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Presentadora egipcia Sarah Khalifa, condenada a muerte por narcotráfico
Sarah Khalifa, presentadora egipcia, fue condenada a muerte por integrar una red dedicada a fabricar y traficar drogas sintéticas.
La presentadora y productora de televisión egipcia Sarah Khalifa fue condenada a muerte en la horca por un tribunal penal de El Cairo, que la declaró culpable junto con otros 11 procesados de participar en una organización dedicada a la fabricación y tráfico de drogas sintéticas. La decisión, adoptada el 5 de septiembre de 2026, constituye hasta ahora el punto más grave de un proceso judicial que comenzó después de su captura en abril de 2025 y que llevó a las autoridades a investigar una estructura que importaba materias primas, producía los estupefacientes en Egipto y posteriormente los distribuía.
El expediente, conocido en medios egipcios como el caso de las “grandes drogas”, involucró a 28 acusados. Además de las 12 condenas a muerte, el tribunal impuso prisión perpetua a nueve personas y absolvió a otras siete. Los condenados a la pena capital recibieron también multas de 500.000 libras egipcias y la justicia ordenó la confiscación de bienes y elementos relacionados con el proceso.
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La investigación estableció la existencia de una organización con funciones distribuidas entre sus integrantes. De acuerdo con la acusación presentada durante el juicio, algunos miembros se encargaban de conseguir en el extranjero las sustancias químicas utilizadas para elaborar drogas sintéticas, mientras otros asumían la fabricación, almacenamiento, prueba, empaque y posterior distribución del producto.
Las autoridades localizaron dos apartamentos que, según la investigación, eran utilizados como laboratorios y lugares de almacenamiento. A medida que avanzaron las diligencias, los investigadores reportaron la incautación de más de 750 kilogramos entre drogas sintéticas y materias primas destinadas a su fabricación. También fueron encontradas armas de fuego y municiones sin licencia.
La Fiscalía sostuvo durante el proceso que parte de las materias primas procedía del exterior y que algunos integrantes de la organización ubicados fuera de Egipto participaban en su adquisición. La investigación determinó que sustancias utilizadas en la fabricación eran compradas en China junto con instrucciones relacionadas con su procesamiento. Posteriormente eran trasladadas a territorio egipcio para completar la elaboración de los narcóticos.
Uno de los puntos centrales del juicio fue determinar qué función cumplía Khalifa dentro de la organización. La Fiscalía la señaló de financiar parte de las operaciones, mantener comunicación con integrantes de la estructura y viajar al extranjero para reunirse con personas que ocupaban posiciones dentro de la red. Los investigadores también la situaron como un enlace entre miembros que permanecían fuera del país y quienes desarrollaban las actividades en Egipto.
Su hermano, Mohamed Khalifa, fue incluido entre los procesados y también recibió una condena a muerte. La acusación le atribuyó participación en la fabricación y prueba de las sustancias producidas por la organización.
El expediente contra Sarah Khalifa no estuvo sustentado únicamente en los decomisos. La Fiscalía presentó declaraciones de 20 testigos y material técnico y digital compuesto por conversaciones, fotografías y videos. Entre los elementos examinados estuvieron comunicaciones obtenidas de dispositivos electrónicos que, según la acusación, mostraban contactos entre integrantes de la organización y referencias a las sustancias investigadas.
Los investigadores también analizaron anotaciones contenidas en un cuaderno incautado durante las diligencias. Un examen de escritura las atribuyó a Khalifa y la Fiscalía sostuvo que los nombres, cantidades y cifras consignados allí correspondían a gastos relacionados con las actividades de la organización. La defensa controvirtió las pruebas y durante el juicio cuestionó procedimientos de registro, captura y obtención de elementos utilizados por la acusación.
Khalifa ha negado de manera reiterada cualquier participación en actividades relacionadas con drogas. Durante las investigaciones sostuvo que no tenía relación con los narcóticos que le fueron atribuidos y posteriormente mantuvo su declaración de inocencia ante el tribunal. Tras conocerse la sentencia volvió a rechazar los cargos.
El caso representó un cambio completo en la vida pública de una mujer que durante años estuvo vinculada a la televisión, el entretenimiento, la producción de eventos y posteriormente a negocios privados. Su trayectoria en los medios comenzó con espacios televisivos de entretenimiento y continuó en diferentes canales de Egipto y otros países de la región.
Entre sus trabajos se encuentra el programa “Desde El Cairo”, transmitido por ART. Posteriormente tuvo presencia en la cadena iraquí Al-Sharqiya y pasó por el canal privado egipcio Al-Mehwar, donde presentó “Mohemma Saaba”, título traducido en buena parte de la prensa internacional como “Misión Imposible”, aunque su traducción literal se aproxima más a “Misión difícil”.
El espacio incluía asuntos relacionados con seguridad y delincuencia y llevó a Khalifa a realizar entrevistas y trabajos en escenarios vinculados con investigaciones policiales. Registros de su trayectoria señalan que permaneció durante varios años vinculada a ese formato. También presentó “Trend”, relacionado con entretenimiento y figuras de producciones televisivas.
Su actividad fue ampliándose posteriormente hacia otros sectores. Khalifa creó una empresa dedicada a la producción y organización de eventos y mantuvo relaciones profesionales con artistas y cantantes egipcios. También estuvo vinculada con una clínica de tratamientos estéticos y desarrolló actividades comerciales y promocionales a través de plataformas digitales.
En 2024 volvió a aparecer en un formato de entretenimiento junto con el cantante Hamo Bika. Para entonces, buena parte de su actividad profesional estaba concentrada en negocios, producción de espectáculos, eventos y redes sociales, donde había acumulado millones de seguidores.
La situación cambió en abril de 2025. Las autoridades antinarcóticos seguían desde semanas atrás las actividades de la organización investigada y, tras obtener las respectivas autorizaciones, comenzaron las capturas. Khalifa quedó detenida y la investigación se extendió progresivamente hasta comprender a 28 personas.
La Fiscalía llevó posteriormente el expediente ante la justicia penal y formuló cargos relacionados con la conformación de una organización criminal dedicada a conseguir materias primas para fabricar sustancias sintéticas, producirlas y comercializarlas. A esas conductas se añadieron cargos relacionados con la posesión y transporte de armas de fuego y municiones sin autorización.
Durante el proceso surgió además una discusión técnica alrededor de las sustancias decomisadas. Los análisis forenses determinaron la presencia de cannabinoides sintéticos, compuestos elaborados en laboratorio capaces de producir efectos semejantes a los del cannabis. La defensa cuestionó la clasificación jurídica de algunas de esas sustancias, mientras los peritos determinaron que, por su estructura química y efectos, podían quedar comprendidas dentro de la legislación egipcia sobre narcóticos. El tribunal acogió esa posición.
El proceso llegó a una etapa decisiva en agosto de 2026, cuando el tribunal remitió los expedientes de Khalifa y otros procesados al gran muftí de Egipto. La legislación egipcia establece esa consulta antes de que un tribunal pueda imponer una pena de muerte. El concepto religioso no es vinculante para los jueces, pero forma parte del procedimiento previo a una sentencia capital.
Cumplido ese trámite, el tribunal se reunió el 5 de septiembre y dictó la condena. Sarah Khalifa y otros 11 acusados fueron sentenciados a morir en la horca. Otros nueve recibieron cadena perpetua y siete fueron declarados inocentes.
La condena a muerte, sin embargo, no significa que Khalifa vaya a ser ejecutada de manera inmediata ni que el proceso judicial haya concluido. Su abogado, Mohamed El-Gendy, anunció que recurrirá la decisión y que utilizará las vías previstas por el ordenamiento jurídico egipcio para buscar la revocatoria de la sentencia.
La defensa podrá llevar el expediente ante una instancia penal superior, donde podrán ser examinadas nuevamente las pruebas, los procedimientos adelantados durante la investigación y el papel atribuido individualmente a cada condenado. Esa instancia tiene capacidad para mantener la decisión, modificar las penas o revocar las condenas.
Después de esa etapa existe además la posibilidad de acudir al Tribunal de Casación de Egipto, máxima instancia encargada de revisar este tipo de decisiones. De esta manera, la pena capital impuesta contra Khalifa permanece sometida a recursos judiciales y no constituye todavía el cierre definitivo del expediente.
Los abogados tendrán entre sus principales asuntos por controvertir la valoración del material digital, la relación individual de Khalifa con las sustancias decomisadas, las pruebas sobre la financiación atribuida por la Fiscalía, la clasificación jurídica de los compuestos sintéticos y los procedimientos mediante los cuales fueron obtenidos algunos elementos probatorios.
A la causa por narcotráfico se sumó otro proceso penal contra Khalifa. Las autoridades encontraron en uno de sus dispositivos un video relacionado con la agresión contra un joven que trabajaba como conductor. La investigación estableció que el hombre fue desnudado, agredido y grabado dentro de una vivienda. Khalifa recibió una condena de tres años de prisión en ese expediente, mientras otros implicados recibieron penas superiores.
El futuro judicial de la presentadora queda ahora concentrado en la apelación contra la sentencia por narcotráfico. Hasta que las instancias correspondientes resuelvan los recursos, la condena a muerte permanece sujeta a revisión. Khalifa continúa proclamando su inocencia, mientras la Fiscalía sostiene que las pruebas documentales, digitales, testimoniales y materiales acreditaron su participación en una organización que operaba desde la adquisición internacional de materias primas hasta la fabricación y distribución de drogas sintéticas en Egipto.
El expediente que comenzó con una investigación antinarcóticos en 2025 terminó convirtiendo a una antigua figura de programas de entretenimiento y seguridad en una de las principales condenadas de un proceso que reunió a 28 acusados, más de 750 kilogramos de sustancias y materias primas incautadas, laboratorios instalados en apartamentos y una estructura con conexiones fuera de Egipto. La última palabra sobre la pena de muerte, sin embargo, todavía dependerá del recorrido que haga el caso por las instancias superiores de la justicia egipcia.
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