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Ella es Laura Fernández, la derechista respaldada por Trump que ganó la presidencia de Costa Rica
Politóloga de 39 años, cercana al actual presidente Rodrigo Chaves, promete mano dura contra el crimen y plantea reformas profundas en el país.
Laura Fernández, de 39 años, se convirtió el pasado domingo en la nueva presidenta de Costa Rica tras ganar en primera ronda con un contundente 48,5 % de los votos, superando ampliamente al candidato socialdemócrata Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, quien obtuvo 33,3 % con el 88,4 % de las mesas escrutadas.
Fernández es politóloga y especialista en políticas públicas y gobernabilidad democrática. Durante la campaña se presentó como la "heredera" del actual mandatario Rodrigo Chaves, de quien fue ministra de la Presidencia y de Planificación, y prometió continuar sus iniciativas. Su estrategia política estuvo marcada por un discurso de mano dura contra la inseguridad y el crimen, temas que preocupan especialmente a la población costarricense.
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La presidenta electa anunció un "cambio profundo e irreversible" para fundar lo que denominó "la tercera república", al tiempo que aseguró que su gobierno mantendrá el diálogo y la conciliación con la oposición. Durante la campaña, Fernández también defendió la posibilidad de levantar garantías constitucionales en zonas conflictivas para enfrentar al crimen organizado y el narcotráfico, lo que generó críticas de opositores que consideran estas medidas riesgosas para la democracia.
Laura Fernández es la segunda mujer en la historia de Costa Rica en alcanzar la presidencia, después de Laura Chinchilla (2010-2014). Casada y madre de una niña, ha adelantado que continuará proyectos de infraestructura del gobierno de Chaves, como Ciudad Gobierno, la ampliación de puertos y aeropuertos, y una marina en el Caribe. Además, su partido busca reformas legislativas que incluyan la reelección consecutiva, generando debate sobre el alcance de su mandato.
Su victoria marca un giro a la derecha en el país, con un enfoque en seguridad y continuidad de políticas del actual gobierno, mientras mantiene la atención internacional por su cercanía con figuras conservadoras como Donald Trump, quienes respaldaron su candidatura.
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