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Crisis portuaria en Buenaventura: demoras en descarga afectan comercio exterior
La operación logística en el puerto de Buenaventura atraviesa una situación de alta congestión marítima y terrestre, producto del sostenido crecimiento del volumen de carga y las limitaciones estructurales del terminal portuario.
En la actualidad, se reporta la permanencia de al menos 29 embarcaciones fondeadas en la bahía a la espera de autorización para atracar y descargar mercancías, lo que ha generado represamientos en las cadenas de abastecimiento e impactos sobre la rentabilidad del transporte de carga.
Según lo explicó Víctor Julio González, director ejecutivo del Comité Intergremial de Buenaventura, la situación ha escalado debido a que el puerto continúa operando con una infraestructura construida hace más de treinta años, la cual no ha sido ampliada o modernizada de manera proporcional al crecimiento de la demanda.
En los últimos dos años, el puerto ha experimentado un incremento significativo en los volúmenes de mercancía, superando actualmente los 23 millones de toneladas anuales.
Esta cifra representa un peso operativo que las condiciones logísticas actuales no están en capacidad de asumir eficientemente.
Uno de los factores que ha agravado la situación es la temporada de lluvias prolongada que se ha registrado durante los últimos tres meses, lo que ha impedido la manipulación segura y oportuna de varios tipos de carga.
Entre ellas se encuentran los cereales, minerales, materias primas destinadas a las industrias porcícola y avícola, estructuras para el sector de la construcción e incluso vehículos importados.
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La imposibilidad de descarga de estos bienes ha provocado una acumulación de contenedores y carga a granel tanto en el mar como dentro del terminal portuario.
El represamiento ha tenido efectos en cascada sobre la movilidad terrestre. La vía que conecta Buenaventura con el resto del país, en especial con la ciudad de Yumbo, presenta tiempos de tránsito significativamente mayores a los habituales.
De acuerdo con transportadores de carga, desplazarse por este corredor puede tardar entre cinco y siete horas, lo que ha reducido a menos de la mitad la capacidad operativa diaria de los conductores.
Mientras anteriormente un camionero podía realizar hasta cinco recorridos diarios entre Buenaventura y Yumbo, en la actualidad difícilmente logra completar dos.
La congestión afecta también los costos logísticos de las empresas importadoras y exportadoras, que deben asumir sobrecostos por demoras, almacenamiento no previsto y pérdida de eficiencia en sus cadenas de suministro.
Adicionalmente, genera riesgos para el mantenimiento de la calidad de ciertos productos perecederos o sensibles a la humedad.
La situación pone de manifiesto las deficiencias estructurales del puerto y la urgencia de una política pública integral que contemple ampliaciones, obras de modernización, planificación portuaria a largo plazo, mejoras en la conectividad vial y ferroviaria, así como coordinación interinstitucional para mitigar cuellos de botella y garantizar la competitividad del principal puerto sobre el Pacífico colombiano.
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