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Jhon Lucumí y Dávinson Sánchez: datos que convierten a la defensa de Colombia en una de las mejores del Mundial 2026
Las cifras explican la solidez defensiva de Colombia.
En una Selección Colombia que terminó la fase de grupos del Mundial de 2026 como líder de su zona tras el empate sin goles frente a Portugal, gran parte de la explicación del rendimiento colectivo está en la solidez de su pareja de zagueros.
Jhon Lucumí y Dávinson Sánchez completaron los tres partidos del torneo, acumularon 304 minutos cada uno y conformaron una de las defensas con mejor comportamiento estadístico del campeonato, combinación que permitió neutralizar delanteras de perfiles distintos como las de Uzbekistán, República Democrática del Congo y Portugal. Colombia, además, terminó primera del Grupo K y mantuvo su arco invicto frente a los portugueses, en un encuentro en el que incluso un gol de Dávinson fue invalidado por fuera de juego en los minutos finales.
Las métricas individuales muestran dos perfiles diferentes que se complementan. Mientras Lucumí sobresale por su capacidad para iniciar la construcción desde el fondo mediante cambios de orientación y precisión en el pase, Dávinson aporta agresividad en los duelos, mayor presencia ofensiva en acciones aéreas y una producción defensiva más alta en recuperación y presión sobre el rival.
Jhon Lucumí recibió una valoración general de 6,80, con un perfil global compuesto por 52 % en defensa, 38 % en ataque, 29 % en creación y 22 % en físico. Aunque el componente físico aparece como el más bajo en la valoración integral, las estadísticas específicas muestran que mantiene una velocidad máxima de 34 kilómetros por hora, cifra que lo ubica en el percentil 93 entre los defensores de su posición.
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Durante los tres partidos recorrió 3,62 kilómetros caminando, equivalente al percentil 60, realizó 117 metros de sprint de alta velocidad (percentil 32), ejecutó 12,2 sprints (percentil 4), acumuló 38,2 carreras de alta velocidad (percentil 4), registró 226 metros de sprint a baja velocidad (percentil 3), recorrió 655 metros en carreras (percentil 2) y completó 2,76 kilómetros de trote (percentil 2).
Es decir, Lucumí no basa su rendimiento en el volumen de aceleraciones, sino en la administración de esfuerzos y la correcta ubicación táctica.
En ataque aparece otro de sus aportes. Registra 0,3 remates de cabeza por 90 minutos, cifra situada en el percentil 84 de los defensores mundialistas.
Su producción ofensiva también refleja 0,02 goles esperados (xG), correspondiente al percentil 70, participa en 3,0 secuencias ofensivas por encuentro (percentil 63) y alcanza un índice de amenaza ofensiva de 0,18, equivalente al percentil 56.
La construcción del juego es probablemente el aspecto donde Lucumí presenta los registros más sobresalientes.
Ejecuta 1,8 cambios de orientación por partido, dato que lo coloca en el percentil 98, uno de los mejores registros entre todos los defensores del torneo.
A ello suma 45,3 pases, 42,7 pases completados, 94,6 intervenciones, 35,3 secuencias de posesión, además de 7,7 distribuciones cortas y 9,5 distribuciones bajas, reflejando un central con gran participación en la circulación del balón.
También registra 0,9 rupturas de líneas intentadas, equivalente al percentil 71. Completa 0,6 rupturas, rompe la línea defensiva rival en 0,9 ocasiones, participa con 2,1 rupturas hacia ataque, 2,7 rupturas en ataque ampliado, 1,5 rupturas hacia el mediocampo, además de otros registros de 0,9 y 2,1 acciones de progresión ofensiva.
En cuanto a opciones de pase, sus cifras son discretas frente a otros centrales del torneo. Registra 2,1 desmarques al pie (percentil 17), 1,5 desmarques atendidos (13 %), 0,6 desmarques por delante (13 %), 1,5 desmarques por fuera (13 %) y 2,1 desmarques para recibir (8 %).
En recepción del balón aparece con 31,1 recepciones sin presión, ubicándose en el percentil 59. Además registra 0,6 recepciones bajo presión, 0,6 recepciones entre líneas, 4,4 recepciones bajo presión media y 3,9 recepciones bajo presión alta.
En materia de presión defensiva contabiliza 1,2 presiones directas, correspondiente al percentil 21, y 3,0 presiones defensivas, equivalente al percentil 13.
Su aporte defensivo se refleja en 1,8 pérdidas forzadas al rival, cifra ubicada en el percentil 41.
En acciones de balón parado presenta registros destacados. Ejecuta 2,1 tiros libres directos, situándose en el percentil 92, además de 2,1 tiros libres, correspondiente al percentil 88, y 0,3 saques de banda, equivalente al percentil 36.
En disciplina registra 1,2 faltas cometidas (percentil 30) y 0,3 tarjetas amarillas, ubicándose en el percentil 17.
Dávinson Sánchez, por su parte, recibió una valoración general de 7,30, superior a la de Lucumí. Su perfil integral alcanza 69 % en defensa, 56 % en ataque, 54 % en creación y 26 % en físico, consolidándose como el central colombiano con mejores indicadores globales durante la fase de grupos.
En el apartado físico alcanza una velocidad máxima de 33,8 kilómetros por hora, correspondiente al percentil 89. Recorre 3,63 kilómetros caminando (64 %), acumula 139 metros de sprint de alta velocidad (44 %), 312 metros de sprint a baja velocidad (21 %), 831 metros en carreras (12 %), realiza 17,8 sprints (10 %), completa 3,20 kilómetros de trote (9 %) y ejecuta 51,9 carreras de velocidad (8 %).
En ataque exhibe cifras que lo convierten en una amenaza permanente sobre el juego aéreo. Registra 0,9 remates de cabeza, equivalente al percentil 96 entre defensores. Participa en 5,9 secuencias ofensivas (93 %), genera 0,08 goles esperados (xG) (89 %) y alcanza un índice de amenaza ofensiva de 0,29, correspondiente al percentil 69.
Su participación en la elaboración también es alta. Ejecuta 0,9 cambios de orientación, ubicándose en el percentil 89. Además contabiliza 61,1 pases, 55,7 pases completados, 127,5 intervenciones, 45,3 secuencias de posesión, 14,5 distribuciones cortas, 16,3 distribuciones bajas y 0,3 progresiones con balón, indicadores que muestran un central con amplio protagonismo en la salida de Colombia.
En rupturas de línea presenta 0,9 rupturas completadas entre ataque y mediocampo (67 %), 3,3 rupturas hacia mediocampo (66 %), 4,1 rupturas de línea media (61 %), 0,6 rupturas intentadas (56 %), 1,5 rupturas hacia ataque (55 %), 3,0 rupturas ofensivas (53 %), 4,1 rupturas completadas (53 %) y 3,9 rupturas adicionales (51 %), mostrando una participación constante para superar líneas de presión.
En las opciones de pase registra 7,7 desmarques al pie, correspondiente al percentil 60. También suma 5,6 desmarques atendidos (53 %), 5,9 desmarques por fuera (39 %), 8,0 desmarques para recibir (28 %), 0,3 desmarques entre líneas (27 %) y 2,1 desmarques por delante (27 %).
En recepción del balón destaca especialmente bajo presión. Acumula 1,5 recepciones bajo presión directa, equivalente al percentil 82, además de 32,6 recepciones sin presión (63 %), 1,2 recepciones entre líneas (45 %), 7,4 recepciones bajo presión media (39 %) y 5,9 recepciones bajo presión alta (36 %).
En presión registra 3,0 presiones directas, ubicándose en el percentil 54, y 4,4 presiones defensivas, correspondiente al percentil 24.
Su rendimiento defensivo también sobresale con 4,1 pérdidas forzadas al rival, dato que lo sitúa en el percentil 77, muy por encima del promedio de los centrales del campeonato.
En acciones de balón parado participa con 1,8 saques de puerta, equivalente al percentil 92. También registra 0,3 tiros libres indirectos (85 %), 1,2 tiros libres (67 %) y 0,9 tiros libres directos (61 %).
En disciplina contabiliza 0,6 faltas cometidas, correspondiente al percentil 58, y 0,3 faltas recibidas, equivalente al percentil 44. Además registra 0,3 fueras de juego, situado en el percentil 9.
Las estadísticas consolidan una zaga complementaria. Lucumí sobresale por su capacidad para orientar la salida desde el fondo y distribuir el balón con cambios de frente que rompen la presión rival, mientras Dávinson aporta mayor agresividad defensiva, mejor rendimiento en el juego aéreo y una presencia ofensiva constante en acciones a balón parado.
Esa combinación ha permitido que Colombia afronte la fase de grupos con una de las defensas más consistentes del Mundial y llegue a las rondas de eliminación directa con una pareja de centrales que combina experiencia, velocidad y capacidad para iniciar el juego desde la primera línea.
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