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Exmilitar aceptó cargos por el asesinato de su esposa e hija y el traslado de sus cuerpos por carretera
Donis David Fonseca fue enviado a prisión tras ser imputado por feminicidio agravado y ocultamiento de pruebas. La Fiscalía reconstruyó los hechos ocurridos días antes del hallazgo de los cadáveres.
Un juez impuso medida de aseguramiento en establecimiento carcelario contra Donis David Fonseca, exmilitar de 44 años, señalado por la Fiscalía de asesinar a su esposa, Keila Fernández Ortiz, y a su hija de 10 años, Luciana Fernández.
Durante la audiencia, el procesado fue imputado por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio. Fonseca aceptó los cargos formulados por el ente acusador.
El hombre fue capturado en flagrancia el pasado 10 de septiembre, cuando se movilizaba por la vía entre Bogotá y Cundinamarca con los cuerpos sin vida de las dos mujeres, oriundas de La Guajira.
El hallazgo ocurrió en la vía a Chipaque
Según la información entregada por el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, el vehículo fue detenido luego de que, en horas de la mañana, el conductor estacionara a la altura del municipio de Chipaque.
La concesión vial habría alertado a la Policía ante sospechas relacionadas con la conducción del automóvil. Cuando los uniformados llegaron al lugar, encontraron los cuerpos de Keila y Luciana en el vehículo.
La Fiscalía reconstruyó las horas previas al crimen
De acuerdo con los elementos materiales probatorios presentados por la Fiscalía, los asesinatos habrían ocurrido cuatro días antes del hallazgo de los cuerpos.
El 7 de septiembre, Fonseca presuntamente habría asfixiado a la niña dentro de una vivienda ubicada en el barrio Betania, en la localidad de Usme, Bogotá.
El ente acusador sostuvo que el crimen contra la menor estaría relacionado con un posible caso de violencia vicaria, concepto utilizado para describir la agresión contra los hijos con el propósito de causar daño a la madre. Esta conducta no se encuentra tipificada de manera autónoma en Colombia, aunque ha sido objeto de creciente discusión pública y judicial.
“Lo hizo como represalia contra su madre por el altercado que se presentó”, habría señalado la Fiscalía durante la audiencia.
Ese mismo día, cuando Keila Fernández Ortiz regresó de trabajar, el procesado presuntamente le manifestó que tenía una sorpresa. Luego, según la reconstrucción del ente acusador, le vendó los ojos y la atacó con un arma cortopunzante, provocándole la muerte.
Posteriormente, habría limpiado las manchas de sangre con el propósito de eliminar u ocultar posibles evidencias del crimen.
La investigación continúa para esclarecer completamente las circunstancias del doble feminicidio y establecer las responsabilidades penales correspondientes.
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