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James Rodríguez volvió a ser el cerebro de Colombia: las estadísticas que explican su partido ante Portugal

Destacada actuación del 10 de Colombia.

James Rodríguez volvió a ser el cerebro de Colombia
Por Agencia Periodismo Investigativo | Sáb, 27/06/2026 - 21:29 Créditos: James dirigió el juego y marcó el ritmo ante Portugal. - FCF

James Rodríguez volvió a demostrar frente a Portugal por qué continúa siendo el eje futbolístico de la Selección Colombia. Aunque el empate sin goles dejó pocas acciones de definición, el capitán asumió nuevamente el papel de organizador del juego, administró la posesión, conectó las transiciones ofensivas y fue el principal ejecutor de las acciones a balón parado.

Las estadísticas oficiales del encuentro reflejan un futbolista que sigue marcando diferencias desde la lectura del partido y la distribución del balón, más que desde el despliegue físico, consolidándose como uno de los centrocampistas con mayor influencia creativa del Mundial FIFA 2026.

El mediocampista colombiano disputó los 90 minutos del compromiso y acumuló 218 minutos en los tres partidos de la fase de grupos, con una valoración general de 6,95.

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Su perfil estadístico evidencia un marcado predominio en las facetas de creación y ataque. Registró un percentil de creación del 77 %, ofensivo del 65 %, defensivo del 21 % y físico del 14 %, cifras que confirman que su aporte continúa concentrándose en la generación de fútbol y no en el recorrido o la presión permanente.

Precisamente el aspecto físico es el que presenta los registros más discretos. James recorrió 9,14 kilómetros durante el compromiso, ubicándose apenas en el percentil 8 frente a futbolistas de su misma posición.

Su velocidad media fue de 6,1 kilómetros por hora, equivalente al percentil 7. Alcanzó una velocidad máxima de 26,6 kilómetros por hora, correspondiente al percentil 4, mientras que realizó 57,4 carreras de velocidad, ubicándose en el percentil 6.

Las carreras de alta intensidad sumaron 992 metros, apenas el percentil 3, y completó 9,5 sprints, también en el percentil 3.

En contraste, caminó 3,97 kilómetros durante el encuentro, equivalente al percentil 98, y trotó otros 3,96 kilómetros, situándose en el percentil 22.

Estos números muestran un futbolista que administra esfuerzos, regula el ritmo del partido y prioriza la ubicación táctica sobre el desgaste físico.

Donde James vuelve a sobresalir es en la fase ofensiva. Las secuencias de posesión que terminaron en remate alcanzaron un registro de 12,8, lo que lo ubicó en el percentil 98 entre los centrocampistas del torneo.

También completó 2,1 centros, equivalente al percentil 94, y ejecutó 4,5 centros, situándose en el percentil 89. Su índice de amenaza ofensiva fue de 2,24, correspondiente al percentil 84, mientras que sus goles esperados (xG) fueron de 0,03, ubicándose en el percentil 51, una cifra lógica teniendo en cuenta que durante el compromiso priorizó la elaboración sobre la finalización.

La influencia del colombiano en la construcción del juego resulta aún más evidente en el apartado de creación. James registró 176,1 intervenciones con balón, equivalente al percentil 96. Participó en 61,2 secuencias de posesión, también dentro del percentil 96.

Ejecutó 73,6 pases, ubicándose en el percentil 95, y completó 63,2 entregas correctas, correspondientes al percentil 94. Además realizó 1,7 cambios de orientación, igualmente en el percentil 95.

En las distribuciones largas completó 19 acciones, equivalente al percentil 60, mientras que las distribuciones bajas alcanzaron un registro de 25,6, correspondiente al percentil 57.

Otro de los aspectos donde James continúa destacándose es en su capacidad para romper líneas mediante el movimiento y la circulación del balón.

Las rupturas entre la línea media y defensiva alcanzaron un registro de 1,7, situándolo en el percentil 97. También contabilizó 12 rupturas de línea ofensiva, equivalente al percentil 86; 1,2 rupturas hacia zonas de ataque, percentil 84; siete rupturas desde el mediocampo, percentil 84; 8,7 rupturas en otro de los indicadores de progresión, correspondiente al percentil 83; y 7,9 en otro apartado similar, equivalente al percentil 82.

Intentó 17,4 rupturas en total, ubicándose en el percentil 79, mientras que las rupturas sobre líneas defensivas registraron 2,5, igualmente en el percentil 79. Estas cifras reflejan un futbolista que constantemente encuentra caminos para superar bloques defensivos mediante el pase y el movimiento.

En cuanto a las opciones de pase, James mantuvo una actividad constante para ofrecer soluciones a sus compañeros. Registró 14,5 desmarques por fuera, equivalente al percentil 63; 12,8 desmarques atendiendo apoyos, percentil 58; 10,7 desmarques al pie, percentil 57; 13,6 desmarques entre líneas, percentil 50; 4,1 desmarques hacia la espalda de la defensa, percentil 45; 28,5 desmarques para recibir, correspondiente al percentil 41; y 14,1 desmarques por dentro, equivalente al percentil 32.

El capitán colombiano también mostró una elevada capacidad para ofrecer líneas de recepción. Acumuló 34,7 recepciones sin presión, ubicándose en el percentil 79. Registró 0,8 recepciones a la espalda de la defensa, correspondiente al percentil 72; 8,7 recepciones entre líneas, equivalente al percentil 62; además de 9,5 recepciones bajo presión, situándose en los percentiles 27 y 19 según el tipo de presión evaluado por el sistema estadístico.

Estos registros evidencian su facilidad para encontrar espacios libres y convertirse en punto de apoyo permanente durante la circulación del balón.

En labores de presión y recuperación, los números muestran un protagonismo menor. James contabilizó 16,5 presiones defensivas, cifra correspondiente al percentil 24 entre los jugadores de su posición.

Asimismo, provocó apenas 1,7 pérdidas del rival, equivalente al percentil 17, confirmando que su función principal dentro del esquema colombiano no pasa por la recuperación sino por la organización ofensiva.

Uno de los apartados donde el volante continúa siendo una referencia internacional es el balón parado. Ejecutó 4,1 tiros libres directos, ubicándose en el percentil 97 entre los mediocampistas del Mundial. También registró 4,1 tiros libres en general, equivalente al percentil 96; lanzó 2,5 tiros de esquina, correspondiente al percentil 91; y realizó 1,2 saques de banda, ubicándose en el percentil 86.

La precisión y frecuencia con la que interviene en las acciones de estrategia continúan siendo uno de los principales recursos ofensivos de la Selección Colombia.

En disciplina, James recibió 1,2 faltas durante el compromiso, registro equivalente al percentil 67, reflejando que sigue siendo uno de los futbolistas más castigados por los rivales cuando entra en contacto con el balón.

El conjunto de las estadísticas confirma un patrón que ha acompañado la carrera del capitán colombiano durante los últimos años.

James ya no sobresale por la velocidad ni por la intensidad física, pero continúa figurando entre los mejores centrocampistas del torneo en participación, elaboración, calidad de pase, secuencias ofensivas, rupturas de líneas y ejecución del balón parado.

Su influencia sigue estando en la inteligencia para interpretar los espacios, acelerar o pausar el ritmo del partido y conectar a Colombia con el último tercio del campo. Frente a Portugal volvió a quedar demostrado que el funcionamiento ofensivo de la selección continúa pasando por su pie izquierdo y por su capacidad para convertir cada posesión en una oportunidad de progresión colectiva.

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