peligroso legado dejado por el narcotraficante Pablo Escobar, ha alcanzado un nuevo y crítico punto geográfico: Barrancabermeja. Tras recorrer más de 200 kilómetros desde la Hacienda Nápoles a través del río Magdalena, al menos un ejemplar de esta especie invasora ha sido detectado en zonas rurales y periurbanas de Santander. El reciente avistamiento del mamífero cerca de una escuela en la vereda Tierradentro ha obligado a las autoridades locales a declarar la alerta ante la peligrosidad de este animal, considerado uno de los más agresivos del mundo.

Los reportes ciudadanos comenzaron a multiplicarse desde diciembre de 2025 en el corregimiento Ciénaga del Opón, donde pescadores avistaron a un individuo de gran tamaño cerca de los humedales. Según testimonios de residentes como Adela Uribe, el animal mostró comportamientos territoriales y agresivos, generando pánico entre la población. La preocupación ha escalado ante el hallazgo de huellas de diferentes dimensiones, lo que sugiere que podría tratarse de una hembra con sus crías, lo que aumentaría exponencialmente el riesgo de ataques defensivos.

El impacto ambiental en la región del Magdalena Medio santandereano es ya una realidad visible. Frank Carlos Vargas, biólogo de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), advirtió que un solo hipopótamo consume entre 40 y 50 kilos de vegetación diaria, alterando la flora local. Además, sus excrementos provocan la eutrofización de los cuerpos de agua, un proceso que reduce los niveles de oxígeno, genera malos olores y causa la mortandad de especies nativas en caños y ciénagas.

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La situación en predios privados ha pasado de la curiosidad al peligro inminente. En el corregimiento El Centro, el ganadero Luis Alfredo Isachi reportó que un ejemplar destruyó las cercas de su finca para sumergirse en un lago cercano a su vivienda tras ser acorralado por perros. Expertos del Ministerio de Ambiente señalan que estos patrones exploratorios son propios de la especie cuando busca nuevos nichos, lo que facilita su acercamiento a áreas pobladas donde las barreras naturales son inexistentes.

Leonardo Granados, secretario de Ambiente de Barrancabermeja, ha solicitado una intervención estatal más contundente, argumentando que el plan de acción nacional debe acelerarse ante la proximidad de los animales al centro urbano. El riesgo de encuentros fortuitos con campesinos, pescadores o estudiantes es elevado, dado que el hipopótamo es un animal extremadamente territorial que no duda en atacar si se siente invadido, pudiendo alcanzar velocidades sorprendentes a pesar de su tonelaje.

El origen de esta crisis se remonta a los años 80, cuando Pablo Escobar introdujo ilegalmente los primeros ejemplares para su zoológico privado. Actualmente, se estima que la población en libertad asciende a 165 individuos, y proyecciones del Instituto Humboldt advierten que la cifra podría superar los 400 en menos de una década si no se ejecutan medidas de control efectivas. Los elevados costos de esterilización y traslado, sumados a la complejidad logística, han dificultado una solución definitiva.

Mientras la CAS y la Secretaría de Ambiente monitorean los desplazamientos por la vereda Cuatro Bocas y el campo petrolero La Cira-Infantas, la comunidad de Barrancabermeja permanece en vilo. La presencia de estos animales representa hoy una de las amenazas biológicas más complejas de Colombia, donde la seguridad de los habitantes rurales se ve comprometida por una especie que no posee depredadores naturales en el ecosistema del Magdalena.

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